domingo, 21 de abril de 2013

Dime cuánto tienes y te diré si vivirás.



Tal parece ser el lema de una industria obscura y multimillonaria, una que se lucra por los exámenes y medicamentos que fabrica y deja en segundo plano la atención y salud de las personas que tienen padecimientos. 

Hace unos años, alguien (me reservaré su nombre) que trabaja en una prestigiosa Clínica de Bogotá nos contó a un grupo que los fabricantes de medicamentos se valen de argucias para promover la venta de sus productos.  Consiste en hablar directamente con los médicos (supongo que mínimo por medio de los visitadores) y les dan un talonario para que en él escriban las recetas que dan a los pacientes. 

Es una manera de contabilizar y saber cuántos dan la prescripción y cuántos pacientes compran lo que se les ha indicado.   

Por otro lado la empresa interesada ofrece al médico, de acuerdo a la cantidad de recetas que dé,  viajes con TODOS los gastos pagos, vehículos, etc., pareciera que se acumulan puntos para ser redimidos por premios pero a costas de personas que tienen ciertos padecimientos que resultan muy onerosos para un bolsillo promedio. 

Para nadie es un secreto que hay una especie de “enfrentamiento” entre los medicamentos originales y los genéricos.  Muchos de éstos últimos tienen exactamente los mismos efectos de los primeros pero se pueden obtener a un precio más que razonable. 

En el día de hoy me enteré que Myriad Genetics, empresa que se dedica al desarrollo de pruebas  diagnósticas, ha logrado aislar dos genes (BRCA 1 y BRCA 2) cuyas mutaciones serían las causantes del cáncer de seno y de ovarios.

Ya pueden ustedes suponer que el objetivo de estas investigaciones no es ciertamente algo altruista.  Se investiga mayoritariamente enfermedades muy propagadas cuyos tratamientos sean costosos.  En otras palabras, los pacientes de “enfermedades huérfanas” están desamparados por sufrir padecimientos poco comunes, tanto así que la enseñanza de dichas enfermedades es escaza en las Universidades.

Volviendo a Myriad Genetics,  esta empresa pretende patentar los exámenes que permitirían detectar dichas mutaciones pero el asunto no llega hasta allí. De ser concedida la solicitud, NADIE podría estudiar el ADN que tiene los genes BRCA 1 y 2 porque “serían de propiedad” de esa entidad.

Así las cosas, en términos prácticos se estarían restringiendo la posibilidad que cualquier otra persona realice investigaciones sobre esos mismos genes y por tanto se impide hallar, además de un examen que los detecte, una cura para esos tipos de cáncer.

La cuestión es que lo que se patentaría es un producto biológico como si fuera un invento y por tanto habría sobre el mismo una propiedad intelectual.

La patente es un arma de doble filo porque daría un tipo de “exclusividad” que a la hora de la verdad tendría tres efectos:
  1. Se promueve la investigación de la enfermedad en particular para beneficiar a quien la tiene. 
  2.  Se podría restringir (prohibir) a otros investigadores que pueden adelantar sus estudios desde otro punto de vista.   
  3.  Ocultar la cura a la humanidad.  Es éste caso ya pueden imaginar que el acceso sería para unos cuantos adinerados.
Toda esta situación me llega inevitablemente a recordar una película que vi hace como unos 3 años por televisión, se llama “Gattaca”.  Básicamente el film muestra la discriminación y estratificación que existe en una sociedad en el futuro.  Allí las personas se les permiten trabajar y formar familias de acuerdo a sus genes; si hay algún tipo de enfermedad o predisposición ya es un punto en contra para la persona, limitando de esa manera la parte del desarrollo del alma humana. 

Para terminar este cuestionamiento los voy a dejar con una inquietud, ¿sabían que el 20% de los genes humanos ya están con alguna patente?..

Queridos amigos, hemos llegado a un punto es que la salud es solamente un negocio y en el que los enfermos son clientes en cuyos bolsillos recae la posibilidad de poder o no seguir viviendo. “Dime cuánto tienes y te diré si vivirás”


Últimamente he pensado que estamos en un tiempo en el que defender la vida se ha convertido en un acto de rebeldía. La pregunta ahora es ¿qué hacer?

Por mi parte empezaré a poner más atención en lo que como, averiguar que enfermedades existen en mi familia, cuidar más de mi salud, evitar excesos, etc., de esta manera disminuiré las posibilidades de acudir a medicamentos que solo buscan financiar a unas cuantas empresas.

ÉXITOS  PARA  TODOS