jueves, 31 de marzo de 2011

Cuando el cuerpo grita…

Hola a todos, hoy les presento un e mail que me llegó esta semana. En pocas palabras te da a conocer lo que le ocurre a tu cuerpo cuando callas o contienes tus emociones, el daño que te provocas y los perjuicios a la salud. Estoy de acuerdo con lo que pone sobre la mesa y que definitivamente somos lo que pensamos:

El punto central del libro La Mente Dividida del Dr. John Sarno coincide con el de esta interesante reflexión del Dr. Torres UCV y experto en Psico-neuro-inmunolinguistica PNIL de Venezuela.

El Dr Sarno dice: LA PENA QUE NO SALE EN LAGRIMAS HACE LLORAR OTROS ORGANOS

El Dr. Torres dice: EL CUERPO GRITA ... LO QUE LA BOCA CALLA

“La enfermedad es un conflicto entre la personalidad y el alma". -Bach.

Algunas veces... el resfrío "chorrea" cuando el cuerpo no llora.

El dolor de garganta "tapona" cuando no es posible comunicar las aflicciones.

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La diabetes invade cuando la soledad duele.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

El corazón afloja cuando el sentido de la vida parece terminar.

La alergia aparece cuando el perfeccionismo está intolerable.

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas.

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

Las neurosis paralizan cuando el niño interior tiraniza.

La fiebre calienta cuando las defensas explotan las fronteras de la inmunidad.

Las rodillas duelen cuando tu orgullo no se doblega.

El cáncer mata cuando no perdonas y/o te cansas de "vivir".

¿Y tus dolores callados? ¿Cómo hablan en tu cuerpo?

La Enfermedad no es mala, te avisa que te estas equivocando de camino.

Me parece bonito compartir este mensaje:
El camino a la felicidad no es recto, existen curvas llamadas EQUIVOCACIONES, existen semáforos llamados AMIGOS, luces de precaución llamadas FAMILIA, y te ayudara en este camino el tener:

Una llanta de repuesto llamada DECISION, un potente motor llamado AMOR, un buen seguro llamado FE, abundante combustible llamado PACIENCIA, pero sobre todo un experto conductor llamado DIOS, CREADOR o como lo quieras llamar.

Gracias a Consuelo por dármelo a conocer

EXITOS PARA TODOS


jueves, 24 de marzo de 2011

La Historia de Anaiah Rucker

Algunos dicen que los héroes no existen, otros pierden su tiempo en buscarlos en vez de convertirse en uno de ellos.

Otra vez los niños nos dan ejemplo. En el día de hoy me enteré de esta noticia, una niña salvó a su pequeña hermana de morir atropellada; no le importó su propia seguridad porque le ganó el amor. ¡Definitivamente sin palabras!:

Anaiah Rucker es una pequeña heroína de nueve años que salvó la vida de su hermana cuando iba a ser atropellada por un camión. Anaiah fue entrevistada por el programa de televisión Today Show´s en el que declaró que no se pensó dos veces empujar a su hermana cuando las dos cruzaban la calle camino de su autobús escolar. Al hacerlo, Anaiah fue atropellada y como consecuencia de ellos perdió una pierna y un riñón.

"La quiero más que a nada" dijo Anaiah al hablar de su hermana de cinco años Camry. Anaiah dijo que estaba lloviendo y la capucha de su jersey cubría sus ojos y los de su hermana cuando cruzaron la calle.

La madre de las niñas, Andrea Taylor, presenció la valentía de su hija desde la puerta de su casa: "Ví el camión y dije ¡No!", "Ví a mi hija agarrar a su hermana de la espalda y empujarla, si no hubiera sido por ella... no habría sobrevivido". El conductor del camión fue exonerado por la policía por que se entendió que no había sido su culpa.

Hoy Anaiah dice que no merece ser considerada una heroína. Su hermana "es muy pequeña y si hubiera recibido un golpe así, no habría sobrevivido. La habríamos perdido para siempre".

Anaiah tampoco estaría viva si no hubiera sido por la chófer del autobús del colegio, Loretta Berryman. Berryman acudió en ayuda de la niña y comenzó a aplicar CPR a Anaiah, que había dejado de respirar. "Le dije a su madre que sujetara la cabeza de la niña mientras le hacía el boca a boca y aplicaba presión en su pecho" dijo Berryman al canal NBC. "Cuando respiró, mi primer pensamiento fue "Gracias Dios".

La madre de las niñas perdió recientemente su trabajo y su carro. Sus vecinos recaudaron dinero con una barbacoa para pagar las facturas médicas de Anaia y las renovacíones necesarias para que la niña pueda acceder a la casa. Miles de estudiantes y residentes de la Ciudad de recibieron a Anaiah cuando salió del hospital la semana pasada después de haber estado internada un mes.

"Anías tiene en realidad un corazón muy grande", dijo su madre. Su abuela contó a los ciudadanos del condado de Morgan que sus primeras palabras después de recuperar la conciencia fueron: "¿Voy a coro hoy?" pues la niña es miembro activo en Sweet Home Iglesia Bautista y el Boys and Girls Club en el Madison.
Fuente: Yahoo



miércoles, 23 de marzo de 2011

El feminismos de hoy (2 Parte)

Justificar a ambos ladosHola a todos, les comparto un artículo de la Doctora Christina Hoff Sommers, conocida por sus críticas al feminismo. El artículo es real, interesante y descarnado para aquellas que han llegado al punto del fanatismo en cuanto a la liberación femenina. Por ser extenso lo presento en dos partes. Aquí la segunda:

El Feminismo que necesita nuestra época (continuación)


Lo que ayuda a las mujeres
Quizá ustedes piensen que, como la literatura feminista es amplia y compleja, no puede menos de haber algunos errores. Pero yo y otros investigadores no hemos encontrado “algunos errores”. Hemos encontrado una gran masa de información descaradamente falsa. Es más, las feministas que difunden estadísticas falsas creen que son ciertas. Esto ayuda a explicar su antipatía a críticos como yo, su alarma ante la masculinidad y su convicción de que las mujeres norteamericanas comparten las cadenas de la opresión con las mujeres de otros países como Afganistán. ¿Importa algo que en el núcleo del feminismo contemporáneo haya un gran cuerpo de datos cuestionables?

¿Importa algo que los líderes del feminismo en Estados Unidos piensen y digan tantas cosas desmesuradas? La respuesta es un sí rotundo. Primero, para las mujeres que verdaderamente están en riesgo de sufrir violencia o discriminación serían de gran ayuda investigaciones veraces y de calidad. La situación de las mujeres no mejora con política de
género y exageraciones, por mejor intencionadas que sean. Las tergiversaciones casi siempre nublan las auténticas causas del sufrimiento y estorban los genuinos esfuerzos para prevenirlo.

La verdad está del lado de la compasión.
En segundo lugar, las afirmaciones falsas, las hipérboles y las alarmas infundadas perjudican la credibilidad y eficacia del feminismo en general. El mundo necesita con urgencia un movimiento feminista ponderado, responsable y basado en la realidad. Por último, como profesora de filosofía y como person
a que aprecia la racionalidad, la investigación objetiva y la integridad intelectual, me sigue consternando encontrar distinguidos profesores de universidad y prestigiosos editores que diseminan falsedades.

Puedo imaginar las protestas de algunos: “Usted ha encontrado un montón de estadísticas falsas, y estamos de acuerdo en que deberían corregirse. Y sí, hay algunas feministas que exageran. Pero ¿y las estadísticas exactas que muestran que las mujeres están lejos de la igualdad con los hombres en Estados Unidos? ¿No es verdad, después de todo, que una mujer con jornada completa gana aproximadamente el 76% de
lo que gana un hombre? ¿No es cierto que en Estados Unidos sólo el 15% de los escaños en el Congreso están ocupados por mujeres? ¿No es verdad que las mujeres siguen estando subrepresentadas en lo alto de la jerarquía de las empresas, la ciencia y la tecnología?”

No niego nada de eso, pero no veo razón para aceptarlo ciegamente, lo que me lleva a la tercera razón por la que pienso que el feminismo actual ha tomado un giro errado. Las razones por las que existe una diferencia salarial y por las que hay más hombres que mujeres en á
mbitos como la ingeniería o la física tal vez tengan poco que ver con discriminaciones u opresión, y mucho con que hombres y mujeres tienen –por término medio– diferentes preferencias en la vida. No descarto la posibilidad de que en algunos ámbitos persistan discriminaciones injustas –de hecho, estoy segura de que las hay–, pero existe también otra explicación, convincente y poderosa, para las diferencias que persisten.

Como feminista de la igualdad, acepto que hombres y mujeres puedan ser diferentes en su configuración psicol
ógica y cognitiva. Aunque el ambiente y la socialización tienen mucha influencia, desde hace 30 años un creciente cuerpo de investigaciones en neurociencia, endocrinología y psicología sugiere que algunas diferencias de aptitudes y preferencias entre los sexos tienen base biológica.

Los hombres, por lo general, poseen mejores aptitudes mecánicas y espaciales; las mujeres les ganan en las verbales. En 1998 David Geary, psicólogo de la universidad de Missouri, publicó, bajo los auspicios de la Asociación Americana de Psicología, un r
esumen de la literatura existente sobre las diferencias sexuales, titulado “Masculino y femenino”. Tiene cerca de 50 páginas con notas al pie y artículos revisados por especialistas, según los cuales hay diferencias innatas. Esos estudios no tienen la última palabra, pero ciertamente no se puede ignorarlos o despreciarlos. Si estos estudios son medianamente fidedignos, podrían explicar por qué las mujeres están mucho más inclinadas que los hombres a cuidar niños o a trabajar en campos como la enseñanza, la asistencia social, la enfermería o la pediatría, y por qué los hombres están ampliamente sobrerrepresentados en materias como la mecánica de helicópteros, la ingeniería hidráulica o la carrera militar. Quizá la madre naturaleza no obedece las reglas de la corrección política.
En una sociedad que reconoce la diferencia, sigue habiendo mucho campo para el feminismo de la igualdad. Al fin y al cabo, siempre habrá gran número de mujeres que se salen de los estereotipos, y no hay derecho a frenar su avance. Las feministas de la igualdad queremos ver más mujeres que sean presidentes de empresas, premios Nobel y pilotos de carreras. E
l feminismo de la igualdad vigila el cumplimiento del principio de igualdad de oportunidades para todos. Pero, a diferencia del feminismo de género, no insiste en la igualdad de resultados. Por el contrario, la igualdad de resultados –dadas las genuinas diferencias en las preferencias de hombres y mujeres– conduciría a un nuevo tipo de discriminación.

Por un feminismo inclusivo

En resumen, se puede reprochar al feminismo contemporáneo su irracional hostilidad hacia el hombre, su mal uso de datos y estadísticas y su incapacidad para tomar en serio la posibilidad de que hombres y mujeres sean iguales pero diferentes.

Sin embargo, me complace decir que en el feminismo contemporáneo hay cosas que me gustan mucho. [Hoff Sommers refiere aquí algunos ejemplos de proyectos feministas, como el llamado Equality Now, que luchan por el reconocimiento de los derechos de las mujeres en países del Tercer Mundo.]


Hay, pues, mucho de valioso, responsable e incluso heroico en el feminismo contemporáneo. Pero si el movimiento en su conjunto quiere seguir siendo relevante y eficaz en la lucha contra la crueldad y la injusticia sexista, va a tener que cambiar. Tendrá que moderar su retórica contra los hombres, ser cuidadoso con la verdad y la exactitud.


Finalmente, y tal vez más importante, debe convertirse en un movimiento inclusivo: tiene que ofrecer un lugar en su mesa a las mujeres conservadoras o moderadas.


En su libro Two Paths to Women’s Equality (1995), Janet Zollinger Giele, profesora de Brandeis University, explica cómo en Estados Unidos las mujeres no lograron el derecho al sufragio hasta que los grupos progresistas (dirigidos por Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony) se aliaron con mujeres conservadoras (dirigidas por Frances Willard, presidente de la Women’s
Christian Temperance Union).

Unos pequeños grupos de feministas de izquierdas no van a conseguir derrotar el tráfico sexual, la mutilación genital femenina, las violaciones masivas en tiempos de guerra o las lapidaciones. La historia recordará su fracaso. Pero ¿qué ocurría si Equality Now siguiera el ejemplo de Stanton y Anthony y formara una alianza con mujeres moderadas y conservadoras, y aun con las creyentes tradicionales?


El establishment feminista actual tiende a tener una visión negativa de las mujeres con convicciones religiosas y centradas en la familia. Pero la historia enseña que tales mujeres tuvieron una importancia crucial en movimientos de liberación, desde el abolicionismo al sufragismo. Ellas podrían tener la clave del éxito en la organización de un movimiento internacional de mujeres eficaz. En primer lugar, son numerosas. En Estados Unidos hay diez millones de mujeres evangélicas. Muchas de ellas podrían ser movilizadas a favor de las causas tan nobles y humanitarias de Equality Now. Cuando se alíen con las fuerzas progresistas y conecten con grupos de mujeres de otras partes del mundo, la historia indica que podrían vencer.


En otro tiempo, el título de esta conferencia era “Rechacemos el feminismo contemporáneo”; pero después lo cambié. No creo que debamos rechazar el feminismo contemporáneo.
Debemos reformarlo, corregir sus excesos, insistir en que se dé voz a las feministas moderadas y conservadoras, y luego contribuir a escribir el siguiente gran capítulo de la historia de la búsqueda de la libertad para las mujeres. Christina Hoff Sommers

miércoles, 16 de marzo de 2011

El feminismos de hoy (1 Parte)

Hola a todos, les comparto un artículo de la Doctora Christina Hoff Sommers, conocida por sus críticas al feminismo. El artículo es real, interesante y descarnado para aquellas que han llegado al punto del fanatismo o falta de moderación en cuanto al concepto de “liberación femenina”. Por ser extenso lo presento en dos partes. Aquí la primera:

El Feminismo que necesita nuestra época

En gran medida, el feminismo ha triunfado en Occidente. Aunque subsisten algunas discriminaciones, el progreso ha sido enorme. Sin embargo, en el movimiento feminista convencional abunda el tono catastrofista trufado de ideología de género, según dice la filósofa norteamericana Christina Hoff Sommers en una conferencia de la que ofrecemos un extracto. Hoff Sommers propone cambios para que el feminismo deje de ser un cenáculo dominado por radicales y se abra a las aspiraciones reales de la mayoría de las mujeres.

A mi juicio, el movimiento feminista contemporáneo está perjudicando la noble causa de la emancipación de las mujeres al menos de tres modos.
Primero, tiene una visión muy negativa de los hombres; segundo, exagera desaforadamente la opresión que dice sufren las mujeres norteamericanas; y tercero, se adhiere dogmáticamente a la idea de que hombres y mujeres son esencialmente iguales.

De admirada a traidora

Hasta los noventa, yo era una profesora feminista bien situada. Me invitaban a intervenir en congresos feministas y me pedían que revisara artículos para una publicación de pensamiento feminista. Mis cursos en la Clark University estaban incluidos en el plan de la especialidad de Estudios sobre la Mujer.

Todo cambió cuando en 1994 publiqué un libro titulado Who Stole Feminism? El libro era totalmente feminista, pero rechazaba la idea de que las mujeres americanas estuvieran oprimidas.

Sostenía que el feminismo había logrado la mayor parte de sus objetivos, que en los años noventa las mujeres americanas se contaban entre las más libres del mundo. Ya no era muy razonable afirmar que estaban mucho peor que los hombres. Sin duda aún había desigualdades, pero decir que la sociedad americana era un “patriarcado” o que las mujeres americanas eran ciudadanos de segunda clase, era francamente absurdo.

Cuando apareció el libro, algunas feministas destacadas se mostraron de acuerdo conmigo; incluso recibí algunas felicitaciones, pero no muchas. En general, el establishment feminista estaba indignado y me prodigó sus críticas por mis herejías. Muchas líderes y escritoras feministas estaban convencidas de que Estados Unidos era un patriarcado opresivo. No aceptaron mi llamada a la moderación. Hubo quienes me llamaron reaccionaria, traidora a mi género, enemiga de las mujeres.


El feminismo de la igualdad

No es mi intención alentarles a condenar aquel feminismo clásico que consiguió para las mujeres el derecho al voto, la igualdad de oportunidades en la educación y muchas otras libertades. Soy una defensora apasionada de ese estilo de feminismo, que denomino feminismo de la igualdad. Este feminismo quiere para la mujer lo que quiere para todos: un trato justo, respeto, dignidad.

Promueve la armonía y la buena voluntad entre los sexos y puede contribuir a que en el mundo haya más cordura, felicidad y ética.

El feminismo de la igualdad no es nuevo: tiene sus raíces en la tradición política del liberalismo clásico que surgió en la Ilustración europea. Fue el liberalismo clásico el que inspiró la primera ola del feminismo en el siglo XIX, que obtuvo el derecho de voto para la mujer. El liberalismo clásico inspiró también la segunda ola de los años sesenta y setenta, que logró nuevos
avances de las libertades y oportunidades de las mujeres. El feminismo de la igualdad ha sido sin duda un gran éxito en Estados Unidos.

Las mujeres americanas están prosperando. Por poner solo algunos ejemplos tomados de la enseñanza superior: hoy las mujeres obtienen el 57% de las licenciaturas, el 59% de los títulos de máster y el 50% de los doctorados. En todos los grupos raciales y étnicos estudiados por el Departamento de Educación norteamericano, las jóvenes están superando a los varones.

¿Es todo perfecto para las mujeres? Ciertamente no; pero tampoco para los hombres. El hecho es que se han ganado las batallas más importantes por la igualdad de oportunidades y de trato para las mujeres americanas. Es verdad que aún no tienen resuelto el problema de conciliar familia y trabajo; que no sabemos cómo hacer para que más mujeres jóvenes se interesen por
entrar en la política o en campos como matemáticas, informática o ingeniería.

Pero en general, las mayores batallas pendientes del feminismo de la igualdad en el siglo XXI no están aquí, sino en países donde las mujeres están siendo realmente oprimidas. Hay muchos lugares del mundo, especialmente en Oriente Medio y África, donde las mujeres no han conocido aún una brisa de libertad, mucho menos dos grandes olas de liberación. Creo que la liberación de la mujer en los países en vías de desarrollo será la principal lucha por los derechos humanos en nuestro tiempo.

El feminismo victimista

¿Por qué, entonces, despierta tanta oposición mi postura y la de otras feministas de la igualdad como Camilla Paglia, Daphne Patai o la desaparecida Elisabeth Fox-Genovese?

Si uno oye a alguna conferenciante feminista, se matricula en un curso de introducción a Estudios sobre la Mujer o visita la web de algún grupo feminista, no encontrará muestras de satisfacción por los éxitos del feminismo de la igualdad, por las libertades y oportunidades de que hoy disfrutan las mujeres en Estados Unidos. Ahora la corriente dominante no es el feminismo de la igualdad, sino el “feminismo victimista”. Sus representantes no quieren oír hablar de logros de la mujer. Se centran en nuevos casos –a menudo inventados– en que la mujer se puede considerar oprimida o subordinada al varón. Cuando critico al feminismo contemporáneo, me refiero a esta modalidad.

Muchas activistas y académicas feministas están convencidas de que las investigaciones feministas han revelado y denunciado la existencia de un sistema sólido y poderoso con el que los hombres siguen dominando y oprimiendo a las mujeres: lo llaman el sistema sexo/género.
Sandra Lee Bartky, profesora de filosofía de la Universidad de Illinois, parafraseando a la socióloga Gayle Rubin, ha definido el sistema sexo/género como “un complejo proceso por el que niños bisexuales son transformados en personalidades de género masculino o femenino, uno destinado a mandar, el otro a obedecer”. Cuando leí esta cita a mi marido, preguntó: ¿ahora qué sexo es el que tiene que obedecer?

El feminismo de género tiende a ver la masculinidad convencional como una patología y como el origen de muchos de los males del mundo. Pero la mayoría de los hombres no son unos brutos, ni unos opresores. Sin duda, algunos son unos despreciables neandertales por los que no tengo simpatía alguna. Pero confundirlos con la mayoría de los hombres es patentemente sexista. El feminismo contemporáneo escoge los casos extremos de masculinidad patológica y los considera como la norma en el hombre.

Datos inexactos

Paso a mi segunda objeción contra el feminismo de hoy: su temeraria indiferencia por la verdad. Para escribir mis libros examiné con cuidado algunas afirmaciones feministas muy difundidas sobre mujeres y violencia, depresión, trastornos alimentarios, igualdad salarial y educación. Me di cuenta de que la mayoría –no todas– de las estadísticas sobre víctimas eran, en el mejor de los casos, equívocas, y en el peor, completamente inexactas.

Voy a dar unos ejemplos de lo que encontré sobre el tema de la violencia doméstica en un conocido manual de derecho. Nancy Lemon, profesora en la Facultad de Derecho de la Universidad de California en Berkeley, es una autoridad en violencia doméstica. Es la editora de Domestic Violence Law, con dos ediciones (2001 y 2005), que la web de la Facultad de Derecho de Berkeley describe como “el manual imprescindible sobre la materia”.

Joan Zorza, que colabora en el libro, escribe que “entre el 20% y el 35% de las mujeres que acuden a las urgencias de los hospitales en Estados Unidos lo hacen por motivos de violencia doméstica”. Se trata de un tópico consolidado del canon feminista. Pero es falso. Hay dos estudios serios sobre los ingresos en urgencias: uno de la Oficina de Estadísticas Judiciales y otro de los Centros para el Control de Enfermedades. Los resultados de ambos indican que la
violencia doméstica es un problema grave, pero está muy abajo en la lista de razones por las que las mujeres acuden a urgencias. De las mujeres atendidas en urgencias, aproximadamente el 0,5% van por lesiones causadas por violencia doméstica.

Christina Hoff Sommers

(2 parte la próxima semana)



miércoles, 9 de marzo de 2011

La Historia de Bernard Nathanson

Muchos afirman que no hay nada absoluto, y hablando de valores mucho menos. Ellos no deben ponerse al mismo nivel de un mezquino interés personal o ceder su lugar por el antivalor de turno, tal es el caso de la VIDA que es un valor objetivo universal.

En una entrada anterior dije sobre los valores que “son aspiraciones que deseamos alcanzar, de manera que gracias a ellas podemos sacar y ofrecer lo mejor como seres humanos; podría decir que es una noble ambición. Sin embargo sabemos que las aspiraciones no sirven de nada sino hacemos algo de nuestra parte para concretarlas, para VIVIRLAS; es decir que de una simple intención trasciendan a la realidad.”

Las consecuencias de la práctica de un valor es siempre algo bueno, algo edificante, formador y forjador.

En lo personal no justifico el aborto bajo ninguna circunstancia. No entiendo como existen personas que defienden esta abominación… para ellos es fácil porque están viviendo y olvidan que algún día una madre los amó tanto que les permitió existir. El aborto es el acto más grande del odio humano.

Hoy les presento la historia de Bernad Nathanson, nació el 31 de julio de 1926 en New York, se graduó como Médico en 1949 y se especializó en Ginecología en 1960.

Se le conoció como el “Rey del Aborto” llegando a practicar más de 75.000. Su actividad fue tan lucrativa que amasó una fortuna. En 1969 fundó la exitosa “Liga Nacional para la Acción por el Derecho al Aborto” con la cual buscaba establecer legalmente el aborto libre, alcanzando su primera victoria con su legalización en NY. Los alcances de la liga no se restringían a lo legal, políticamente hablando presentaron el aborto como “un acto humano” de acceso para cualquier bolsillo.

Inauguró la Clínica Abortista más grande de U.S.A.; en uno de sus procedimientos grabó con ultrasonido lo que ocurría y vio perfectamente las reacciones del feto que hacía lo posible por defenderse de la amenaza que pretendía acabar con su vida.

Esto empezó a cuestionarle seriamente en su ejercicio profesional y el médico que le acompañó se retiró de la práctica de esta clase de intervenciones. Llegó a concluir en una revista de medicina que en el feto existía vida humana, lo cual le mereció amenazas de muerte. La grabación fue conocida en 1.984 como “El Grito Silencioso” e hizo que se volviera un defensor pro-vida. En el año 1996 se convirtió al Catolicismo.

En 1992 dejó un documento al alcance de quien quisiera al que se le título “Carta abierta del Dr. Bernard Nathanson”

“Soy responsable directo de 75.000 abortos, lo que me empuja a dirigirme al público poseyendo credibilidad sobre la materia.

Fui uno de los fundadores de la Asociación Nacional para Revocar las Leyes sobre el Aborto en los Estados Unidos, en 1968. Entonces una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto. No obstante, a los 5 años conseguimos que la Corte Suprema legalizara el aborto, en 1973. ¿Como lo conseguimos? Es importante conocer las tácticas que utilizamos, pues con pequeñas diferencias se repitieron con éxito en el mundo Occidental.

Nuestro primer gran logro fue hacernos con los medios de comunicación; les convencimos de que la causa proaborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios; según ellas el 60% de los norteamericanos era favorable a la implantación de leyes permisivas de aborto. Fue la táctica de exaltar la propia mentira y así conseguimos un apoyo suficiente, basado en números falsos sobre los abortos ilegales que se producían anualmente en USA. Esta cifra era de 100.000 (cien mil) aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los medios de comunicación fue de 1.000.000 (un millón). Y una mentira lo suficientemente reiterada, la opinión pública la hace verdad.

El número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre 200 y 250, pero la cifra que continuamente repetían los medios era 10.000 (diez mil), y a pesar de su falsedad fue admitida por muchos norteamericanas convenciéndoles de la necesidad de cambiar las leyes sobre el aborto.

Otro mito que extendimos entre el público, es que el cambio de las leyes solamente implicaría que los abortos que se practicaban ilegalmente, pasarían a ser legales. Pero la verdad es que actualmente, el aborto es el principal medio para controlar la natalidad en USA. Y el número de anual de abortos se ha incrementado en un 1500%, 15 veces más.

La segunda táctica fundamental fue jugar la carta del anticatolicismo.

Vilipendiamos sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas; y atribuimos a sus Jerarquías el papel del "malvado" principal entre los opositores al aborto permisivo. Lo resaltamos incesantemente. Los medios reiteraban que la oposición al aborto procedía de dichas Jerarquías, no del pueblo católico; y una vez más, falsas encuestas "probaban" reiteradamente que la mayoría de los católicos deseaban la reforma de las leyes antiaborto. Y los tambores de los medios persuadieron al pueblo americano de que cualquier oposición al aborto tenía su origen en la Jerarquía Católica y que los católicos proaborto eran los inteligentes y progresistas. El hecho de que grupos cristianos no católicos, y aún ateos, se declarasen pro-vida, fue constantemente silenciado.

La tercera táctica fundamental fue denigrar o ignorar, cualquier evidencia científica de que la vida comienza con la concepción.

Frecuentemente me preguntan que es lo que me hizo cambiar. ¿Cómo pasé de ser un destacado abortista a un abogado pro-vida?

En 1973 llegué a ser Director de Obstetricia en un gran Hospital de la ciudad de Nueva York, y tuve que iniciar una unidad de investigación perinatal; era el comienzo de una nueva tecnología que ahora utilizamos diariamente para estudiar el feto en el útero materno. Un típico argumento pro aborto es aducir la imposibilidad de definir cuando comienza el principio de la vida, afirmando que ello es un problema teológico o filosófico, no científico.

Pero la fetología demuestra la evidencia de que la vida comienza en la concepción y requiere toda la protección de que gozamos cualquiera de nosotros.

Ud. podría preguntar: ¿Entonces, por qué algunos doctores, conocedores de la fetología, se desacreditan practicando abortos?

Cuestión de aritmética: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil (1.550.000) abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. De los cuales, la mayor parte van a los bolsillos de los doctores que practican el aborto.

Es un hecho claro que el aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Debe de reconocerse que un embarazo inesperado plantea graves y difíciles problemas. Pero acudir para solucionarlo a un deliberado acto de destrucción supone podar la capacidad de recursos de los seres humanos; y, en el orden social, subordinar el bien público a una respuesta utilitarista.

Como científico no creo, se y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de una religión determinada, creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad”.

El Dr. Nathanson falleció el 21 de febrero de 2011. Les dejo el vídeo de una impactante conferencia:






miércoles, 2 de marzo de 2011

Sobre el “matrimonio” gay (2 Parte)

Creo importante hacer énfasis en este tema, especialmente en lo que se refiere al origen de la palabra matrimonio. Sólo de esta manera sabremos realmente su relevancia y significado, cada palabra tiene su razón de ser y es importante entenderla conforme a su contexto histórico.

Lo que conocemos como matrimonio implica a la hora de la verdad dos actos diferentes pero íntimamente relacionados: Alianza y Vínculo.

La alianza es un compromiso o consentimiento (lo que da origen, la causa) que se da previamente al matrimonio que es un vínculo, una sociedad conyugal (lo que ha sido originado ó el efecto). Santo Tomás de Aquino dijo que:

“En el matrimonio debemos considerar tres cosas. La esencia, que es la unión. Y según esta se llama “conyugio”. La segunda es la causa, que es el desposorio (pacto o consentimiento). Y según éste llámase “nupcias”, de “nubo” (velarse o taparse); pues en la solemnidad del desposorio, por la cual el matrimonio se efectúa, se cubren con un velo las cabezas los contrayentes. La tercera en su efecto, que son los hijos, y en consideración a éstos se llama matrimonio.”

La palabra “matrimonio” viene del latín Mater (madre) y munus (oficio), todo esto porque es a la mujer a quien le corresponde concebir y dar a luz a los hijos.

El momento en que se realiza ese pacto o alianza matrimonial es algo temporal, dura unos breves instantes, pero el matrimonio se prolonga mucho más en el tiempo. De una manifestación de unión (pacto) pasa a ya estar unidos.

Ahora bien, trayendo esto a tiempo presente, es indudable que uno de los fines de un matrimonio es tener hijos, establecer una familia, esa pequeña comunidad que ha sido considerada como la célula de la sociedad. De ahí que la entrega entre un hombre y una mujer va mucho más allá de una “simple” relación sexual, es algo complejo y con consecuencias que deben ser asumidas por personas maduras y responsables de sus acciones. Se trata en definitiva de una institución.

Algunas parejas homosexuales pretenden tomar la palabra “matrimonio” para sí, sin considerar el fin que ella misma encierra. Quieren tergiversar no solamente su significado original sino que de paso no consideran las consecuencias que se van a reflejar en nuestra sociedad.

Ya esta cambiando el concepto que tenemos de familia, ya vemos casos de personas que de un día para otro pasa de heterosexuales a homosexuales y viceversa, se le ha quitado a la sexualidad humana su verdadero valor para convertirla en un instrumento de placer para usar a otr@ y no más.

Las personas homosexuales merecen todo el respeto, no pueden ser discriminadas ni violentadas, pero eso no quiere decir que obliguen a la sociedad de la que hacen parte a recibir un trato que no pueden alcanzar.

Las leyes deben estar al servicio de la sociedad y no para someterla. Ellas deben una manifestación cierta de la voluntad de un pueblo. En mi país se sabe por encuestas que la mayoría no queremos el “matrimonio” gay ni adopción entre homosexuales. Espero que nuestros mandatarios y magistrados acaten de verdad la voluntad del pueblo que los ha elegido y el cual deben representar.