jueves, 7 de agosto de 2014

La paz y el arte ¿van de la mano?

En el día de ayer, 7 de agosto del 2014, me enteré que el Museo Santa Clara (ubicado en la ciudad de Bogotá) ha anunciado una exposición de la artista colombiana María Eugenia Trujillo, titulada “Mujeres Ocultas”.

La reseña que hace la página web del museo, que por cierto se encuentra a cargo del Ministerio de Cultura, es la siguiente:

“Mujeres ocultas, propuesta artística de María Eugenia Trujillo, recrea diferentes partes del cuerpo femenino en objetos artísticos que hacen referencia a objetos religiosos como custodias, y también a celosías y maniquíes, que retoma de la cultura conventual y del ámbito del diseño de modas, para representar la subyugación y maltrato histórico del que ha sido objeto la mujer durante siglos. Es una invitación a la reflexión en torno al significado del cuerpo, el cual debe ser hoy respetado, protegido y custodiado como algo sagrado.”

Ahora bien, el arte se entiende como una manifestación del ser humano con la que expresa su particular modo de ver las cosas.  Se trata entonces de una capacidad inherente mediante la cual una persona pretende retratar su concepto de la realidad.

Sobre el caso de la artista María Eugenia Trujillo veo que lleva ese concepto a otras fronteras que resultan ofensivas e insultantes, en este caso para los que profesamos la fe Católica.  Ella hace elabora objetos que se asemejan indudablemente a los incensarios y custodias con claras alusiones a la vagina  humana.

Antes de seguir este punto me gustaría traer a colación un caso reciente:

En el pasado mundial de fútbol Brasil 2014, la actriz holandesa y Embajadora de Buena Voluntad de la UNICEF Nicolette Van Dame publicó el 18 de junio en su cuenta de twitter un trino que ofendió a Colombia. Se trató de una imagen alterada de los jugadores más representativos de nuestra Selección, arrodillados en el césped aspirando la espuma que usaba un árbitro como si fuera una línea de cocaína.

No se entiende como una embajadora, que se supone actúa en nombre de una entidad y que encarna o representa la vivencia de valores y nobles ideales, termina dando un aval personal a ese montaje y multiplicándola a sus miles de seguidores.  Es fácil, e irresponsable, opinar sobre lo que se ignora o sobre lo que no se quiere conocer, lo cual arrojó como resultado que la modelo holandesa padece un desconocimiento de la actualidad de Colombia.
Recordemos también que  hubo pronunciamientos de UNICEF  Colombia y el Ministerio de Relaciones Exteriores rechazando enérgicamente la situación, propendiendo por la defensa de nuestra nación, de nuestra cultura y de lo que significa ser Colombiano.  A esto debe sumarse los innumerables comentarios que se hicieron en redes sociales y el cubrimiento que se hizo por televisión, radio y prensa.    

¿Cuál fue el resultado final? La señora Van Dame se excusó y renunció a su cargo.

Volviendo al caso de la artista María Eugenia Trujillo  he de manifestar que dicha situación es semejante a lo ocurrido con la Sra. Van Dame. La exposición “Mujeres Ocultas” resulta ofensiva para los que profesamos la fe Católica y no se entiende cómo el Ministerio de Cultura se presta para apoyar, mediante el Museo de Santa Clara, dicha agresión.

No me cabe en la cabeza cómo estando el Gobierno Colombiano en pleno proceso de paz en Cuba, apoye este evento por medio de uno de sus Ministerios. ¿No es desalentador que nuestras autoridades promuevan este tipo de violencia que atenta contra nuestro credo, mismo que está protegido por la Constitución Nacional que ellos dicen acatar y defender?  El “arte” también tiene sus límites.

Es momento en que actuemos efectivamente para evitar que se realice la exposición pero hay que saber cómo.  Ante un insulto no podemos responder de la misma manera, y mucho menos con amenazas, hay que conservar la calma y no actuar con fanatismos.

Sólo quiero despertar la inquietud entre los lectores y que se dé a conocer lo que hay detrás de lo que calificado como una “exposición de arte”, se trata en realidad de una prolongación del odio y violencia, de insultos a un credo o grupo religioso. 

¿Qué vamos a hacer?.. Acudamos a todo lo que tengamos a la mano.  Mi propuesta es que radiquemos derechos de petición ante el Ministerio de Cultura solicitando la cancelación de “Mujeres Ocultas”  o en su defecto acciones de tutela.

Lo que he visto en fotografías sobre sus obras no es una mera o acomodada interpretación mía, es la de la propia artista.  Les dejo el link de su perfil de Facebook para que sean ustedes mismos quienes saquen sus propias conclusiones. 

No podemos quedarnos callados o conformarnos con firmar solicitudes virtuales. #LaIglesiaCatólicaSeRespeta

Éxitos para todos


En horas de la noche el Museo Santa Clara publicó un comunicado al respecto: CARTA ABIERTA SOBRE NUESTRAS EXPOSICIONES TEMPORALES