viernes, 26 de agosto de 2011

La historia de Abby Johnson

Hola a todos. Hoy les presento un artículo que encontré esta semana, se trata de la historia de Abby Johnson. Me remito a darles a conocer el documento original.

Al final les presentaré una cámara escondida de un médico que trabajó en una clínica de abortos en España. Advierto que puede tener imágenes fuertes pero no menos que el mismo tema del aborto.

"Le robé a muchas mujeres la belleza de su maternidad"

Tras presenciar un aborto guiado por una ecografía, Abby Johnson supo que su carrera como directiva en la organización líder en practicar abortos de EE UU, Planned Parenthood, era “una mentira”, y se dedicó a revelar las trampas de esta industria.

Por Isabel Molina E. Fotografía: cortesía de Abby Johnson e Ignatius Press

ABBY JOHNSON se ha convertido en el dolor de cabeza de Planned Parenthood. En su libro UnPlanned –NoPlanificada– (Ignatius Press, 2011, EE UU), pone al descubierto las prioridades abortistas de esta organización y la manipulación semántica que utiliza. Sus antiguos empleadores la llevaron a juicio para intentar silenciarla. Sin embargo, no solo ganó la demanda, sino que el caso atrajo la atención de los medios y lo único que consiguieron fue darle una plataforma para contar su historia. Hoy, Abby Johnson forma parte de Coalition for Life (Coalición por la Vida), la organización provida que trabaja del otro lado de la reja de la misma clínica que ella dirigió, para intentar ofrecer alternativas distintas al aborto a las mujeres que allí acuden.

Usted fue educada en una familia cristiana provida, ¿qué la llevó a involucrarse con Planned Parenthood?

Cuando estaba en la Universidad (Texas A&M University), asistí a la feria anual que promueve causas de distintas organizaciones en las que los estudiantes pueden participar. Me acerqué a la mesa de Planned Parenthood y me encontré con una mujer compasiva con la que sentí que tenía mucho en común. Ella me habló de que esta organización buscaba reducir el número de abortos, proporcionando una asistencia sanitaria segura, asequible y de calidad a las mujeres en dificultades.

Bastó una conversación de diez minutos con esta mujer... Después de eso me hice voluntaria, llegué a ser empleada y, finalmente, directora de la Clínica de Bryan, en Texas, durante ocho años.

Solo al final de esos años descubrió la verdadera agenda de esta organización. ¿Cómo ocultan ellos sus prioridades abortistas?

Planned Parenthood afirma ser una organización que se preocupa por las mujeres y ofrece una asistencia sanitaria de calidad, segura y asequible para ellas. Muchos empleados –me ocurrió a mí también– están allí porque comparten ese objetivo. Sin embargo, hay una parte que ellos no anuncian: que la mayoría de sus ingresos proviene del aborto, no de la “planificación familiar” ni de los demás servicios que ofrecen. Cuando atraviesan dificultades económicas, como sucedió cuando yo era directora de la Clínica Bryan, aumentan el número de abortos para incrementar sus ingresos. Yo siempre creí que estaba haciendo lo mejor por las mujeres, pero luego me di cuenta de que Planned Parenthood le roba a esas mujeres el don de la maternidad, y ante un aborto no hay manera de dar marcha atrás. Es una tragedia... pero ellos lo presentan todo muy bonito.

¿Qué hacen para aumentar sus cuotas de abortos?

Planned Parenthood es un negocio, y esto significa que sus empleados muchas veces están obligados a recomendar el aborto a las mujeres que se enfrentan a un embarazo no planeado. Aunque les preocupen las mujeres que entran a sus clínicas tanto como a las personas provida que están del otro lado de sus rejas, no siempre tendrán la opción de ayudarles de verdad. Muchas veces se verán forzados a sugerirles un aborto.

Su vida cambió tras colaborar en un aborto... ¿qué fue lo que ocurrió?

Al principio, cuando me pidieron ayuda pensé que sería una gran experiencia de aprendizaje, porque durante todos mis años alentando a las mujeres a abortar, nunca había presenciado un aborto. El inicio del procedimiento me resultaba familiar. Sabía cómo sostener la sonda de ultrasonidos, pero tan pronto la sonda permitió ver el feto, mi corazón se encogió. Vi el cuerpo perfectamente formado de un bebé de 13 semanas, al igual que había visto a mi hija Grace en una ecografía. Quise despertar a la mujer, mostrarle que era madre de un bebé hermoso y perfecto, pero ya era demasiado tarde. Mientras se realizaba ese aborto mi corazón ya no era el mismo...

¿Qué cambió en su corazón?

Supe que no quería volver a ser parte de un aborto, y me di cuenta de que no quería ser parte de una organización que practica abortos. Me di cuenta de que la organización en la que había construido mi carrera era una mentira; y que yo le había mentido y robado la belleza de la maternidad a muchas mujeres, incluso sabiendo lo que es ser madre. Mi corazón cambió de manera insospechada. Me di cuenta de que desde la concepción se forma un bebé perfectamente creado para vivir, no un “tejido” ni un “feto que no siente”. En esa sala de abortos –aunque yo no lo sabía en ese momento– nació mi deseo de defender vidas, como la de ese bebé, cada día de mi vida.

¿Cree que si más madres pudieran ver a sus bebés en una ecografía elegirían no abortar?

Sí. Una de las preguntas más frecuentes que me hacían las mujeres durante las asesorías era: “¿Mi bebé sentirá algo durante el aborto?” En Planned Parenthood me enseñaron que “no, que el bebé no siente nada”. Ellas preguntan porque les importa su bebé y quieren asegurarse de que este “procedimiento médico” no le hará daño a la vida que crece dentro de ellas. Sé que si esas mujeres hubieran sabido que su bebé sentiría el aborto, que sufriría dolor y que se sentiría atacado, muchas no habrían abortado.

¿Cómo cambió su misión personal tras el giro que dio su vida?

Mi misión solía ser ayudar a las mujeres y creía que el aborto era un procedimiento necesario en determinadas situaciones. Después de presenciar ese aborto entendí que siempre hay una opción mejor que el aborto. Mi objetivo hoy es denunciar la realidad del aborto y educar a las mujeres, a los hombres y a las generaciones futuras sobre la vida en el útero y las opciones que tienen ante un embrazo no planeado.

Usted habla mucho del trabajo con las “mujeres en crisis” ante un embarazo no planeado, pero, ¿quién se ocupa de los “padres en crisis”?

Hay organizaciones como 40 Days for Life (40 Días por la Vida), que abordan el papel del padre en un embarazo no planeado. Desafortunadamente nuestra cultura está guiada por el lema “es mi cuerpo, yo elijo”, sin embargo, los hombres pueden jugar un papel decisivo en la prevención del aborto. Muchas veces ellos sienten que no tienen voz ni voto pues no llevan al niño en su vientre... Mi consejo es que acudan a organizaciones como 40 Days for Life que los animarán a usar su voz.

Su marido nunca compartió su visión sobre el aborto, pero la amaba incondicionalmente...

Doug fue mi roca durante mis años de trabajo en Planned Parenthood. Dios le dio un regalo maravilloso: la paciencia y el amor más allá del entendimiento. Él me reto de la manera más amorosa: confiaba en que, por fin, yo vería las cosas de forma diferente durante el embarazo de nuestra hija Grace.

¿Cómo cree que reaccionan sus antiguos colegas al leer su libro?

Seguro que a algunos les produce un gran shock, porque nunca se imaginaron que yo, como directora de una clínica de Planned Parenthood, muchas veces no estaba de acuerdo con lo que me tocaba hacer. Nunca conoceré las reacciones de cada uno, pero deseo que ellos busquen la verdad, la vean y que esa verdad los libere de la industria del aborto, tal como me liberó a mí.

En su libro menciona que muchos de ellos se sienten atrapados, pero piensan que alguien tiene que hacer su trabajo. ¿Qué les diría hoy si pudiera hablar con ellos?

He tenido muchas conversaciones de estas desde que me marché de Planned Parenthood. Les cuento que hay brazos amorosos que están dispuestos a ayudarles a encontrar otro trabajo, a apoyarlos mientras lo encuentran, y a caminar a su lado; que no están solos. Les cuento del apoyo que yo recibí cuando me retiré y del peso tan grande que me quité de encima. Cada uno de ellos puede recibir ese mismo apoyo que yo tuve.

Y si nos vamos del otro lado de la reja, ¿qué le recomienda a las personas que trabajan por la vida para que su labor toque mentes y corazones?

La única manera de cautivar las mentes y los corazones es revelar la verdad sobre el aborto y las opciones ante un embarazo no planeado de manera amo­rosa y serena, y hacerlo en oración. Durante mis años en Planned Parenthood, siempre admiré los esfuerzos de las personas provida que se paraban del otro lado de nuestras rejas. Sabía que, al igual que yo, querían ayudar a quienes entraban a la clínica. Gracias a ellos supe a dónde ir cuando decidí dejar la industria del aborto.

Durante los años que describe en su libro, usted y su esposo participaron en servicios dominicales de distintas iglesias cristianas, buscando una comunidad de fe. ¿Han logrado encontrarla?

Sí. Hace un año que mi esposo y yo nos convertimos al catolicismo. Cuando yo dejé Planned Parenthood, fuimos recibidos en los brazos amorosos de la comunidad provida. La mayoría de ellos son católicos y me invitaron a dar charlas y a participar en actividades parroquiales. Poco a poco, fui creciendo en el amor a la liturgia de la Iglesia católica, a sus formas y a sus enseñanzas.

Al despertarse por la mañana, ¿qué le pide a Dios?

Rezo para que en mi país se valore y se ame la vida, rezo por la sanación de los hombres y mujeres que sufren emocionalmente los trastornos de abortos pasados, y rezo por todas las personas involucradas en la industria del aborto o que están pensando en abortar, para que busquen y escuchen la verdad que pueden mostrarles los activistas provida que están del otro lado de la reja. La oración acabará con el aborto. Mi último ruego es que el aborto se acabe y que en todo el mundo se respete la creación más sagrada de Dios: la vida.

CRUZAR LA REJA

Abby Johnson cuenta en su libro por qué pensaba que el feto no era una persona con derecho a la vida –incluso ella misma se sometió a dos abortos de bebés concebidos con su primer esposo y los mantuvo en secreto– y por qué todo cambió el día que tuvo que asistir a un aborto... Dio la casualidad de que el médico abortista utilizó un procedimiento que suele evitarse en las instalaciones de Planned Parenthood para ahorrar tiempo: realizó un aborto asistido por ultrasonido. Una semana después, aunque le angustiaba renunciar a su salario sin tener un nuevo trabajo, decidió cruzar la reja y unirse a la causa provida que durante años había mirado con recelo. Hoy Abby trabaja en proyectos de la campaña 40 Días por la Vida, unas jornadas de oración que se realizan frente a clínicas abortistas. Una de aquellas campañas estaba en marcha frente a su clínica cuando ella dejó el cargo.




sábado, 20 de agosto de 2011

La historia de la Carta a García


Les presento la conocida Carta a Garcia. Agradezco a Ana María por enviarmela por e mail. Es una historia para reflexionar.

“Hombre de éxito es aquel que hace lo que a los demás les da pereza hacer.” (IGOR).

La “Carta a García” es el documento que más circulación ha tenido en el mundo y a todos los idiomas se ha traducido. Fue escrita por Helhert Huhbard en 1899.

Era necesario entregar una carta al General Calixto García, cuando hubo estallado la guerra entre EEUU y España. Se le confió esta delicada misión a Rowan, quien sin detenerse a averiguar de quién se trataba, ni quién era el General García, tomó la carta captando la seriedad y la premura de ella. Desembarcó en Cuba, recorrió su

territorio de costa a costa inquiriendo por el paradero del destinatario, atravesó selvas y ríos hasta cumplir felizmente con la entrega de la misiva.

La importancia de la historia del mensaje radica en el valor educativo que ella tiene. Rowan fue solícito, responsable y eficiente en su misión, no se detuvo a hacer las mil preguntas torpes, ni a esperar que se le diera mil detalles consabidos. No pensó en los obstáculos para pretextar en ellos pereza o impotencia.

Rowan obró con ganas, con decisión, armado de su propia creatividad. Eso justamente era lo requerido para su cometido.

Es una positiva historia para educar en el sentido de que no se debe esperar que las cosas las hagan los demás, que partan de otros. Que lo que se debe hacer ya, no se puede dejar para mañana.

Es el mensaje para que la juventud entienda el sentido de la eficiencia y la imbecilidad de las disculpas. Cuando llegan las disculpas es porque no se hizo o no se supo hacer lo que se debía. Que si se asumen responsabilidades, ellas no deben dejarse en manos de otras personas.

El “se me olvidó”, “no es mi problema”, “otro día”, “no tuve tiempo” y tantas disculpas más, terminan por crear un hábito laxo, para no responder por lo que se tiene que responder.

Quienes son capaces de llevar la “Carta a García”, son aquellos que no hacen las cosas a medias, los que están liberados de la mediocridad, los que toman con resolución las cosas, los que abren caminos en lugar de cerrarlos, los que miran los hechos por el lente de la positividad, los que del fiasco aprenden una lección, los que no desfallecen ante la dificultad.

Este mensaje tiene potencia para enseñarnos que debemos tener fe en nosotros mismos, que no debemos alzarnos de hombros en ademán de impotencia para dejar que surja la negatividad y la lamentación. Que hay que saber dudar y confrontar las realidades.

Lástima grande que este portentoso mensaje no sea conocido por nuestros Bachilleres, que no lo tengan a mano nuestros maestros. Las secretarías de educación y de promoción a la comunidad, deberían divulgarlo profusamente.

Es una bella ocasión para inculcar la positividad a la juventud. La positividad que tanta falta le hace a nuestra clase dirigente.

CARTA A GARCÍA

Hubo un hombre cuya actuación en la guerra de Cuba brilla en mi memoria como el sol en su pleno esplendor.

Sucedió que en aquella guerra, cuando los Estados Unidos decidieron intervenir en favor de los rebeldes cubanos, se vio muy clara la necesidad de un entendimiento inmediato entre el Presidente norteamericano y el jefe de los patriotas, el General Calixto García.

Pero ¿cómo hacerlo? Hallábase García en esos momentos, Dios sabe dónde, en alguna tenebrosa montaña escondida en el interior de la isla. Y era absolutamente necesario ponerse en comunicación con él para organizar los planes de ataque y de defensa. Pero, ¿cómo hacer llegar a sus manos un despacho? ¿Qué hacer?

Alguien dijo al Presidente: “Conozco a un hombre llamado Rowan. Si alguna persona en el mundo es capaz de dar con García es él: Rowan”.

Llaman a Rowan. Le piden que vaya en busca de García, esté donde esté, y que a costa de cualquier sacrificio, le haga llegar esta carta importantísima.

Rowan toma la carta. La guarda bien escondida en su bolsillo interior. A los cuatro días desembarca en la costa de Cuba que está en poder de los españoles. Desaparece en la selva tenebrosa, para aparecer de nuevo a las tres semanas al otro extremo de la isla, cruzando un territorio sembrado de peligros y por donde pululan los enemigos por doquier, y entrega la carta a García. Los dos frentes coordinan acciones y se gana la guerra.

Cómo logró llegar hasta donde estaba el destinatario de su carta? Es algo tan interesante que merecería escribir una novela al respecto. Pero no tengo interés en describir aquí el modo como esto sucedió. El punto sobre el cual quiero llamar la atención éste:

“El Jefe da a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿Pero donde podré encontrar a García? ¿Por dónde me voy a ir? ¿Esto será fácil? ¿No traerá peligros este oficio? ¿Y por qué yo y no otro?”. Nada de esto pregunta ni comenta. Se va sin más a cumplir lo que se le ha encomendado.

¡Por Dios, amigo, que estamos aquí ante un hombre cuya estatua debería ser hecha en mármol o bronce y colocada en la portada de muchos institutos donde se enseña a la gente a adquirir personalidad! Porque lo que debe enseñarse a la gente que desea adquirir un verdadero carácter es, cómo hay que cumplir cada vez lo más exactamente posible el deber que tenemos que hacer y cómo concentrar todas nuestras energías para lograr todos nuestros objetivos, y lograr dedicarnos con toda el alma a la acción, a “llevar la Carta a García”.

El General García ya murió. Pero siguen viviendo muchos Garcías en este mundo. Son todos los que necesitan de nuestro esfuerzo y de nuestro optimismo y valentía para obrar.

¡Qué desánimo y desaliento sienten los hombres de empresa que necesitan la colaboración de gente entusiasta, y se quedan estupefactos ante la pereza, la falta de espíritu de sacrificio y de iniciativa, de energía y de perseverancia de sus colaboradores, para llevar a término la ejecución de las tareas que cada uno debe cumplir!

Por todas partes se ve flotar la chabacanería, la desatención culpable, la despreocupación, la indiferencia.

Estas parecen ser la regla general en el obrar de muchas personas. Muchos empleados cumplen tan descuidadamente sus deberes, que si fueran soldados en una guerra ya los habrían fusilado por desertores.

Y sin embargo, no se puede tener éxito en una empresa si no se logra que los subalternos y los que mandan se dediquen con ardor a cumplir cada uno sus propios deberes. De lo contrario se necesitaría un verdadero milagro de Dios, pero Dios cuando llega a ayudar, lo primero que exige es que cada uno esté haciendo con entusiasmo y esmero lo que tiene que hacer.

Amable lector: quiero poner a prueba lo que estoy diciendo para saber si es cierto o no la afirmación de que si el progreso no nos llega es porque no se encuentran personas dispuestas a cumplir sus deberes con entusiasmo y hasta con sacrificio?

Llame a uno de sus colaboradores y dígale: “Consulte en la enciclopedia y hágame el favor de sacarme un resumen de la biografía de Corregio”

¿Cree usted que su ayudante le dirá: “!Si señor, por supuesto, ahora mismo! Y se irá a empezar el resumen y la biografía? Pues probablemente no. Le echará a Ud. una mirada vaga y empezará a preguntarle: ¿Quién era él?, ¿en qué enciclopedia busco eso? ¿Pero es que ese oficio me corresponde hacerlo a mí? Yo creo que Carlos está más capacitado que yo para hacer ese trabajo. ¿Necesita de urgencia ese escrito, o lo podemos dejar para la semana entrante? ¿Quiere que le traiga el libro y saca Ud. mismo ese resumen?

Hay muchas posibilidades de que después de haberle Ud. respondido a todas esas preguntas, su prodigioso ayudante se retirará y buscará a otro empleado para que se encargue de llevar aquélla “Carta a García”, y regresará luego a informarle que no existe por allí cerca ningún valiente que quiera encargarse de tal oficio.

Casi le apuesto a que así va a suceder. Puede ser que yo pierda mi apuesta, pero si las leyes de los promedios no fallan, probablemente no la voy a perder. Si Usted no quiere complicarse la vida no va a perder más tiempo explicándole al otro que Correggio se busca en la C y no en la K, y otros detalles más, sino que sonreirá y suavemente le dirá: “dejemos eso” y buscará usted personalmente lo que desea y hará por su cuenta el resumen de la biografía.

Y esta incapacidad para la acción independiente, para la iniciativa personal, este no hacer trabajar la propia inteligencia, esta flojedad de voluntad, esta desgana impresionante para resolver por sí mismo los obstáculos, es lo que retarda el bienestar colectivo de la humanidad y no deja a los individuos llegar al éxito. Si ni siquiera cuando se trata de conseguir provechos personales la gente está dispuesta a buscar soluciones y a derrochar energías y tiempo para obtener las soluciones, ¿qué será cuando se trata de conseguir éxitos para su empresa o su nación?

Qué lástima que a muchos lo único que les hace trabajar es la mirada amenazadora y la voz tormentosa del capataz o el vigilante del grupo. Parecen haber olvidado la consigna bíblica:

“Que el que trabaja en servicio de otros no haga su oficio solo porque lo están viendo y por lo que puedan opinar las personas humanas, sino con todo el corazón, porque quiere tener contento a Dios”. (Colosenses 3,22).

Me decía el jefe de una gran oficina: “¿Ve a ese Contador? Es un gran matemático, pero si lo envía a cualquier agencia, por el camino se entra a una cantina y se emborracha”.

En los últimos tiempos se oye hablar continuamente de los explotadores। Que fulano se hizo rico porque explotó a los demás... Puede ser, pero lo que no explican es que ese señor no tuvo miedo en llevar su “Carta a García”. Que no tuvo miedo en levantarse a las cinco y trabajar hasta tarde en la noche. Que los fines de semana, en vez de ir a la cantina, se fue a hacer planes de progreso y a perfeccionar sus conocimientos. Que mientras los otros charlaban, él trabajaba. Que mientras los demás dormían, él echaba cabeza buscando soluciones. Por eso triunfaron, porque supieron lanzarse a la acción sin miedo ni pereza. Porque en vez de echar a una alcantarilla la “Carta a García” y dedicarse luego a buscar excusas por no haber conseguido fama ni éxito, se lanzaron con toda el alma a buscar fórmulas para triunfar, y como “todo el que busca encuentra”, encontraron las fórmulas, y practicándolas, consiguieron el triunfo.

ÉXITOS PARA TODOS

jueves, 11 de agosto de 2011

La historia de Sadako Sasaki

Hay una antiquísima leyenda japonesa conocida como SENBAZURU que asegura que quien haga mil grullas de papel se le concederá un deseo, no importa cual sea pero sí que esté en la más profundo del corazón…

En el Siglo XX esta leyenda tuvo un inesperado resurgir y fue dada a conocer por una tragedia. El 6 y 9 de agosto de 1945 los Estados Unidos lanzaron dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Los afectados fueron en su gran mayoría población civil.

Hubo sobrevivientes que con el tiempo empezaron a desarrollar enfermedades como consecuencia de su exposición a la radiación. Algunos de ellos fueron objeto de estudio, no para curarlos sino para ver las manifestaciones en sus cuerpos de diversas enfermedades.

Sadako Sasaki apenas contaba con dos años de edad cuando sufrió junto con su familia, que vivía en un lugar cercano, la tragedia de Hiroshima. Aparentemente no le había ocurrido nada y creció siendo una niña sana y fuerte.

Cuando tenía 11 años de edad, mientras participaba en una carrera, se desplomó sin explicación alguna. Los médicos ya descubrirían la causa, Sadako tenía Leucemia, conocida también como la enfermedad de la bomba H.

En el hospital encontró a otros niños con el mismo padecimiento y una amiga le comentó la leyenda de las mil grullas. Sadako decide realizarlas para pedir no solamente por su propia salud sino para traer la paz al mundo y la sanación a las víctimas de la guerra.

Ella era recursiva y empezó a hacerlas con lo que pudiera conseguir, papel regalo de otros enfermos, las cajitas de los medicamentos, periódicos, ¡lo que fuera! Quienes la conocían ya sabían que debían guardarle cualquier papel que le pudiera servir.

Lamentablemente, después de poco más de un año, el 25 de octubre de 1955, Sadako muere a los doce años de edad en el hospital. En los últimos meses la enfermedad se fue haciendo más fuerte y le impidió seguir con la meta propuesta, alcanzó las 644 figuritas.

Sin embargo, la historia de una niña que se esmeraba con pasión en hacer unas grullas, porque tenía un gran deseo en su corazón, trascendió más allá de las puertas del hospital. Sus compañeros de colegio y amistades quisieron rendirle un homenaje y completaron las que hacían falta.

En 1.958 se dedica un monumento en su honor, en el “parque de la paz de Hiroshima”. En él se ve a Sadako en la parte superior sosteniendo entre sus manos una gran grulla con las alas extendidas, como si estuviera lista para cumplir el deseo de la pequeña alrededor del mundo.

En su base hay una leyenda que dice “Éste es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”

Gracias a Maggi por darme a conocer esta historia.


sábado, 6 de agosto de 2011

Entre el humor y la ignorancia


A veces las situaciones de la vida nos presenta una línea muy delgada que separa a un ser pensante de alguien que dice pensar. Una línea muy delgada que separa el humor de la ignorancia discimulada. Bien se dice que el buen humor, el de verdad, es de personas inteligentes, creativas y por tanto dignas de admirar. Se trata de un arte que requiere tacto, pero sobre todo mucho conocimiento y sensibilidad.

Me da pesar ver que hay algunos que por tratar de ser “graciosos” solo consiguen exhibir, de manera más que palpable, su abrumadora y soez ignorancia.

Creo firmemente que se trata de personas muy solas que no encuentran otra manera de dejar huella en el mundo que haciendo comentarios bajos, inconsistentes, pero sobre todo fuera de lugar y hasta vulgares.

Concretamente quiero referirme hoy a dos “argumentos” que he escuchado y que seguramente muchos de ustedes ya conocen. Con ellos las personas que están a favor del aborto pretenden “ridiculizar” a los Provida.

El primero dice que la masturbación es un aborto porque de una u otra manera se provoca la muerte de los espermatozoides, lo peor de todos es que algunos llegan a calificarlos de organismos (Conjunto de órganos del cuerpo animal o vegetal y de las leyes por que se rige. RAE).

Bien es sabido que todas las células de nuestro cuerpo tienen un período de vida y una función determinada. Particularmente el espermatozoide es una célula que no sirve de nada si ella no se une a un óvulo, ni siquiera tiene sentido si está en camino a encontrarlo para fecundarlo… solo vale si se hace uno con el óvulo y ambos se convierten en algo muy distinto a lo que fueron. En otras palabras, dejan de existir como tales.

El otro argumento que he escuchado es los que comemos un huevo provocamos un aborto… No se ustedes, pero hasta el momento no he encontrado ningún pollito en mi desayuno. ¿Será que no saben la diferencia entre un huevo fertilizado de uno que no lo es? Eso es como confundir un ladrillo con un edificio completo.

Mi invitación en el día de hoy es que no le sigamos el juego a esas personas que atacan con ese tipo de argumentos tan simples, recordemos que “no es bueno discutir con un idiota, la gente podría no notar la diferencia”.

Es nuestra obligación ayudar a entender a los demás todo lo que ocurre con el que esta por nacer, las implicaciones para la criatura y la madre, para nuestra sociedad, los principios morales, éticos, los valores absolutos como el de la vida, etc. Si nuestro interlocutor se niega a escucharnos o sale con comentarios insulsos, el problema es de él.

Recordemos que cuando se acaban los argumentos sólidos, la gente que no esta formada acude a los insultos, a las agresiones verbales o físicas porque su entendimiento no da para más.

Les dejo con algunas palabras que invitan a reflexionar, no sin antes decir que una cosa es hacer humor y otra el ridículo:

"No discurtas con un idiota. Te obligará a bajar a su nivel y allí te derrotará con su experiencia"

"No hay espíritu bien conformado al que le falte el sentido del humor" Samuel T. Coleridge

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.” F. Nieetzsche

ÉXITOS PARA TODOS