jueves, 30 de diciembre de 2010

Historia sobre la esperanza...

Hacía rato que José se paseaba de un lado al otro de la casa sin dejar de mirar el reloj. Eran las 12h de la noche, su hija aún no había regresado y su angustia aumentaba por momentos. Cuando de repente se abrió la puerta y allí estaba ella con sus ojos anegados en lágrimas. José la miró y adelantándose hacia ella, la apretó fuertemente y amorosamente contra su pecho, sin decirle nada, las preguntas vendrían después, el sabía que cualquier cosa que pudiera decir en aquel momento podría ser contraproducente…

Pero no hizo falta, la joven empezó a hablar con su padre, quejándose entre sollozo y sollozo acerca de su vida y de los obstáculos que incomprensiblemente le surgían al paso y de lo difícil que era para ella alcanzar las metas que se fijaba, por más que se había preparado, finalmente habían desechado su solicitud para aquel puesto de trabajo… José solo la escuchaba atentamente y la dejaba hablar reteniendo en su memoria todo cuanto ella decía, para ayudarla en el momento oportuno, que, el sabía que no era aquel; volcando en ella, eso sí, toda su ternura, porque el sabía de la importancia que supone el poder desahogar el corazón de todo cuanto le oprime para poder empezar a buscar soluciones…

Al fin ya eran cerca de la 1 de la madrugada cuando se retiraron cada uno a su dormitorio. Pero pasaban las horas y José seguía sin poder conciliar el sueño, porque en su pensamiento se repetía una y otra vez una de las frases que había dicho su hija: “Ya no sé que hacer papá, en ocasiones me siento que voy a desfallecer, me siento con deseos de renunciar a todo, a veces incluso hasta a la propia vida. Me siento cansada de luchar. Cuando un problema se resuelve, otro nuevo surge.”. Hasta que al final vio cómo podía ayudar a su hija, pero de una manera práctica, y la solución se la ofrecía su mismo trabajo.

No se si os he dicho, que José tenía un pequeño Restaurante en el cual hacia de cocinero. Así es que mientras desayunaban le dijo a su hija: "Hoy me acompañarás y me ayudarás en la cocina".

Al llegar al Restaurante ambos se pusieron dos delantales y el padre llenó tres cazuelas pequeñas con agua y las puso a calentar al fuego, mientras le decía a su hija que no se moviese de su lado y estuviese atenta. Cuando el agua comenzó a hervir, el hombre colocó dentro de la primera zanahorias, dentro de la segunda, huevos y, dentro de la tercera, granos de café. Los ingredientes quedaron así cocinándose por varios minutos, mientras que la impaciente hija se preguntaba cual era el significado de todo aquello…

Al cabo de veinte minutos el padre apagó los hornillos. Sacó una zanahoria de la cazuela y la colocó en un bol e hizo lo mismo con un huevo y finalmente, tomó una tacita y la llenó de café. Y, dirigiéndose a su hija, le preguntó:
- ¿Hija, que ves?.
- Veo una zanahoria, un huevo y café. - le respondió ella, asombradísima ante aquella pregunta.

Entonces José le pidió a su hija que alargara la mano y tocara la zanahoria. Al hacerlo notó que la zanahoria estaba blanda y suave. A continuación le pidió que tomara el huevo y lo rompiera. Al quitarle la cáscara al huevo encontró que el interior del mismo se había endurecido. Y por último le pidió que probara el café. Y ella así lo hizo, deleitándose de su exquisito sabor y en su rico aroma.

Entonces la hija volviéndose hacia su padre le preguntó:
- ¿Qué me quieres decir con todo esto, papá?
- Verás hija: cada uno de estos ingredientes se ha enfrentado a la misma adversidad, al agua caliente; sin embargo cada uno de ellos ha reaccionado de manera distinta. La zanahoria ha ido al agua dura y fuerte, pero después de unos minutos se ha puesto blanda y débil. El huevo ha ido al agua con fragilidad, su interior líquido estaba protegido por una débil cáscara; pero después de haber experimentado el agua caliente, su interior se ha endurecido. Sin embargo los granos de café han sido distintos, después de estar en el agua caliente, los granos han transformado el agua en café”.
Dime: “¿Cuál de ellos eres tú hija mía?”… ¿Eres la zanahoria que por fuera aparenta dureza y fortaleza pero que con el fuego de la prueba se ablanda y pierde su fortaleza de carácter?, ¿O tal vez eres el huevo que al comienzo es suave en su interior, pero el fuego de una fracaso, de una separación, una enfermedad, una muerte, lo endurece? ¿Por fuera pareces el mismo, pero por dentro te has endurecido y ahora tienes un corazón amargado? ¿O eres como los granos de café?.
No se si sabes, que para que el grano de café suelte todo su sabor, el agua tiene que calentarse a 212 grados Fahrenheit; o sea que mientras más caliente, más sabor le da al agua, hasta transformarla en café, en un delicioso y aromático café.

Si tú eres como el grano de café y en esos momentos dejas que Jesús entre a formar parte de tu prueba, de tu sufrimiento, de tu adversidad, si te confías a Él, y te abandonas en su Amor, el amor de Jesús te transformará en Él y tu sufrimiento se acabará transformando en una ofrenda agradable al Padre, y acabarás haciendo de esa prueba, de esa adversidad, una alabanza, un himno de acción de gracias al Señor, pues todo cuanto Él permite que nos suceda es para nuestro bien y desprenderás allí donde estés ese delicioso "aroma" de Jesús”.

¿Cual eres tú cuando la adversidad, cuando la prueba golpea a tu puerta?, ¿cómo respondes? ¿como las zanahorias, como los huevos, o como el café?

EXITOS PARA TODOS EN EL 2011

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El valor de la Honestidad

“Conducta recta que lleva a observar las normas y compromisos con un cumplimiento exigentes por parte de sí mismo, teniendo en cuenta principios y valores éticos.”

El valor de la honestidad es la prueba de fuego por la que puede pasar una persona. Tal vez no salte a la vista, pero requiere de de una integridad en varios aspectos, por ejemplo el moral, que exista coherencia, que la persona sea recta, leal, que no ceda a la corrupción, etc.

En la actualidad la sociedad y las empresas exigen resultados ¡como sea! y en aras de alcanzarlos en el menor tiempo posible se quita del camino aquello que pueda ser “un estorbo”, y el principal de ellos es la honestidad.

Los tiempos han cambiado y con ello la apreciación de los valores, por ejemplo: antes se podía suponer (sin temor a equivocarnos) que la gente obraba correctamente y que dar la palabra era una garantía 100% más confiable que un contrato escrito, ahora hay que anunciarse como una persona honesta y aún así quedan dudas de la veracidad de esa afirmación, sobre todo en cargos públicos o de poder.

La honestidad va de la mano con la justicia y hace que en lo más profundo de la persona se encuentre arraigado esa convicción de saber que es lo que esta bien y que es lo que esta mal, de manera que se pueda decir “obra de tal manera que tus actos se conviertan en regla para los demás”

Este valor no permite medias tintas, no se puede ser “casi” honesto, simplemente se es o no se es. Si en realidad de vive en la honestidad, se vivirá de acuerdo a como se piensa y no se pensará de acuerdo a como se vive. Lo que somos cada uno de nosotros se verá reflejado en la manera en que nos comportamos porque reflejamos en nuestra existencia lo que llevamos adentro.

El valor de la honestidad lleva inevitablemente a no ceder, a no negociar sobre los principios, a ser directos frente a las faltas éticas de los demás, a reclamar la vivencia de lo que es bueno y provoca, sin querer, una atracción como consecuencia de la credibilidad que se genera.

Para alcanzar esto y más se necesita un ancla, un punto de apoyo y eso solo se encuentra en una buena formación de conciencia y de valores. Si no somos educados sólidamente en esto, no lograremos el cambio que tanto reclamamos a la sociedad, porque para que ello ocurra ese primer paso debe ser el propio.

Muchos claman a nuestros mandatarios por este valor pero les aseguro que si ven la oportunidad de "sacar su parte", sin importarles quien salga perjudicado, no dudarán en pasar por encima o hacer lo que sea para lograrlo porque simplemente no son capaces de dar lo que reclaman.

Una persona honesta es como un diamante, soporta todo, aguanta y contradice a sus adversarios con sus palabras o actos pero no da su brazo a torcer... los que no lo son parecerán cristales burdos e impuros que no dan garantía de nada y nunca adornarán algo que valga la pena.

Para finalizar les dejo un aparte de "El libro de los Valores" para reflexionar:
“Por eso la persona honesta no sólo es, sino que lo parece, porque los demás lo pueden comprobar muy fácilmente. Además la persona honesta no se limita tan solo a lo mandado por las normas legales. “Aquello que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la conciencia honesta” Séneca” (Jorge Yarce)

La imagen de arriba representa para mí a esa persona que quiere sentirse completa, plena, una que sabe que puede ser columna para otros pero que a pesar de todo sabe que le falta algo... una pieza que le puede dar esa armonía o plenitud que tanto necesita.

Algo así ocurre con la honestidad, es esa pequeña ficha que hace falta pero no por ello es menos importante. ¿No creen que esa pequeña pieza en el suelo es la única que puede hacer al hombre perfecto? Yo si.
EXITOS PARA TODOS

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La legalización de la droga

Las drogas son aquellas “sustancias denominadas psicotrópicas, o psicoactivas; sustancias naturales o sintéticas, que actúan en el sistema nervioso central, modificando la percepción y el comportamiento del sujeto que la ingiere. Específicamente son denominadas drogas las sustancias psicotrópicas que, por los efectos agradables que producen, también cuando es debido a que no se han probado antes, atraen al sujeto a asumirlas de forma repetitiva, primero, de modo libremente querido, después coaccionado en el sentido en que el sujeto no consigue dejarla, en el este sentido, depende de la sustancia en cuestión” (Lino Ciccone)

Ahora bien, cuando el cuerpo se acostumbra a esos efectos placenteros, la necesidad de requerir nuevamente esa sustancia es tan fuerte que doblega la razón y las persona terminan siendo esclavos de sus impulsos físicos que son capaces de lanzar por tierra aquello que nos hace ser quien somos, dignidad, amor propio, principios, etc.

Las consecuencias de este problema repercuten inmediatamente en la familia y por tanto en la sociedad. Poco a poco los usuarios de la droga se van degenerando y no faltan aquellos que quieren lucrarse de ese impulso irresistible, de esta enfermedad, o lo que es peor, de la podredumbre de un ser caído en desgracia que no es dueño de sí.

Los daños que traen el consumo de las drogas se pueden resumir en físicos, psíquicos, familiares y sociales. Les presento un pequeño recuento de las siguientes:

Morfina: es una depresora del sistema nervioso central, provoca fases de bienestar, optimismo y finalmente dependencia total.

Heroína: producida en laboratorio, extraída de la morfina. Es un sedante fuerte, hace desaparecer cualquier percepción de dolor.

Metadona: Producto sintético con efectos semejantes a la heroína.

Cocaína: estimula el sistema nervioso central provocando fases de bienestar, exaltación de funciones psíquicas, temblores y alteraciones psíquicas al final.

Crack: se usa con la cocaína y se aspira con una pipa de cristal calentada, sus efectos son rápidos, es absorbida por el cerebro.

Éxtasis: droga sintética, provoca aumento de actividad, quita la sensación de cansancio en actividades físicas, causa euforia, alucinaciones y despreocupación.

LSD: tiene un fuerte poder alucinógeno.

La cultura que se ha generado sobre la propagación y aceptación del uso de drogas ha tenido ya efectos psiquiátricos, el Dr. Giovanni Battista no pudo haberlo resumido de una mejor forma:

“Estamos registrando una baja progresiva y dramática de la edad media de los pacientes psiquiátricos. Hace algunos años teníamos las plantas llenas de ancianos. Hoy se multiplican los ingresados en la franja entre los 18 y los 35 años, con síntomas psicóticos graves. Fenómeno que se halla en el haber del abuso de sustancias estupefacientes difundido entre los chavales: éxtasis y marihuana”… “esta droga actúa sobre las estructuras del cerebro que son afectadas por la cocaína y la morfina, y constituye un paso, un escalón tanto para la asunción de drogas “duras” como activados de patologías psiquiátricas de tipo paranoico o crisis de personalización. En lo que se refiere a la utilización frecuente de estas drogas, el consumidor habitual puede caer en lo que los estudiosos americanos definen como “avolitional”, literalmente “sin voluntad”. Se trata de una situación en la que se encuentra gravemente comprometidas la voluntad y la afectividad, un aplanamiento absoluto de la persona”

Entre los efectos de la droga a nivel personal encontramos los siguientes:

- Distorsiona la percepción de la realidad externa y propia. Igual ocurre con los límites y capacidades.

- Las decisiones que se toman se desarrollarán en su mundo irreal pero se manifiestan 100% en el real.

- Se pierde el control de los propios impulsos.

- Suprime totalmente la escala de valores. Se deja en un tercer plano las exigencias de vida, afectos y compromisos a todo nivel.

Entre los factores que ayudan a la propagación de la droga se pueden encontrar las corrientes hedonista y consumista que se presenta en los países industrializados, con ellos se satisface la “necesidad” de un placer fácil y rápido. Es una manera de evadir o rechazar el dolor, el sufrimiento y la fatiga en medio de una sociedad que ya no le da importancia a la persona sino solamente a lo que ella le puede producir.

Contrario a lo que pueda parecer, lo que se promueve veladamente en nuestros días no es una cultura de “ser independiente” sino de absoluta dependencia. Los medio de comunicación ofrecen un mundo ideal en el que se consume cigarrillos, drogas, píldoras, tecnologías, etc., todo ello para lograr un bienestar barato, es decir, nos están amaestrando.

Como pueden ver, el problema de las drogas tiene unas dimensiones considerables, y si a eso le aumentamos la comercialización clandestina de estas substancias, el asunto adquiere más complejidad.

No veo admisible la legalización de la droga, sea natural o sintética, eso es como compararlo con un homicidio “pequeño” o “grande”. Legalizarla es una “solución” mediocre al fracaso o inoperancia de las herramientas y políticas de estado que se usan para detener el tráfico de estupefacientes.

Legalizarla es una puerta para el uso de otras drogas más fuertes; es dejar en la impunidad y desvalorar la vida de las víctimas y de quienes luchan contra este flagelo; legalizarla es aumentar su consumo indiscriminado porque simplemente hay gente de poco criterio que esta convencida que todo lo que consagra la ley es bueno, aun cuando eso este en contra de una buena formación de conciencia y de una sana y recta escala de valores (por ejemplo el aborto, es y siempre será un homicidio).

Les recuerdo que “no todo lo legal es justo y no todo lo justo es legal”

“Drogarse, equivale a un suicidio psíquico y obedece a una cultura de la muerte; en último análisis, drogarse es un acto contra la vida.”

jueves, 9 de diciembre de 2010

Admitamos nuestras faltas

Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo mas a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es mas fácil negarlas que reconocerlas. Por eso es necesario hacer a un lado el orgullo pues solo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.

Muchas veces disfrazamos con “el velo de la tolerancia” un odio oculto que esta dispuesto a tergiversar lo que dice otra persona, a hacerla mal ambiente y regodearnos de nuestra “sabiduría” que a la hora de la verdad es una palpable ignorancia.

Considero que quien acude a insultos o comentarios de mal gusto es que verdaderamente no tiene razones de peso, solamente se basa es su viseralidad. A estos les cuesta reconocer que cometieron un error… a ellos les recuerdo que la humildad es solo para gente grande.

Les comparto una historia para reflexionar:

Un hombre que tenia un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visito un museo con algunos amigos. Se le olvidaron los lentes en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo de ventilar sus fuertes opiniones.

Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: " El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre esta vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".

El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logro llegar hasta el entre la multitud y lo aparto discretamente para decirle en voz baja:
"Querido, estas mirando un espejo".

"El que encubre sus faltas no prosperara, mas el que las admite y se aparta alcanzara misericordia" (Proverbios 28:13).

EXITOS PARA TODOS

jueves, 2 de diciembre de 2010

La Historia de Gianna Jenssen

Entre los significados de la palabra Aborto, la RAE nos trae los siguientes:
  • Desarrollarse parcialmente sin que llegue a ser funcional.
  • Dicho de una enfermedad: Acabar, desaparecer cuando empieza o antes del término natural o común.
  • Producir o echar de sí algo sumamente imperfecto, extraordinario, monstruoso o abominable.

Esas son palabras duras pero considero el aborto es una acción de odio y envidia pura. Hay gente que se excusa en sus miedos, que no están preparados parea ser padres, que el mundo es malo y no vale la pena traer a alguien a sufrir, pero eso no fue impedimento en el momento en que decidieron tener relaciones sexuales.

Esta clase de personas no me caben en la cabeza, no entiendo como se les ocurre hacer responsable de las consecuencias de sus actos a un bebe en el que descargan lo peor de ellos cuando en realidad esa criatura es lo mejor que pueden tener en una vida (tal vez no lo quieran en la de ellos pero hay gente que esta dispuesta a adoptar y ser mucho mejores padres que sus biológicos).

Hoy les comparto la historia de Gianna Jenssen, en el momento de su concepción sus padres tenían 17 años de edad y su madre acudió a una “clínica” en donde practicaban abortos.

Para el momento en que la examinaron, tenía un poco más de siete meses de gestación y se le inyectó solución salina para que 24 horas después diera a luz a una criatura muerta, con piel y vías respiratorias quemadas… ¡Pero en este caso es impresionante ver cómo la vida se impone al mezquino capricho humano!

Lo que ocurrió ninguno de ustedes lo podrán creer. Les presento este rico y cuestionador testimonio de esa criatura que nació un 6 de abril de 1977, sobreviviente no solo de la solución salina sino de un acto tremendamente violento en contra de su vida, un acto que no contó con el apasionamiento de esas mujeres que se hacen llamar feministas y declaran voz en cuello “los derechos reproductivos” que no son otros que aquellos de asesinar sin consideración.

No entiendo como las personas que realizan esas prácticas pueden vivir con una “conciencia limpia” y le quitan el don de una vida a aquellos que no han tenido la oportunidad de realizarla a plenitud.

¿No se les habrá ocurrido que ellos pudieron ser abortados? ¿no serán ellos seres humanos a medias? ¿no serán ellos los imperfectos, monstruosos y abominables?

No tengo mucho que agregar pero les pido el favor que presten atención a cada una de las palabras del siguiente vídeo.