jueves, 11 de agosto de 2011

La historia de Sadako Sasaki

Hay una antiquísima leyenda japonesa conocida como SENBAZURU que asegura que quien haga mil grullas de papel se le concederá un deseo, no importa cual sea pero sí que esté en la más profundo del corazón…

En el Siglo XX esta leyenda tuvo un inesperado resurgir y fue dada a conocer por una tragedia. El 6 y 9 de agosto de 1945 los Estados Unidos lanzaron dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Los afectados fueron en su gran mayoría población civil.

Hubo sobrevivientes que con el tiempo empezaron a desarrollar enfermedades como consecuencia de su exposición a la radiación. Algunos de ellos fueron objeto de estudio, no para curarlos sino para ver las manifestaciones en sus cuerpos de diversas enfermedades.

Sadako Sasaki apenas contaba con dos años de edad cuando sufrió junto con su familia, que vivía en un lugar cercano, la tragedia de Hiroshima. Aparentemente no le había ocurrido nada y creció siendo una niña sana y fuerte.

Cuando tenía 11 años de edad, mientras participaba en una carrera, se desplomó sin explicación alguna. Los médicos ya descubrirían la causa, Sadako tenía Leucemia, conocida también como la enfermedad de la bomba H.

En el hospital encontró a otros niños con el mismo padecimiento y una amiga le comentó la leyenda de las mil grullas. Sadako decide realizarlas para pedir no solamente por su propia salud sino para traer la paz al mundo y la sanación a las víctimas de la guerra.

Ella era recursiva y empezó a hacerlas con lo que pudiera conseguir, papel regalo de otros enfermos, las cajitas de los medicamentos, periódicos, ¡lo que fuera! Quienes la conocían ya sabían que debían guardarle cualquier papel que le pudiera servir.

Lamentablemente, después de poco más de un año, el 25 de octubre de 1955, Sadako muere a los doce años de edad en el hospital. En los últimos meses la enfermedad se fue haciendo más fuerte y le impidió seguir con la meta propuesta, alcanzó las 644 figuritas.

Sin embargo, la historia de una niña que se esmeraba con pasión en hacer unas grullas, porque tenía un gran deseo en su corazón, trascendió más allá de las puertas del hospital. Sus compañeros de colegio y amistades quisieron rendirle un homenaje y completaron las que hacían falta.

En 1.958 se dedica un monumento en su honor, en el “parque de la paz de Hiroshima”. En él se ve a Sadako en la parte superior sosteniendo entre sus manos una gran grulla con las alas extendidas, como si estuviera lista para cumplir el deseo de la pequeña alrededor del mundo.

En su base hay una leyenda que dice “Éste es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”

Gracias a Maggi por darme a conocer esta historia.


3 comentarios:

  1. Muy bonita historia, de alguna manera y en cierta medida la parte más importante de su sueño se cumplió.

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  2. Así es William9co, es increíble ver como una historia puede marcar al mundo para bien, pero más que eso cambier nuestra manera de pensar.

    Gracias por tu visita

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  3. Ami me han dicho que para el día de la paz he de hacer un comic de sadako sasaki.
    Yo creo que a todo el mundo le gusta esta historia (Menos a los que odian la paz y/o la felicidad.).

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