miércoles, 30 de junio de 2010

Cuando sea Padre o Madre...

Hace poco más de un año formulé una pregunta en YR. Hoy me gustaría compartir con ustedes algunas de las respuestas que obtuve.

Era una manera interesante de ver en retrospectiva lo que hemos sido, como lo hemos hecho y que pasaría con cada uno de nosotros si recibiéramos exactamente lo mismo que entregamos en el pasado.

La pregunta era: Si te dijeran que tus hijos se van a portar contigo como tú con tus padres ¿estarías contento o triste? EXITOS PARA TODOS.

๋๋★ nAttaShA ●๋๋: ps e da un pokitin d miedo ya que yo no soy una santita pero si creo que he podido llevar mi vida sin salirme de la tangente pero la verdad me gustaría que mi hija fuera diferente a mi que tuviera otras prioridades distintas a las mías NO ES QUE YO SEA UNA MALA HIJA PERO NO SE igual en sentido de respeto SOY SUPER RESPETUOSA CON MIS PAPAS BUENO SOLO en momentos de histeria hablo mal..

Pensándolo detenidamente no estaría mal que fueran como yo pero MEJOR SI NO LO SON jejejejejejejeje.. saluditos nene
linda tarde

Así se llamaba mi perro: Auch... éso es moraleja. Me dolería un poco.

MarI♫: Pues BIEN PREOCUPADA::.. me va a ir bien ....bien MAL..

oolis1: DIOS MIO NOOOOOOOOOOOOOOOO q e hecho para merecer esto

®ə∂әטŏ∫ ЯĄßß: Estaría con el alma en un hilo. Jajaja. =) Saludos!!!

♪*KaRy*♫ ♥: Creo que me quedaría tranquila, no he hecho algo de lo que pueda preocuparme.... aun!

nasher13: Ambos. Feliz por que me respetaría y querría mucho, pero no me tendría temor de hablarme de lo que lo moleste y preocupado por que quizás se distanciaría mucho de mi

☆Psιкoτιc ♪SнoK™: Ps seria un poco ilógico pqee,.. yo no trataría a mis hijitos^ como me trataron ami...u.u
No digo que me hayan tratado mal... pero ps sabe..creo que lo pudieron haber hecho mejor...pero ps lo que me hayan dado basta^,..

Salido: Feliz; porque para lo bueno no tendré problemas, y para lo malo podré solucionar los problemas que se presenten de una forma muy empática y comprensiva.

Diana ♥: Preocupada, no... por que jamás fui un problema para mi mama... feliz tampoco... por que jamás he sido cariñosa con mi mama... por que ella no lo es conmigo... así que... no quisiera que mis hijos fueran como yo en algunos aspectos. Salu2

Taikai: Sinceramente creo que se van a portar peor de lo que yo me porto con mis papas, por que las generaciones van siendo cada vez menos obedientes y los padres pueden hacer cada vez menor por que hoy en dia ambos trabajan.

mike1023: FELIZ! he hecho de las mías! y he hecho travesuras y desastres al por mayor! pero generalmente, les he respondido a mis padres y hasta ahora sigo estudiando la carrera y pienso terminarla y ayudar a mis padres de la forma que ellos me han ayudado a mi!

maria_sott: De hecho estoy feliz con el comportamiento de mi hija..o sea , ya lo he comprobado. A pesar de la diferencia de edades, ella tiene las mismas problemáticas que yo a su edad..y ambas lo resolvimos muy bien con nuestros padres, aunque desde distinta forma de ver las cosas..

Palomita: Buena pregunta. Pues la verdad no estoy preocupada por eso, bien dicen que lo que se siembra se cosecha y en ese aspecto estoy tranquila.

LiszcyPC: A criterio personal estaría bien porque no me he portado mal... pero tampoco he sido la niña perfecta... Ahora bien hablando generalmente te diría que depende de como te has portado... puesto que si te has portado mal, estarías con el alma en un hilo (capas que no quisieras tener hijos, jaajaja) pero si te has portado bien, entonces estarías feliz y queriendo tenerlos ya mismo. Espero que te sirva mi respuesta... Ja ne.

Patricia V: Hola, la verdad no tengo ninguna preocupación ya que esta mal decirlo yo pero la verdad he sido una buena hija y hermana, he sacrificado mucho por el bienestar de mis padres y no me quejo, son una bendición, hay que disfrutarlos mientras los tengamos.

AILED: Al principio preocupada, pero después tranquila, porqué sé que cuando crezcan tendrán la suficiente madurez para resolver sus problemas por sí solos. Y que no serán hijos de papi ni mami. Éxitos para ti también

Nofretete: Realmente te diría que no es así. Es desde el punto de vista personal.
Hay que aprender de los padres y hacer las cosas mejores que como ellos lo hicieron e ir aprendiendo con los hijos que la educación que le vamos dando van quedando obsoleta.
Así nuestras relaciones son mejores y de los que ellos aprenden así educarán a sus hijos también y se comportarán distinto y serán mejores que nosotros.

Romper con el pasado no significa maltratar o guardar rencor a los padres es aprender de sus errores y hacer lo que ellos no supieron hacer mejor y es yendo en concordancia con el tiempo en que se vive.
Hoy no podemos ser el ser autoritario y sabelotodo como eran en los tiempos de nuestros abuelos, los hijos son como amigos a quienes guiamos no mandamos ni obligamos.

Beatriz m: Siempre les he dicho a mis hijos que somos seres humanos con virtudes y defectos sin mas o menos los unos de los otros yo no puedo juzgar a mis padres, solo les debo respeto y admiración ya que con lo que tenían a mano hicieron lo que pudieron por nosotros.

La Criatura: Por eso no he tenido hijos, no soportaría el suplicio... Suerte.

**LeNy**: Estaría contentísima, porque me porto bien con ellos, aun cuando ellos no lo hacen...
Pero simplemente los tiempos cambian y mi hij@, quien sabe como pueda tratarme..
besosss y buen día

Ƈƕɘɴƨɨɴɑ: Si fuera pitonisa y adivinara como pretendes el futuro, Diría ...estoy feliz de saber que será así . Cariños Chensina

FIONA: Feliz... pero la verdad, prefiero q sean traviesos y sean niños normales, y no como en mi caso, q era una niña callada, respetuosa y obediente... pero por físico terror a mi padre.

Ojõs V€rd€s: Feliz, no me daría dolores de cabeza, ni en la escuela, seria un niño de 10, con beca escolar, con muy buenas amistades, sanas y de buena influencia, seria obediente, seria acomedido, tierno y dulce, no puedo pedir más.... eso si mas grande ayyy seria de deportes extremos, desveladòn, pachanguero, pero nada d que preocuparme

Silvia: Estaría tranquila, puesto que con los años y a pesar de ser una adolescente un poco difícil, me infundieron valores que como las semillas han ido germinando a su debido tiempo..y eso es lo que procuro con Kilian, dejarle mi ejemplo y mi experiencia de vida.. Podría haber sido mejor hija quizá, pero creo que he hecho lo que he podido..

PD: Jamás me había planteado tal cuestión...una de las frases de mi madre es "entrégate a tu hijo, pero no lo hagas para esperar algo" no sé como será conmigo mi pequeño, no me lo planteo, sólo me preocupa lo que le intento inculcar desde el inmenso amor que le profeso. Un beso

Luis R: Estaría muy preocupado, pero trataría también de no cometer los errores que ellos cometieron al no disciplinarme y consentirme tanto.

tatetate: Hola Vero!
Mi abuela me dijo, relacionado con esto, lo siguiente:
"Como te ves me veía, como me ves te veras".
Es una afirmación que te deja pensando.
Igualmente creo que de generación en generación se van corrigiendo cosas que en las próximas aparecen nuevamente.
Un saludo atento!

Aguaclara: Hola Vero.
Ante todo, si alguien me dijera esto...podría pensar que nada aprendí en esta vida como para cambiar justamente aquellas conductas que mis padres tuvieron conmigo y yo con ellos....

En mi caso creo que, si aprendí a entender a mis padres y a entenderme a mi misma aún cuando me porté muy "mal" con ellos, de adolescente, sobre todo. Tal es así que algo "mejor" como madre he intentado ser (al menos aprendí a no repetir esquemas poco saludables)....A pesar de mis muchos errores, mi hijo de casi 20 años se comporta en todo sentido mucho mejor conmigo que yo a su edad con mis padres....Igual tuve "mi merecido" con su gran rebeldía de años anteriores. Me quejaba pero comprendía que yo había sido terrible!

En esta etapa de mi vida siento que soy mejor hija con mi propia madre. Estoy feliz de ahora en más....si alguien me hiciera el presagio que nos has planteado!
Saludos!

Amigo: En realidad fuí muy "buen niño" en casa. Nunca dí problemas, ayudaba en los quehaceres domésticos, solventé mis gastos desde los trece años, lavaba mi ropa, en fin....creo que sí me gustaría que mis hijos fueran así, pero todos somos diferentes y en el caso de mis hijos espero que en algún momento entiendan que todo que lo que aprendan es finalmente para su propio beneficio.

Bonita pregunta. ¡Saludos!

Esperanza: Me considero una buena hija y se lo he escuchado decir a mis padres, pero definitivamente no he sido perfecta.
¿La verdad? tendría bastante susto. Fui y soy una hija muy crítica, observadora y curiosa, con una sed insaciable de respuestas a mis por qués.
Pero bueno, por ahí he escuchado decir a mi mamá que soy detallista, cariñosa, que se puede contar conmigo, entonces... pesando todo en una balanza... la maternidad me sigue inquietando mucho y conste que ya la ejerzo. Es nueva todos los días.

Abelardo V: Hola. Me sentiría feliz...me comporte muy bien con ellos. Y espero que mi nenita se porte como yo con mis padres. Un abrazo y*. Abel

EL ERIZO BLANCO CON LA ROJA: Feliz pero bastante. Mis padres son lo mejor que tengo en la vida. Aunque a veces me hacen hacer cosas que no me gusta como por ejm ir al instituto lo hacen por mi bien de eso estoy seguros. Besos desde Canarias y hasta pronto.

GusapirA: Creo que ambas (jajajaja) Yo les he dado a mis padres disgustos, como todos los hijos (supongo) pero cuando me han necesitado creo que he dado la talla y he respondido como correspondía. Así que creo que con eso me basta, con que mis nenes tengan un poco de sentido de la responsabilidad... aunque sean tan gamberros como sus padres, jajajaja Saludos

Susie Q: En verdad, estoy segura de que mi hijo me hará los mismos planteos que les hice a mis padres, aunque pretendo cambiar el modelo. Y la razón es porque inevitablemente, llega un momento en la vida en que los padres son culpables o responsables de todo lo que nos ocurre: porque la educación que nos dieron... las prohibiciones que consideramos indebidas... bla... bla... bla..
Estoy haciendo todo lo que está a mi alcance para que cuando llegue ese momento, las respuestas que mi hijo encuentre sean positivas respecto de mi actuar, pero lo sabré sólo en ese momento.
Respondiendo concretamente tu interrogante: estaría contenta si ya supiera cómo se comportará Facu, mi hijo, conmigo. Porque, pese a las "pasadas de facturas", no puedo quejarme de los padres que me tocaron en suerte. Y, soy buena hija. Complicada, pero buena.
Besos

TESORITO CON UN MILLON DE AMIGOS: SI FUERA RESPECTO A RESPETO Y CARINO ESTARIA FELIZ, PERO SI FUERA EN CAUNTO A CONDUCTA , NO DORMIRIA , LE PONIA UNA CADENA Y LOS AMARRABA A LA PARA DE MI CAMA .

YO FUI MIUY CANIJA , GRACIAS A DIOS MIS PADRES NUNCA SE DIERON CUENTA.

Pepito Grillo bis C: ¡Vaya! ¡No ha participado nadie en tu MAGNÍFICA pregunta y lleva 4 días!
¡No me lo puedo creer! porque yo lo he hecho a través del Perfil de Gusapira, en sus respuestas, así que tendría que estar publicada su respuesta. Intentaré que entre la mía y si no te la mando por correo para que la vuelvas a repetir.
¡Es una buenísima pregunta! Miles de ESTRELLAS a tí por una SOBERBIA PREGUNTA!

Vuelvo a decir que es muy extraño que nadie respondiera.

A mí si me dijeran que mis hijos se van a comportar conmigo como yo con mis padres, me siento feliz, PLENAMENTE FELIZ, porque me dejarían a mi aire, espacio para vivir, cuidándome, charlando todos los días conmigo, llevándome de vacaciones a mi propia casa sin dejar de sentir que es mía también aunque en ella me encuentre solo yo con la familia de cada uno de mis hijos.
Me sentiría ARROPADA, QUERIDA y no COMPADECIDA.
Sabría que si hablo me escuchan y que lo que digo SE TIENE MUY EN CUENTA, que mi opinión sirve y mis deseos secretos son órdenes subliminales para mis hijos.
¡Oh, si mis hijos fueran así quisiera ser mayor ahora mismo!
¡CÓMO VIVIRÍA, DIOS MÍO!
Sabría que para todo me pedirían opinión, que nunca me considerarían pesada ni entrometida, que mis yernos y nueras me adoran y que me prefieren a sus propias madres. Que están deseando que les pida un favor para pagarme un poco lo buenísima que he sido con ellos y los favores realizados...

Pero desgraciadamente, o por suerte, para otros, yo no soy mi madre y no creo que mis hijos si los tuviera (que no los quiero, de momento) me quisieran tanto como mis hermanos, cuñados y yo hemos querido y cuidado a mis padres y, ahora, a mi madre.
Pero sólo por una razón: porque yo nunca sería tan buena persona, tan inteligente, sabia y buena como cada uno de ellos mi padre y mi madre, y no creo conocer a alguien que represente para mí lo que mi madre representaba para mi padre y viceversa...

Espero haber satisfecho tu curiosidad. Me guardo esta pregunta en mis vigiladas para saber respuestas.

EDITO:
Jajajajajajajajajajajajajajajaja... ¡xD, está claro que sufro de espejismos! jajajajajajajajajajajajaja...
Cuando he entrado a la pregunta no había ni una respuesta y ahora se publica mi respuesta y veo que hay 50 respuesta. Jajajajajajajajaja... ¡Aquí hay duende! ¡MAGIA!

¿Y ustedes qué piensan?..

miércoles, 23 de junio de 2010

No son ellos, somos nosotros

En este año comienza en Latinoamérica la celebración de nuestros 200 años de los movimientos independentistas, una fuerte manifestación a los oídos sordos de un rey.

Hace dos centurias, miles de habitantes de un pueblo tosco, humilde y hasta ignorante, con deseos de tomar la historia en sus propias manos, se reveló contra la opresión, las injusticias y la indiferencia de un lejano gobernante.

Eran tantas las ansias de lograr una igualdad en aspectos de dignidad, de derechos, de autonomía, que aquella generación estuvo dispuesta a entregarlo todo, pensando no solo en ellas sino en las venideras para cambiar el panorama hasta ahora vivido. Fue así como un improvisado ejército de mestizos y criollos doblegaron la obcecada voluntad de aquellos que querían mantener las mismas condiciones y desconocer la necesidad de cambios que garantizaran un mañana mejor para todos.

Mirándolo desde otro punto de vista, me aterra el sentido de desprendimiento y renuncia de aquellas personas que fueron capaces de arriesgarlo todo, incluso la pequeña seguridad de garantizar un pan para el día de mañana, una familia, pertenencias materiales y hasta títulos sociales que solo servían para alimentar el ego. Era en definitiva una generación dispuesta al sacrificio…

200 años después pareciera que las cosas no han cambiado mucho. Ya no tenemos reyes pero si políticos y gobernantes corruptos que siguen ignorando las necesidades y derechos de siempre. Se oyen en diferentes partes como se desangran los recursos públicos de cada una de las naciones, el mal uso del presupuesto, la inoperancia absoluta frente al llamado urgente de satisfacer necesidades básicas como alimentación, educación, salud, empleo, ausencia de respeto a los derechos de cada uno de los ciudadanos, la inexistencia de una justicia imparcial, activa y eficaz, etc. Por un momento pareciera que la historia se repite…

Exigimos a los que hemos elegido que sean pulcros en su actuar, personas honestas y líderes con ganas de promover cambios y que “milagrosamente” colmen el vacío que ha dejado tanto descontento. Hemos tomado el papel que deja las soluciones de TODO en unos cuantos que luego terminamos criticando porque no han cumplido con lo prometido.

Esto es una posición cómoda y hasta facilista. Un líder no hace milagros, un líder necesita del apoyo y la ayuda activa de quienes representa, y aún más que eso, el compromiso de cambio a nivel de sociedad que solo se puede originar únicamente en un cambio personal.

¿Cuántas veces no nos hemos “enorgullecido” de la “malicia indígena”, de la astucia que nos caracteriza, o presumimos que somos más listos y agredimos a los menos favorecidos?

¿Cuántas veces exigimos honradez a los demás, pero si tenemos la oportunidad abusamos de otra persona porque simplemente se dio la oportunidad?

¿Cuántas veces queremos que nos traten con respeto, lo exigimos, pero somos nosotros los primeros en insultar y hacer gala de una extensa lista de improperios que harían sonrojar al más vulgar?

¿Cuántas veces le hemos echado la culpa a un tercero porque somos incapaces de aceptar nuestra responsabilidad?

¿Cuántas veces hemos sido incapaces de reconocer nuestras fallas porque el orgullo nos gana y porque dar una solución exige mucho trabajo e incomodidad de nuestra parte?

¿Cuántas veces nos rasgamos las vestiduras por el abuso de niños y adultos pero terminamos apoyando una “libertad sexual” para maquillar la perversión y menospreciando la inocencia?

Esperamos mucho de los demás pero no queremos dar nada porque estamos acostumbrados a vivir mal… ¡y lo peor de todo es que pareciera que gustara!

En el fondo tenemos la necesidad de que alguien nos escuche pero no estamos dispuestos a oír a otros.

Todo cambio que sea beneficioso exige sacrificios, renuncias, dedicación y constancia, pero sobre todo trabajo en equipo y seguir unos objetivos comunes para lograrlo.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y eso no fue obstáculo para que nuestros antepasados se atrevieran a pensar que los cambios eran posibles. Hoy en día escasea ese espíritu altivo y combatiente, dispuesto a la renuncia de lo más querido con tal de alcanzar un futuro mejor, que tal vez ni siquiera se alcance a conocer.

Muchos murieron sin ver el sueño hecho realidad, pero nosotros somos consecuencias vivas de aquellas generaciones que entregaron hasta lo que no tenían.

Les dejo un vídeo que espero nos ayude a reflexionar. La situación plateada no es solamente en Argentina, también en Colombia, México, Guatemala, España, en fin, en todo el mundo.

Recuerden, “no son ellos, somos nosotros”


jueves, 17 de junio de 2010

ENTRE LA LIBERTAD Y LA LEY

Francisco Porrúa Pérez definió el Estado como “Una sociedad humana asentada de manera permanente en el territorio que le corresponde, sujeta a un poder soberano que crea, define y aplica un orden jurídico que estructura la sociedad estatal para obtener el bien público temporal de sus componentes.”

Al vivir como una sociedad, cada uno de nosotros debe ser consiente que para lograr cierta armonía requerimos de algunas normas o leyes que puedan garantizarla. En otras palabras, cedemos algo de nuestra libertad para lograr una sana convivencia y tener definidas las reglas del juego.

Somos nosotros mismos, los que integramos una comunidad, quienes delegamos en algunos cuantos el poder de hacer leyes, de gobernarnos con principios sólidos. Es por ello que como ciudadanos podemos ejercer un control sobre ellos y acudir a los entes de vigilancia correspondientes. Somos nosotros quienes damos la autoridad, la fuerza y parte de nuestro poder para conformar un Estado.

La semana pasada leí en “El País” de España un artículo que me ha llamado la atención, pues es algo que se ha presentado en varias naciones y la situación que plantea la veo como algo que puede presentarse en un tiempo próximo en el mío.

Se titula “Ni crucifijos ni funerales católicos” y trata de un proyecto de ley sobre la libertad religiosa con la cual se pretende que el funcionario público se desligue de su parte personal, de sus creencias y convicciones. Se le prohíbe que manifieste su religiosidad abiertamente.

Se habla de una “neutralidad de los poderes públicos ante la religión y las creencias” para evitar “toda confusión entre funciones estatales y actividades religiosas”, al igual que se prohíbe en algunas instalaciones el uso de símbolos religiosos.

Dada la actual situación de España, considero que hay cosas más importantes como el paro de tantos ciudadanos, tema muy sensible que requiere medidas fuertes para superarlo lo más pronto posible.

El poner lar energías de un gobierno en promover de manera vedada el desconocimiento del libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión (porque ya no se podría tener ni un Cristo en la Oficina), y por lo que se puede ver, a la objeción de conciencia, es entrar a limitar lo que en esencia nos puede definir como seres humanos.

Independientemente de nuestros credos, idiosincrasia y preferencias, el ser humano tiene la necesidad de expresar todo lo que lleva por dentro, las artes y las letras son algunas de estas manifestaciones; no es secreto que en diferentes etapas de nuestras historias se le ha limitado injusta y equivocadamente. Considero que se ha debido a la falta de madurez de la comunidad y/o a la necesidad de manipulación sobre cada ciudadano por parte de quienes ostentan el poder.

Me da la impresión que nos quieren forzar a ser todos planos, como si fuéramos seres en serie, iguales, de un solo y aburrido color con dos dedos de frente.

Antes de ser funcionarios públicos, antes de ser ciudadanos, SOMOS PERSONAS, con luces y sombras, virtudes y defectos. Somos quienes conformamos la base del poder, el constituyente primario y eso es algo para respetar y tener en cuenta.

Como ciudadanos establecemos límites para poder vivir en comunidad, pero eso no le da facultad al Estado de hacerlo en campos que no le competen.

Tal vez esto sea el primer paso para cercenar nuestra libertad de a pocos… no lo se. La ley debe estar al servicio del hombre y no al revés.

Les dejo un Poema de Julio Flores:

Justicia

Cuentan que un rey soberbio y corrompido,
Cerca al mar, con su conciencia a solas,

Sobre la playa se quedó dormido,
Y agregan que aquel mar lanzó un rugido

y sepultó al infame entre sus olas.

Hoy bien hacéis, ¡oh déspotas del mundo!

En estar con los ojos siempre abiertos:
Porque el pueblo es un mar, y un mar profundo
Que piensa, que castiga y que iracundo

Os puede devorar, ¡vivid despiertos!


jueves, 10 de junio de 2010

La Historia de la Cuchara de Peltre

¿Alguna vez han visto a ricos pobres y a pobres ricos?

En estos días, hablando con alguien, comentamos que hay gente adinerada que pueden “vivir tranquilamente” pero no son felices. Una “prodiga” cuenta bancaria, “reconocimiento”, fama y salir en la sección de sociales no son suficientes para que alguien pueda sentirse realmente pleno como ser humano.

El dinero, y los bienes materiales, son un medio que muchos convierten en un fin, en el centro de sus vidas perdiendo el horizonte. Alguna vez escuché que de nada vale tener una fortuna sino se tiene con quien compartirla, simplemente no se puede abrazar una fría moneda y nunca nos hará sentir que somos importantes para alguien (diferente al Gerente del Banco, claro esta).

Lo que si cuenta es lo que podemos hacer nosotros con lo poco o mucho que tengamos, basta algo de voluntad para ser más valiosos como personas. Cada quien vale realmente por lo que hace, por su forma de pensar, por la manera en que dice las cosas, pero no olvidemos que lo material puede corromper nuestro sello auténtico y dejarnos paupérrimos en el momento mismo en que vendemos el alma sin saberlo. (De por sí ponerle un precio es ya ofensivo)

Ya lo dije, muchos tenemos la pésima costumbre de convertir los medios en fines y perdemos la visión de las cosas.

Quiero compartir la siguiente historia, sin duda alguna muchos de nosotros hemos sido a veces como el mendigo o la señora del relato. Vemos claramente que tenemos la impresionante capacidad de darle un valor desproporcionado a cosas que en realidad no valen la pena. Espero que reflexionemos sobre esto:

«Había un comedor -no lo puedo llamar público, porque necesitaban una tarjeta para ir a comer allí- que dirigía una persona muy santa, que ya ha muerto. Y aquella pobre persona quería ayudar a muchos y no llegaba. Y les daba una especie de cocido. Venían con tarjeta y se hacía una gran labor, porque mataban el hambre. Era gente que no tenía nada.

Pero siempre sobraba algo, y había otros que esperaban en una habitación para que les dieran las sobras; traía cada uno un cacharro -una lata, un plato desportillado, lo que podían- y sólo uno llevaba cuchara. Y sacaba de un chaquetón susísimo, de lo profundo de uno de los bolsillos, una cuchara de peltre toda abollada, la miraba -como diciendo: esto es mío, y los demás, que no tenéis cuchara, os fastidiáis- y comía sus garbancitos saboreándolos; miraba, al final, su cuchara, le daba dos lengüetazos y volvía a guardar el tesoro. Este, en su miseria, era rico, apegado como estaba a esa cuchara de peltre. Era un pobre de pedir limosna, pero ante los demás era rico.

Y conocí a una Grande de España -puedo hablar de ella porque ya ha muerto y está en el Cielo desde hace muchos años que tenía una generosidad inmensa: vivía entre muebles ricos y tapices; en ella gastaba menos que en la última persona de su servicio, y era manirrota. Todo lo daba para los que no tenían. Esta era pobre»

Y ahora te pregunto ¿en dónde tienes puesto el corazón?

miércoles, 2 de junio de 2010

El Poder de la Palabra

Quiero compartirles un artículo que encontré sobre el poder de la palabra. El tema me ha inquietado porque muchos desconocemos que ese simple sonido que emitimos, y las emociones que les acompañan, marcan de verdad.
Al final del texto les dejo un vídeo que me deja muda, solo puedo concluir que debo tener más cuidado con lo que digo, pues la palabra es un arma poderosa.

La palabra es uno de los dones con que el Amor Divino ha dotado a la humanidad, y como todos los dones – tales como el don de pensar y el don de sentir – constituye un poder que el ser humano debe utilizar exclusivamente para el bien.

Ya sabemos que los pensamientos y sentimientos tienen gran fuerza para con nosotros y para con los demás. Y sabemos también que podemos, con esa fuerza, hacer bien si la utilizamos en sentido positivo o hacer mal si la utilizamos en sentido negativo.

Las palabras expresan nuestros pensamientos y sentimientos dándole forma y acción, de modo que en las palabras están unidos el poder del pensamiento y el poder del sentimiento con la fuerza de la propia voluntad, que utiliza esos poderes con un fin determinado.

Por lo tanto, la palabra – sea hablada o escrita – constituye un conjunto de vibraciones que tiene, por Ley de Afinidad, intensa acción en las mentes y en las almas de quienes la escuchan o la leen. Además, actúan sobre la voluntad de quienes reciben esas vibraciones, pudiendo en muchos casos llegar a dominarla, si quien habla o escribe lo hace con esa finalidad.

En todo obran permanentemente las Leyes y nosotros tenemos la responsabilidad de utilizar el poder que por Ley recibimos – sólo y exclusivamente con amor.
Si empleamos amorosamente el poder maravilloso de la palabra - hablada o escrita – podemos por Ley de Afinidad transmitir, mediante ella, a las mentes y a las almas de quienes escuchan o leen esas palabras, las vibraciones de bien que las palabras llevarán como “contenido espiritual”.

Si, por el contrario, pretendiendo ignorar la gran responsabilidad que significa poseer el poder de la palabra, la utilizamos con fines egoístas y ambiciosos, con rencor, con desamor, ese poder maravilloso se transformará en una poderosa arma al servicio del mal.

Las palabras pueden acariciar o herir, ser bálsamo o corrosivo, alentar o deprimir, despertar los sentimientos más puros o los más bajos, impulsar al heroísmo o a la degradación; las palabras pueden unir o dividir, pueden construir o destruir. Todo esto podemos corroborarlo a diario si analizamos nuestros pensamientos, sentimientos y acciones.

El poder de la palabra utilizado positivamente, es decir, con amor, es un maravilloso instrumento de bien, pero utilizado negativamente, es decir, con egoísmo y desamor, es un terrible instrumento de mal.


Cuidemos, pues, nuestra palabra en todo momento, procuremos que jamás perjudique ni cause dolor a los demás, sino que, por el contrario, sea siempre expresión de nuestro amor y de nuestros fraternales pensamientos y sentimientos de bien.

Si sientes que sólo el odio te rodea, revisa cómo te estás manifestando. Serás lo que pienses y eso mismo recibirás.

Empieza a analizar tus pensamientos y descarta los que observas que no son amorosos. Eres responsable de tu transformación y la de tu entorno; nadie puede llevarlas a cabo por ti.

¡Basta de víctimas y culpables! ¡Hazte responsable! Tienes el poder, aprende a usarlo. Comienza a expresar el Amor que eres ¡AHORA!

Texto de Madú Jess (adaptado por Marcela Parolin)