miércoles, 15 de junio de 2011

El Aborto ¿un derecho? Parte 3

Continuando con esta serie de reflexiones sobre el aborto, hoy quiero abordar un tema polémico. Seguramente has vivido o visto esta situación: en el momento en que quieres defender la vida del que esta por nacer siempre sale alguien que quiere contradecirte diciéndote que en caso de violación se justifica plenamente... y para hacer la situación más gravosa agregan a su ejemplo que se trata de una menor de edad.

La Violación, antecedentes históricos.

La RAE nos define el acto de Violar como “Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento.” Wikipedia nos dice que La violación es un tipo de acceso carnal no consentido, mediante el cual se produce la profanación del cuerpo de una persona que no ha podido o no tenido el ánimo de prestar el consentimiento para ejecutar dicho acto, producto de lo cual su integridad mental y física ha sufrido o pudo haber sufrido un ultraje.”

¿Conclusión? Se trata de un acto tremendamente agresivo en el que alguien con cierto poder o fuerza impone sus enfermizos deseos ante otro que se encuentra en estado de indefensión, igual ocurre con las masacres, las guerras, el uso indebido que puede hacer un empleador para tratar mal a sus trabajadores, etc…

Haciendo un poco de historia les comento que el Código de Hammurabi castigaba la violación con la muerte del agresor y en ciertos casos se sumaba la víctima, solamente si ella era casada. En este último evento, el esposo tenía la opción de sacarla del río para salvarla del ahogamiento.

Los hebreos condenaban a muerte únicamente al violador con la lapidación, en ciertos casos solo se imponía una multa si el atacante era casado. En el antiguo Egipto el violador era castrado y en Grecia debía contraer matrimonio con la víctima, si esta lo rechazaba era condenado a muerte.

En la época feudal se conoció el “Derecho de pernada” o “prima nocta” en la que el señor feudal tenía la potestad de tener relaciones sexuales con una doncella en su noche de bodas antes de estar con su esposo legítimo. A cambio de esto, el cónyuge adquiría el derecho de cazar en las tierras de su señor.

En la alta edad media se consideraba violación si se sometía a una mujer virgen aún cuando ella hubiera dado su consentimiento.

La declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano dio herramientas para que, basados en la libertad del ciudadano, se tipificara como delito en diferentes países este tipo de agresiones.

La violación como botín de guerra es un acto de odio y venganza que provoca el trato más humillante a un contrincante que ha sido derrotado, abusar de sus mujeres , utilizarlas con los actos más degradantes, y en varias ocasiones matarlas, pero lo peor era dejarlas vivas para que el pueblo vivieran con esa vergüenza.

Queda claro entonces que el acto de violación es algo enfermizo en el que el agresor busca por la fuerza lo que no obtiene de una manera sana y equilibrada. Se trata de algo que se ha presentado a lo largo de la historia de la humanidad y que nuestras sociedades reconocen la necesidad de castigar y acabar de una vez por todas con este flagelo.

Quiero resaltar dos cosas, la violación nunca podrá justificarse y en el caso de llegar a quedar embarazada la víctima no puede hacerse más gravosa la situación. Los efectos psicológicos de una agresión sexual son profundos y dolorosos pero estos no desaparecerán si se suma un aborto.

Recordemos parte de la definición de violación de wikipedia que se citó al comienzo de esta entrada, la violación es “la profanación del cuerpo de una persona”. Pregunto, ¿el aborto no es una profanación peor del cuerpo de una persona?

Muchos aconsejan abortar en caso de violación pero nadie le dice a la mujer que padecerá el síndrome post aborto y que las consecuencias anímicas y psicológicas son más graves que la misma violación. Sus síntomas son:

  • Negación, ira, culpa.
  • Incapacidad de tener relaciones en la sociedad.
  • Desespero o depresión.
  • Abuso de niños.
  • Incapacidad de perdonarse a uno mismo o a otros.
  • Pesadillas que se repiten.
  • Relaciones rotas.
  • Negación de la pena y la aflicción por el niño abortado.
  • Pena y aflicción por la pérdida del niño que sienten los padres, los abuelos, los niños, otros miembros de la familia u otras personas.
  • Desórdenes en el comer.
  • Preocupación por la muerte o en el aniversario del aborto.
  • Pensamientos o tendencias suicidas.

"Cuando sostengo al bebé de un amigo, lo sufro todo otra vez. Siento gran tristeza porque el mundo nunca conocerá a los dos hijos que aborté." - Linda Marie.

"Físicamente no tuve problemas con mi aborto, pero emocionalmente viví un infierno que continúa conmigo diariamente." - Terri Fangman.

"Me dijeron que esa era la mejor decisión. Pero no me hablaron sobre el vacío emocional y físico que iba a sentir y que me destruiría para siempre. ¿Qué puedo hacer con el dolor que siento?" - Nereida Ortiz.



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