miércoles, 11 de mayo de 2011

La trata de blancas

Esta semana tuve la oportunidad de conocer un libro que se llama “Lo que fui y lo que soy” de Marcela Loaiza. En él relata su experiencia como víctima de la trata de blancas, como la engañaron, lo que sufrió durante 18 meses en Japón y como logró escapar, devolverse a Colombia y rehacer su vida.

La autora quiere ante todo prevenir a los lectores para que no caigan en ese flagelo y que formemos conciencia sobre lo que es la dignidad que tenemos como personas. Es por ello que hoy me remito a dar algunas explicaciones sobre el tema, no sin antes recomendarles que lean el libro.

El término “Trata de Blancas” data de la época de la esclavitud y el comercio de personas de raza negra, en ese entonces era una actividad cotidiana que contaba con la aprobación de la ley, la sociedad y los estados, por tanto no era considerado como una actividad ilícita.

Caso contrario ocurría con el comercio de mujeres de raza blanca que eran llevadas a otros países con falsas promesas o amenazas para terminar siendo explotadas como prostitutas o concubinas. El término más adecuado hoy en día es el de Trata de Personas porque con ellos no se hace diferencia de raza, sexo o edad.

Las víctimas de hoy son engañadas con ofrecimiento de prometedores empleos en el exterior, bien remunerados, facilidades para educación en otro país o ciudad, convertirse en modelos, actrices, bailarinas, niñeras, enfermeras para cuidar ancianos, etc., también pueden ser forzadas o amenazadas a dejar su lugar de origen.

Por lo general, no siempre es así, se les lleva a países extraños, aquellos en los que no se habla la misma lengua de origen, y los costos del tiquete, papeleo, impuestos, alimentación, etc. son cancelados por el “empleador”.

Una vez se llega al destino, terminan en condiciones inhóspitas, golpeadas, con amenazas contra su integridad o su familia, indocumentadas porque sus pasaportes les son retenidos por sus captores hasta tanto no cancelen los gastos invertidos para su traslado y manutención. La trata de personas en un negocio lucrativo para las mafias y le sigue en importancia después del tráfico de drogas y de armas.

Esta clase de comercio humano se ha extendido a niños, niñas y hombres para explotarlos como mendigos, y más escabroso aún, el comercio de órganos humanos.

Los encargados de reclutar a las víctimas se fijan en personas con necesidades económicas, jóvenes ambiciosos que desean adquirir dinero rápido o que quieran un cambio de vida o experimentar nuevas emociones a las que han tenido hasta el momento.

Como dije antes, la persona es explotada para pagar todo el dinero, junto con sus intereses, de lo que ha costado su traslado y papeleo al nuevo lugar. Así las cosas, en caso de explotación sexual, son obligadas a “trabajar” la mayor cantidad de horas al día, con poca comida, sin protección y de acuerdo a los caprichos del cliente. En el caso de hombres, éstos son obligados a trabajar en oficios de alta exigencia física bajo amenazas constantes.

El auge que han tenido las redes sociales hace que exista una nueva forma de contactar a incautos que entreguen sus datos personales sin tener certeza o el suficiente conocimiento de la persona que se encuentra al otro lado de la pantalla, es por esto que a medida que usemos estos medios tecnológicos debemos tomar nuevas precauciones y no ser tan confiados.

Sobre la trata de blancas existen mitos que son necesarios desvirtuar, tales como:

- La trata de blancas es solo para prostitución. No es cierto, también tiene como fin la explotación laboral, matrimonios serviles, mendicidad, etc.

- Los que salen del país lo hacen con visas y pasaportes falsos que han tramitado las personas que los contactaron. No es cierto, la mayoría salen de sus países con documentos que ellos mismos han tramitado y que son originales.

- Las víctimas de la trata son desempleados, de escasa educación y/o estratos sociales bajos. No es cierto, muchas veces son personas que han sido engañadas con la excusa de mejorar sus ingresos o se les ofrece becas o condiciones favorables para estudios. El estrato social no es un factor que salvaguarde a las personas que tengan cierta comodidad económica, éste factor no es determinante para el engaño, las amenazas o el chantaje.

Espero que esta información se de a conocer oportunamente para evitar que caigan más inocentes y que entre todos pongamos nuestro granito de arena para que este mundo sea mejor.

EXITOS PARA TODOS


2 comentarios:

  1. Hola, Vero.

    Siento compasión por el resto de mujeres (y hombres) que no hayan corrido la misma "suerte" de librarse de eso... y lástima por las personas que se dedican a ese negocio.

    Lo malo es que, como he comentado en otras ocasiones, de 1000 se salva 1, y quien sabe la userte que corren las otras 999.

    Un saludo.

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  2. Hola Aprendiz, tienes razón es inhumano ver a nuestros semejantes como una simple mercancía que recibe el peor de los tratos.

    El "negocio" terminaría si existiera el verdadero respeto por sí mismo y por el otro.

    EXITOS PARA TI

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