jueves, 26 de mayo de 2011

El aborto ¿un derecho? (1ª Parte)

Hola a todos, pretendo iniciar una serie de escritos en las que trataré sobre el aborto y cada una de las causales que legalmente se aceptan como excusa para practicarlo. En esta primera entrega quiero indagar un poco sobre la influencia del movimiento feminista.

El Feminismo.

Para muchas personas el feminismo trajo cambios necesarios para reconocer y defender los derechos de las mujeres en medio de una sociedad con tendencias machistas, pero también es cierto que se ha ido desfigurando de tal manera que ya no se razona, y se resalta algo a lo que he llamado el “complejo de víctima”.

Consiste en que alguien no quiere hacerse valer por lo que es, por su espíritu de lucha, por sus valores, por ese sello personal que cada quien tiene; sino que se quiere darse a conocer por “el dolor” de la incomprensión de la sociedad en la que vive y el daño que le causa. En otras palabras, solo extiende su lastimera mano para ver si alguien le da una moneda pero no hace nada para ayudarse porque simplemente el pesar da “frutos” más rápidos que la superación personal.

El feminismo auténtico busca la igualdad y la defensa de derechos y no ver al resto del mundo como un paría que solo maltrata a las mujeres. En otras palabras, el feminismo mal enfocado promueve odios, hace irreconciliables las diferencias y crea o tergiversa muchos conceptos básicos que siempre han existido en nuestra sociedad.

Esto ocurre cuando esos valores se enfrentan a “nuevas formas de pensar” en las que se pone primero los intereses personales, alegando la defensa del libre desarrollo de la personalidad, el derecho de hacer con el cuerpo lo que le venga en gana, y deja en segundo plano la moral, los valores, la familia, la sociedad, etc.

Es curioso como al principio los objetivos del feminismo eran nobles y justos, de alguna manera se pretendía acabar con la discriminación; ahora no entiendo como las representantes de este movimiento promueven de una manera velada otro tipo de discriminación, la de nuestros propios hijos. Pereciera que ellos no tienen derechos y mucho menos puedan disfrutar de la igualdad que sus progenitoras han alcanzado.

Es increíble, pero en los comienzos del movimiento feminista el aborto era condenado porque se imponía por la fuerza a la mujer; ¿motivos? hay miles pero ninguno de ellos llevaba a su bienestar. El aborto era una manera de como los hombres que sometían a las mujeres evitaban asumir responsabilidades, y en varios casos poder seguir abusando de ellas sexualmente.

El feminismo de ahora ha tomado como una nueva bandera el aborto, lo hace ver como un acto de liberación, de dominio pleno y absoluto sobre el cuerpo de la mujer pero no se sus pasiones… ¿No es contradictorio?

Se sigue atacando de otra manera el don de la fertilidad que se quería proteger combatir a comienzos de movimiento feminista, pero ahora la promoción del aborto es una manera de rechazar nuestra naturaleza; es como odiar o no aceptar una parte de nosotras.

Se quiera reconocer o no, el aborto es un acto supremamente violento que deja secuelas físicas y psicológicas profundas en la mujer que desafortunadamente no se dan a conocer de manera masiva. Sentimientos de culpa, temor, soledad, depresión, miedo a la esterilidad, a la muerte, a no ser aceptadas por el homicidio cometido, etc., son algunas de ellas. Hay dos reacciones consecuencia de esto, negación o arrepentimiento.

Para nadie es un secreto que muchas veces cuando cometemos un error que impacta definitivamente en nuestras vidas, la primera reacción es negarlo ¡y de la manera que sea!.

Se trata de justificarlo con vehemencia y de paso, para callar nuestras conciencias, arrastrando a otras personas con nuestra manera de pensar. El hecho que “algo sea popular” no quiere decir que deba ser aceptado o que este bien.

Pareciera que el don de la vida, el milagro que se produce con cada embarazo, fuera un estorbo, algo que denigra de la mujer y la hace menos.

¿En realidad no se dan cuenta que quienes están esclavizadas son las feministas que lo promueven? Cayeron en el juego de rechazarse a sí mismas.

En lo personal creo que no hay mejor motivo para luchar que un hijo, te cambia la visión del mundo y eres capaz de vencer cualquier obstáculo.

Somos una especie que discrimina, a los negros, a los orientales, a los indígenas, a los blancos, a los latinos, a los pobres, a los ricos, a los hombres, a las mujeres, a los niños y ahora a los que están por nacer… a este paso no necesitaremos ninguna fecha para el fin del mundo porque ya lo estamos haciendo agonizar.

Les dejo dos links que tal vez les pueda interesar, pero no olviden que NADIE ES UNA CASUALIDAD, TÚ NO ERES UNA CASUALIDAD:


jueves, 19 de mayo de 2011

Efectos de la pornografía


Hola a todos, en el día de hoy les comparto el siguiente artículo:

¿Te has preguntado alguna vez qué hacen tus hijos en Internet? ¿Sabes si están conectados con amigos o con desconocidos? ¿Conoces cuáles son las web que frecuentan o si los juegos que más utilizan son adecuados a su edad?

Con la llegada de la adolescencia la curiosidad de nuestros hijos sobre temas sexuales es muy grande. Si previamente no hemos sembrado una
confianza en casa para hablar sobre estos temas o si no nos hemos adelantado, lo más probable es que resuelvan sus dudas directamente con sus amigos o a través de la red. Esta situación la aprovechan con frecuencia otras personas para hacer negocio con la pornografía, a costa de una etapa tan inestable como la adolescencia.



Usuarios expertos, pero inmaduros
Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a la hora de abusar de las nuevas tecnologías; corren el riesgo añadido de acceder a contenidos inapropiados o contactar con desconocidos a través de Internet y las redes sociales. Los padres debemos seguir unas pautas que regulen su uso. Pero no se trata de prohibiciones que con toda seguridad se saltarán cuando no estemos presentes, más bien debemos ayudarles a saber utilizar de forma responsable "los medios". Poco a poco ellos son los que deben ejercer ese autocontrol, tanto con el uso y el tiempo en internet, como en muchas otras facetas de su vida.

La psicóloga Alicia López de Fez considera que los adolescentes constituyen un grupo de riesgo, porque tienden a buscar sensaciones nuevas y son los que durante más tiempo se conectan a Internet, además de estar muy familiarizados con las nuevas tecnologías. Son usuarios expertos, pero inmaduros.

Esta es una de las razones por las que se desaconseja que nuestros hijos tengan un ordenador o una videoconsola en el dormitorio, pues nos resultará más difícil controlar su uso. Por tanto, debemos colocarlos en un espacio común de la casa, donde "no tengan intimidad" para conectarse con quienes quieran y a cualquier hora del día. La experta recomienda que se pacte el tiempo, los días de juego y de navegación por Internet, siempre desde el diálogo y con sentido común. Así, es mejor una hora durante siete días a la semana, que siete horas seguidas un solo día.

Además, no es aconsejable que puedan navegar a su aire ni jugar a cualquier juego. Los padres debemos supervisar los contenidos a los que éstos tienen acceso. No está de más emplear programas que bloqueen el acceso a ciertos contenidos o que dejen el historial de las páginas visitadas.

Adictos a las nuevas tecnologías

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud estima que al menos el 25% de la población sufre un problema relacionado con el abuso de las nuevas tecnologías. Las adicciones a éstas son un problema grave que puede repercutir de manera negativa al descuidar sus obligaciones o relaciones sociales, según explica Fernando Díez, psicólogo experto en adicciones de Amalajer (Asociación Malagueña de Jugadores en Rehabilitación).


Un adicto a las nuevas tecnologías puede entrar en una espiral de aislamiento, gasto incontrolado, depresión y ansiedad. Estas adicciones reciben el nombre de "no tóxicas", "sin sustancia" o "no químicas" y algunos expertos prefieren denominarlas como "problemas de abuso, mal uso o dependencia"; de éstas, las más adictivas son el móvil, las videoconsolas e Internet; y como parte de este último, la dependencia a las redes sociales, al correo electrónico, a chatear, a la compra online, etc. Pero además, algunas están asociadas con otro tipo de patología: el uso abusivo de webs de pornografía.

Ver pornografía distorsiona su visión de la realidad
Patrick F. Fagan, director del Family Research Council, ha analizado los efectos sociales y psicológicos de la pornografía en su estudio "The Effects of Pornography on Individuals, Marriage, Family and Community". En éste explica cómo los adolescentes que ven pornografía se desorientan durante la fase de desarrollo en la que están aprendiendo a afrontar su sexualidad, justo cuando son más vulnerables a la incertidumbre sobre sus creencias sexuales y sus valores morales.

Contrario al argumento de que la pornografía es un placer inofensivo, Fagan hace referencia a evidencias clínicas que muestran que ésta distorsiona de modo significativo las actitudes y percepciones sobre la naturaleza de la sexualidad. Si son consumidores habituales de pornografía, los hombres tenderán a tener una tolerancia mayor hacia los comportamientos sexuales anormales, además de ser un hábito muy adictivo, debido a la producción de hormonas que estimulan los centros de placer del cerebro. Poner límites a la actividad sexual ayuda a los adolescentes mientras maduran a orientar de forma correcta su sexualidad. "Desgraciadamente el desarrollo de los modernos medios ha derribado estas barreras y ha incrementado la forma en que los creadores de pornografía pueden introducirse en la vida familiar", comenta Fagan.

Puede desembocar en enfermedad mental
De hecho, la pornografía lleva a percepciones distorsionadas de la realidad social: una percepción exagerada del nivel de actividad sexual de la población general y una estimación que infla la probabilidad de actividad sexual premarital y extramarital. También lleva a una sobreestimación del predominio de perversiones como el sexo en grupo, la bestialidad y la actividad sadomasoquista. "De este modo las creencias que se forman en la mente del espectador de pornografía están bastante lejos de la realidad. Un ejemplo es que la visión repetida de pornografía induce a enfermedad mental en materia sexual", afirma Fagan.

Entre las distorsiones creadas por la pornografía están tres creencias: las relaciones sexuales en la naturaleza son algo recreacional, los hombres son en general sexualmente dominantes y las mujeres son objetos o mercancías sexuales. En consecuencia, Fagan describe cómo la pornografía fomenta la idea de que la degradación de las mujeres es algo aceptable. Además, puesto que los chicos utilizan la pornografía con mucha más frecuencia que las chicas, su predominio conduce a la idea de que las mujeres son objetos para el sexo o mercancías sexuales.

¿Por qué empiezan?
Aunque nos sorprenda, la edad media de exposición a la primera imagen pornográfica son los 11 años. Si preguntamos a un adolescente cuándo o por qué empezó a ver pornografía, con seguridad que muchos de ellos nos dirán que fue de manera accidental cuando buscaban información por internet, se bajaron una película que resultó ser una versión porno de la original, con un videojuego que le dejaron o animado por sus amigos. Dependiendo de cada uno la reacción a la pornografía será muy diferente, pero todos se ven en mayor o menor medida afectados por ella. Por esta razón es importante hablar a menudo con nuestros hijos y resolver falsas imágenes que puedan haberse creado.

Podemos estar atentos a algunas señales de alarma como descuido en los deberes, falta de motivación para estudiar, inicio de la masturbación compulsiva, dificultades para relacionarse con el sexo opuesto o tendencia a formar dependencias difíciles de cambiar; todo ello como consecuencia de estar expuestos a material pornográfico, creándoles sentimientos de culpa, baja autoestima y retraimiento social.

Además, entre las razones más frecuentes del inicio de los adolescentes en el consumo de pornografía se encuentra el deseo de experimentación, la búsqueda de identidad, la presión de los amigos, los mitos y una educación sexual deficitaria desde casa. Así la pornografía les "educa" con una visión distorsionada y carente de valores, origen en ocasiones de los conflictos de sexo, de pareja y de familia.

Cuatro etapas del consumidor de pornografía
El doctor Víctor Cline, de la Universidad de Utah, identifica cuatro etapas de quien consume pornografía:

• Adicción: el deseo y la necesidad de mirar imágenes pornográficas.
• Escalada: la necesidad de imágenes más explícitas y fuertes para conseguir el mismo efecto.
• Desensibilización: el material que al comienzo era sorprendente y tabú se considera como normal.
• Actuar: tendencia a imitar los comportamientos vistos. Aunque no todos son igual de vulnerables, el doctor Cline concluye que para algunas personas, la pornografía "es la droga que inicia el camino hacia la adicción sexual".

Consecuencias de cara al comportamiento futuro
Jill. C. Manning, en su libro "¿Cuál es el gran negocio de la pornografía? Una guía para le generación de Internet", habla sobre los daños que la pornografía produce.

1. Se trata de algo potencialmente adictivo. Como tal puede obstaculizar la capacidad de una persona para tomar decisiones claras.

2. Puede distorsionar poderosamente la visión de una persona sobre cuerpos, relaciones y sexualidad.

3. Lleva a la gente a cosificar a los demás, viéndolos como juguetes sexuales que existen sólo para su propia satisfacción.

4. Debido a su influencia distorsionadora mina las oportunidades de los jóvenes de tener seguridad en sí mismos, ser felices y crear relaciones duraderas en el futuro.

5. Afecta, por tanto, su capacidad de ver la vida de forma verdadera, provechosa y sana.

6. Disminuye la sensibilidad hacia las mujeres, mostrando más agresiones, rudeza y falta de respeto.

7. Disminuye el deseo de tener hijos y formar una familia.

8. Aumenta el riesgo de tener dificultades en las relaciones íntimas.

9. Aumenta el riesgo de abusar sexualmente de los demás.

10. Aumenta el riesgo de recibir información incorrecta sobre la sexualidad humana.

11. Aumenta el riesgo de insatisfacción sexual con el/la futuro/a esposo/a.

12. Aumenta el riesgo de divorcio una vez casado.

Autora: ANA AZNAR

miércoles, 11 de mayo de 2011

La trata de blancas

Esta semana tuve la oportunidad de conocer un libro que se llama “Lo que fui y lo que soy” de Marcela Loaiza. En él relata su experiencia como víctima de la trata de blancas, como la engañaron, lo que sufrió durante 18 meses en Japón y como logró escapar, devolverse a Colombia y rehacer su vida.

La autora quiere ante todo prevenir a los lectores para que no caigan en ese flagelo y que formemos conciencia sobre lo que es la dignidad que tenemos como personas. Es por ello que hoy me remito a dar algunas explicaciones sobre el tema, no sin antes recomendarles que lean el libro.

El término “Trata de Blancas” data de la época de la esclavitud y el comercio de personas de raza negra, en ese entonces era una actividad cotidiana que contaba con la aprobación de la ley, la sociedad y los estados, por tanto no era considerado como una actividad ilícita.

Caso contrario ocurría con el comercio de mujeres de raza blanca que eran llevadas a otros países con falsas promesas o amenazas para terminar siendo explotadas como prostitutas o concubinas. El término más adecuado hoy en día es el de Trata de Personas porque con ellos no se hace diferencia de raza, sexo o edad.

Las víctimas de hoy son engañadas con ofrecimiento de prometedores empleos en el exterior, bien remunerados, facilidades para educación en otro país o ciudad, convertirse en modelos, actrices, bailarinas, niñeras, enfermeras para cuidar ancianos, etc., también pueden ser forzadas o amenazadas a dejar su lugar de origen.

Por lo general, no siempre es así, se les lleva a países extraños, aquellos en los que no se habla la misma lengua de origen, y los costos del tiquete, papeleo, impuestos, alimentación, etc. son cancelados por el “empleador”.

Una vez se llega al destino, terminan en condiciones inhóspitas, golpeadas, con amenazas contra su integridad o su familia, indocumentadas porque sus pasaportes les son retenidos por sus captores hasta tanto no cancelen los gastos invertidos para su traslado y manutención. La trata de personas en un negocio lucrativo para las mafias y le sigue en importancia después del tráfico de drogas y de armas.

Esta clase de comercio humano se ha extendido a niños, niñas y hombres para explotarlos como mendigos, y más escabroso aún, el comercio de órganos humanos.

Los encargados de reclutar a las víctimas se fijan en personas con necesidades económicas, jóvenes ambiciosos que desean adquirir dinero rápido o que quieran un cambio de vida o experimentar nuevas emociones a las que han tenido hasta el momento.

Como dije antes, la persona es explotada para pagar todo el dinero, junto con sus intereses, de lo que ha costado su traslado y papeleo al nuevo lugar. Así las cosas, en caso de explotación sexual, son obligadas a “trabajar” la mayor cantidad de horas al día, con poca comida, sin protección y de acuerdo a los caprichos del cliente. En el caso de hombres, éstos son obligados a trabajar en oficios de alta exigencia física bajo amenazas constantes.

El auge que han tenido las redes sociales hace que exista una nueva forma de contactar a incautos que entreguen sus datos personales sin tener certeza o el suficiente conocimiento de la persona que se encuentra al otro lado de la pantalla, es por esto que a medida que usemos estos medios tecnológicos debemos tomar nuevas precauciones y no ser tan confiados.

Sobre la trata de blancas existen mitos que son necesarios desvirtuar, tales como:

- La trata de blancas es solo para prostitución. No es cierto, también tiene como fin la explotación laboral, matrimonios serviles, mendicidad, etc.

- Los que salen del país lo hacen con visas y pasaportes falsos que han tramitado las personas que los contactaron. No es cierto, la mayoría salen de sus países con documentos que ellos mismos han tramitado y que son originales.

- Las víctimas de la trata son desempleados, de escasa educación y/o estratos sociales bajos. No es cierto, muchas veces son personas que han sido engañadas con la excusa de mejorar sus ingresos o se les ofrece becas o condiciones favorables para estudios. El estrato social no es un factor que salvaguarde a las personas que tengan cierta comodidad económica, éste factor no es determinante para el engaño, las amenazas o el chantaje.

Espero que esta información se de a conocer oportunamente para evitar que caigan más inocentes y que entre todos pongamos nuestro granito de arena para que este mundo sea mejor.

EXITOS PARA TODOS


jueves, 5 de mayo de 2011

La capacidad de perdonar y tu salud

Hola a todos, les comparto un artículo del diario EL TIEMPO de Colombia publicado el 11 de abril de 2009. El artículo explora la relación que hay entre el perdón y la salud, en realidad no hay mucho que pueda agregar, solo que espero les guste.

Cuanta más alta es la capacidad de perdonar de una persona, mejor es su estado de salud

Así lo demuestran estudios científicos. Los rencores pueden generar estrés, ideas de venganza que impiden razonar, insomnio, falta de apetito y así, generar enfermedad.

Perdonar es sanador: hoy este enunciado, que es un principio de fe reconocido por la mayoría de las religiones, no solo vale para describir el impacto benéfico que este acto tiene en el plano espiritual de las personas.
Pese a que la del perdón es una ciencia nueva, ya tiene en su haber evidencia que indica que cuanto más alta es la capacidad de perdonar de una persona, mejor es su estado de salud.

El estudio 'Forgiveness and Physical Health', de la Universidad de Wisconsin, encontró que la intensidad con la cual perdonan las personas está relacionada con distintas enfermedades: cuanto más perdonaron, menos las padecieron y viceversa. Lo interesante es que esta relación se mantuvo constante en el corto plazo para lo físico y un poco más a largo plazo para lo emocional.
Los investigadores determinaron la relación entre perdón y salud, de acuerdo con la frecuencia de algunos síntomas reportados.

En otro trabajo clásico sobre el tema, científicos de la Universidad de Tennesse pidieron a un grupo de estudiantes con antecedentes de maltrato de sus padres, de sus amigos o de sus parejas, que recordaran los sucesos más traumáticos; luego se les midió la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y la tensión muscular, así como su nivel de sudoración.

Comprobaron que aquellos que habían perdonado a los agresores presentaron niveles bajos en estas variables y reportaron menos estrés y síntomas físicos de enfermedades, comparados con los que no habían podido olvidar ni perdonar lo que les habían hecho.

Finalmente, durante el estudio holandés 'Concesiones, perdón o albergar rencores' ('Science'. 2001) se pidió a estudiantes que imaginaran haber perdonado a su agresor y que rechazaran las actitudes de venganza; les permitían intercalar estos pensamientos con "periodos para ejercitar su rencor". En estos últimos los participantes manifestaban sentirse menos cómodos y con menor capacidad para controlarse; su presión arterial y su ritmo cardiaco se aumentaban en estas etapas. El resentimiento, según los resultados del estudio, podía afectar el sistema nervioso a corto plazo.

Para explicar hasta qué punto las emociones negativas pueden afectar la salud, Fred Luskin, psicólogo y director del Proyecto del Perdón de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), las equipara a aviones que vuelan durante días y semanas sin aterrizar; de acuerdo con el experto, "los aviones del rencor se convierten en fuente de estrés, y con frecuencia el resultado es un choque".

El ex sacerdote y conferencista Gonzalo Gallo, experto en el tema, dice que si bien el rencor es un volcán en continua erupción, la gente no lo nota, "es un fuego que quema por dentro, consume a la persona y la enferma emocionalmente".
En ese sentido, manifiesta que hay tres tipos de sanación: "La espiritual en la que la persona, aunque siga con una enfermedad, manifiesta bienestar; la emocional, que permite a la gente liberarse de sentimientos dañinos, y la física, que la gente interpreta como milagros; aunque algunos médicos no creen en ella, otros llegan a comprobar que hay males que desaparecen", asegura Gallo.

Carlos Garzón, médico especializado en medicinas alternativas, afirma que si bien desde hace mucho tiempo la medicina tiene claro que un porcentaje alto de las enfermedades tienen una relación psicosomática, en la práctica la dimensión emocional de los pacientes nunca se mira.
A su consulta llegan con frecuencia personas afectadas por males crónicos para los cuales no han encontrado alivio. "Después de observarlas, de hablar con ellas, acaba uno descubriendo que en el fondo hay rencores que no han podido perdonar".

Recuerda el caso de una mujer de 54 años, que consultó por un dolor articular crónico, "había conocido a muchos médicos y probado todos los medicamentos para tratar esta enfermedad, pero no mejoraba; fue hablando con ella que encontramos que este mal se había manifestado justo por la época en que empezaron los problemas con su pareja, de la que finalmente se separó", cuenta.

Después de profundizar en su experiencia, médico y paciente concluyeron que ella guardaba un profundo rencor por lo sucedido, que afectaba no solo su salud física, sino sus relaciones familiares y laborales, "hacer conciencia de eso, hablar, entender que era necesario perdonarse por lo ocurrido y perdonar a su ex pareja le permitió, poco a poco, aliviar sus síntomas y mejorar la relación con su entorno", dice.

¿Qué le pasa al organismo?
Para algunos médicos, la lógica del asunto radica en que los rencores, el odio y el malestar invaden la corteza cerebral, con lo que el pensamiento y todas las actitudes acaban enfocadas en el agresor; en consecuencia, se producen ideaciones de venganza, que limitan la capacidad para razonar; esto se manifiesta con malestares e inquietud, que pueden enmarcarse en un síndrome de estrés y en cuadros de depresión. Todo esto repercute en las estructuras orgánicas.

El afectado empieza a no dormir y a sufrir alteraciones del apetito. Con el tiempo, esta situación compromete el sistema neuroendocrino, se alteran las hormonas, se bajan las defensas y las personas se vuelven vulnerables a infecciones y a la manifestación de trastornos y condiciones premórbidas; en últimas, aparece la enfermedad.

Si es tan claro que liberarse de rencores sería una forma de mantener a raya muchos problemas de salud, ¿por qué no simplemente decirle a la gente que empiece a perdonar?

La respuesta es que perdonar no es un proceso sencillo. Una encuesta de la Universidad de Michigan demostró que el 75 por ciento de los adultos que participaron en ella dijeron estar seguros de que Dios los había perdonado por errores pasados, pero solo la mitad de ellos afirmaron que habían podido perdonar a quienes les habían hecho daño. En otras palabras, para la gente es más sencillo ser perdonada que perdonar.

Quizá este hallazgo guarde relación con el de una investigación de la Universidad de Miami que sugiere que las personas que han sido víctimas de infidelidad sexual, recuperan su tranquilidad con más facilidad cuando consiguen vengarse de su pareja.

Y es que en algunas sociedades el perdón se ha salido del ámbito de lo emocional y se ha instalado en lo jurídico: para algunos grupos y personas, víctimas de atrocidades y violaciones de toda índole, perdonar equivale a aceptar la impunidad.
Por eso es necesario, de acuerdo con Luzkin, aprender a perdonar, entender que este proceso no implica que el ofensor se salga con la suya o aceptar algo injusto. Significa no sufrir por la ofensa y beneficiarse de sus efectos. En últimas, el perdón es para quien perdona y no para quien ha ofendido.

ÉXITOS PARA TODOS