sábado, 20 de agosto de 2011

La historia de la Carta a García


Les presento la conocida Carta a Garcia. Agradezco a Ana María por enviarmela por e mail. Es una historia para reflexionar.

“Hombre de éxito es aquel que hace lo que a los demás les da pereza hacer.” (IGOR).

La “Carta a García” es el documento que más circulación ha tenido en el mundo y a todos los idiomas se ha traducido. Fue escrita por Helhert Huhbard en 1899.

Era necesario entregar una carta al General Calixto García, cuando hubo estallado la guerra entre EEUU y España. Se le confió esta delicada misión a Rowan, quien sin detenerse a averiguar de quién se trataba, ni quién era el General García, tomó la carta captando la seriedad y la premura de ella. Desembarcó en Cuba, recorrió su

territorio de costa a costa inquiriendo por el paradero del destinatario, atravesó selvas y ríos hasta cumplir felizmente con la entrega de la misiva.

La importancia de la historia del mensaje radica en el valor educativo que ella tiene. Rowan fue solícito, responsable y eficiente en su misión, no se detuvo a hacer las mil preguntas torpes, ni a esperar que se le diera mil detalles consabidos. No pensó en los obstáculos para pretextar en ellos pereza o impotencia.

Rowan obró con ganas, con decisión, armado de su propia creatividad. Eso justamente era lo requerido para su cometido.

Es una positiva historia para educar en el sentido de que no se debe esperar que las cosas las hagan los demás, que partan de otros. Que lo que se debe hacer ya, no se puede dejar para mañana.

Es el mensaje para que la juventud entienda el sentido de la eficiencia y la imbecilidad de las disculpas. Cuando llegan las disculpas es porque no se hizo o no se supo hacer lo que se debía. Que si se asumen responsabilidades, ellas no deben dejarse en manos de otras personas.

El “se me olvidó”, “no es mi problema”, “otro día”, “no tuve tiempo” y tantas disculpas más, terminan por crear un hábito laxo, para no responder por lo que se tiene que responder.

Quienes son capaces de llevar la “Carta a García”, son aquellos que no hacen las cosas a medias, los que están liberados de la mediocridad, los que toman con resolución las cosas, los que abren caminos en lugar de cerrarlos, los que miran los hechos por el lente de la positividad, los que del fiasco aprenden una lección, los que no desfallecen ante la dificultad.

Este mensaje tiene potencia para enseñarnos que debemos tener fe en nosotros mismos, que no debemos alzarnos de hombros en ademán de impotencia para dejar que surja la negatividad y la lamentación. Que hay que saber dudar y confrontar las realidades.

Lástima grande que este portentoso mensaje no sea conocido por nuestros Bachilleres, que no lo tengan a mano nuestros maestros. Las secretarías de educación y de promoción a la comunidad, deberían divulgarlo profusamente.

Es una bella ocasión para inculcar la positividad a la juventud. La positividad que tanta falta le hace a nuestra clase dirigente.

CARTA A GARCÍA

Hubo un hombre cuya actuación en la guerra de Cuba brilla en mi memoria como el sol en su pleno esplendor.

Sucedió que en aquella guerra, cuando los Estados Unidos decidieron intervenir en favor de los rebeldes cubanos, se vio muy clara la necesidad de un entendimiento inmediato entre el Presidente norteamericano y el jefe de los patriotas, el General Calixto García.

Pero ¿cómo hacerlo? Hallábase García en esos momentos, Dios sabe dónde, en alguna tenebrosa montaña escondida en el interior de la isla. Y era absolutamente necesario ponerse en comunicación con él para organizar los planes de ataque y de defensa. Pero, ¿cómo hacer llegar a sus manos un despacho? ¿Qué hacer?

Alguien dijo al Presidente: “Conozco a un hombre llamado Rowan. Si alguna persona en el mundo es capaz de dar con García es él: Rowan”.

Llaman a Rowan. Le piden que vaya en busca de García, esté donde esté, y que a costa de cualquier sacrificio, le haga llegar esta carta importantísima.

Rowan toma la carta. La guarda bien escondida en su bolsillo interior. A los cuatro días desembarca en la costa de Cuba que está en poder de los españoles. Desaparece en la selva tenebrosa, para aparecer de nuevo a las tres semanas al otro extremo de la isla, cruzando un territorio sembrado de peligros y por donde pululan los enemigos por doquier, y entrega la carta a García. Los dos frentes coordinan acciones y se gana la guerra.

Cómo logró llegar hasta donde estaba el destinatario de su carta? Es algo tan interesante que merecería escribir una novela al respecto. Pero no tengo interés en describir aquí el modo como esto sucedió. El punto sobre el cual quiero llamar la atención éste:

“El Jefe da a Rowan una carta para que la lleve a García. Rowan toma la carta y no pregunta: ¿Pero donde podré encontrar a García? ¿Por dónde me voy a ir? ¿Esto será fácil? ¿No traerá peligros este oficio? ¿Y por qué yo y no otro?”. Nada de esto pregunta ni comenta. Se va sin más a cumplir lo que se le ha encomendado.

¡Por Dios, amigo, que estamos aquí ante un hombre cuya estatua debería ser hecha en mármol o bronce y colocada en la portada de muchos institutos donde se enseña a la gente a adquirir personalidad! Porque lo que debe enseñarse a la gente que desea adquirir un verdadero carácter es, cómo hay que cumplir cada vez lo más exactamente posible el deber que tenemos que hacer y cómo concentrar todas nuestras energías para lograr todos nuestros objetivos, y lograr dedicarnos con toda el alma a la acción, a “llevar la Carta a García”.

El General García ya murió. Pero siguen viviendo muchos Garcías en este mundo. Son todos los que necesitan de nuestro esfuerzo y de nuestro optimismo y valentía para obrar.

¡Qué desánimo y desaliento sienten los hombres de empresa que necesitan la colaboración de gente entusiasta, y se quedan estupefactos ante la pereza, la falta de espíritu de sacrificio y de iniciativa, de energía y de perseverancia de sus colaboradores, para llevar a término la ejecución de las tareas que cada uno debe cumplir!

Por todas partes se ve flotar la chabacanería, la desatención culpable, la despreocupación, la indiferencia.

Estas parecen ser la regla general en el obrar de muchas personas. Muchos empleados cumplen tan descuidadamente sus deberes, que si fueran soldados en una guerra ya los habrían fusilado por desertores.

Y sin embargo, no se puede tener éxito en una empresa si no se logra que los subalternos y los que mandan se dediquen con ardor a cumplir cada uno sus propios deberes. De lo contrario se necesitaría un verdadero milagro de Dios, pero Dios cuando llega a ayudar, lo primero que exige es que cada uno esté haciendo con entusiasmo y esmero lo que tiene que hacer.

Amable lector: quiero poner a prueba lo que estoy diciendo para saber si es cierto o no la afirmación de que si el progreso no nos llega es porque no se encuentran personas dispuestas a cumplir sus deberes con entusiasmo y hasta con sacrificio?

Llame a uno de sus colaboradores y dígale: “Consulte en la enciclopedia y hágame el favor de sacarme un resumen de la biografía de Corregio”

¿Cree usted que su ayudante le dirá: “!Si señor, por supuesto, ahora mismo! Y se irá a empezar el resumen y la biografía? Pues probablemente no. Le echará a Ud. una mirada vaga y empezará a preguntarle: ¿Quién era él?, ¿en qué enciclopedia busco eso? ¿Pero es que ese oficio me corresponde hacerlo a mí? Yo creo que Carlos está más capacitado que yo para hacer ese trabajo. ¿Necesita de urgencia ese escrito, o lo podemos dejar para la semana entrante? ¿Quiere que le traiga el libro y saca Ud. mismo ese resumen?

Hay muchas posibilidades de que después de haberle Ud. respondido a todas esas preguntas, su prodigioso ayudante se retirará y buscará a otro empleado para que se encargue de llevar aquélla “Carta a García”, y regresará luego a informarle que no existe por allí cerca ningún valiente que quiera encargarse de tal oficio.

Casi le apuesto a que así va a suceder. Puede ser que yo pierda mi apuesta, pero si las leyes de los promedios no fallan, probablemente no la voy a perder. Si Usted no quiere complicarse la vida no va a perder más tiempo explicándole al otro que Correggio se busca en la C y no en la K, y otros detalles más, sino que sonreirá y suavemente le dirá: “dejemos eso” y buscará usted personalmente lo que desea y hará por su cuenta el resumen de la biografía.

Y esta incapacidad para la acción independiente, para la iniciativa personal, este no hacer trabajar la propia inteligencia, esta flojedad de voluntad, esta desgana impresionante para resolver por sí mismo los obstáculos, es lo que retarda el bienestar colectivo de la humanidad y no deja a los individuos llegar al éxito. Si ni siquiera cuando se trata de conseguir provechos personales la gente está dispuesta a buscar soluciones y a derrochar energías y tiempo para obtener las soluciones, ¿qué será cuando se trata de conseguir éxitos para su empresa o su nación?

Qué lástima que a muchos lo único que les hace trabajar es la mirada amenazadora y la voz tormentosa del capataz o el vigilante del grupo. Parecen haber olvidado la consigna bíblica:

“Que el que trabaja en servicio de otros no haga su oficio solo porque lo están viendo y por lo que puedan opinar las personas humanas, sino con todo el corazón, porque quiere tener contento a Dios”. (Colosenses 3,22).

Me decía el jefe de una gran oficina: “¿Ve a ese Contador? Es un gran matemático, pero si lo envía a cualquier agencia, por el camino se entra a una cantina y se emborracha”.

En los últimos tiempos se oye hablar continuamente de los explotadores। Que fulano se hizo rico porque explotó a los demás... Puede ser, pero lo que no explican es que ese señor no tuvo miedo en llevar su “Carta a García”. Que no tuvo miedo en levantarse a las cinco y trabajar hasta tarde en la noche. Que los fines de semana, en vez de ir a la cantina, se fue a hacer planes de progreso y a perfeccionar sus conocimientos. Que mientras los otros charlaban, él trabajaba. Que mientras los demás dormían, él echaba cabeza buscando soluciones. Por eso triunfaron, porque supieron lanzarse a la acción sin miedo ni pereza. Porque en vez de echar a una alcantarilla la “Carta a García” y dedicarse luego a buscar excusas por no haber conseguido fama ni éxito, se lanzaron con toda el alma a buscar fórmulas para triunfar, y como “todo el que busca encuentra”, encontraron las fórmulas, y practicándolas, consiguieron el triunfo.

ÉXITOS PARA TODOS

10 comentarios:

  1. Respuesta a la "carta a García" jorgeandr3s.wordpress.com/2013/03/31/carta-a-villafuerte-respuesta-a-la-carta-a-garcia/

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  2. 3 lukas si me ase un ensallo

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  3. bien chevere este documento.me sirvio para muchas cosas en mi parte de estudio y como persona.

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    1. La verdad esta historia nos toca a todos. Me alegra que te ayudara la publicación. ÉXITOS PARA TI

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  4. Es una historia que tiene mucha razón y nos ayuda a ser mejores

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  5. maso menos bueno si verdadera mente fue un heroe

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  6. Muy bonita la historia, para reflexionar

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  7. Excelente redacción me ha ayudado con mis colaboradores éxito!

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