jueves, 27 de mayo de 2010

La “feria” de los niños

Si les pregunto a cada uno de ustedes ¿qué piensan de los niños?, ¿qué necesitan ellos para crecer sanos y fuertes?, ¿cómo darles una vida mejor?, seguramente me dirán que ellos son el futuro de nuestra especie, que hay que darles amor, una buena educación y formación para que en el día de mañana sean personas de bien, salgan adelante y hagan de nuestra sociedad y de este mundo un lugar mejor.

Para mí, los niños son una gran responsabilidad y exigen lo mejor que cada uno pueda darles, ejemplo, coherencia, pero sobre todo amor y respeto, de manera que ellos puedan vivir a plenitud cada una de las etapas de su vida. Sin embargo, hay personas que se dedican a promover circunstancias en las que los niños experimentan cosas que no deberían.

Los motivos pueden ser diversos, dinero, obtener algún tipo de reconocimiento, quitarlos del medio porque son considerados un fastidio, promover un “negocio prometedor” en el que el atractivo sea un menor de edad, imponer un record, etc…

Considero que cuando un adulto enseña a un niño algo que no corresponde a su edad, cuando no respeta su inocencia ni su condición, es un verdadero acto de perversión.

Es esta semana ha sido noticia el caso de un niño de Indonesia de tan solo 2 años de edad, Ardi Rizal, que llega a fumar 40 cigarrillos a diario. Por si fuera poco, tiene un peso muy superior para alguien saludable de su edad, ¡40 kilos!

Su padre es quien le inició en el vicio y ahora se queja que tiene que gastar 4 dólares a diario para evitar las rabietas y los golpes que su hijo se da contra la pared. Su progenitor lo ha convertido en un adicto y eso escandaliza a cualquiera. Ya todos podemos imaginar las consecuencias en la salud de este pequeño a futuro…

Les recuerdo otro caso que se conoció en abril de este mismo año, una niña de 3 años de edad hacía parte de una “espectáculo” en el zoológico de Changzhou Yancheng de China en el cual ella caminaba en una cuerda floja sobre unos tigres siberianos. El director del circo dijo que la niña esta entrenando desde el año de edad y que se retiraría a los 7 para ir a la escuela.

¿No les perece que estos casos son absurdos? En realidad no encuentro palabras para describir mi desconcierto y todo lo que me provoca.

¿A qué hemos llegado? ¿Somos tan bajos que ya le ponemos precio a la vida misma de un niñ@? Esto me hace pensar que hay gente que no merece ser padre o madre y que esos niños, cada uno de ellos de un valor incalculable, están en malas manos. Es, como dice un amigo mío, “darle perlas a los cerdos”

Si hacemos esto con las esperanza, ¿qué ocurrirá con nuestros nietos?

Para terminar quiero mostrarles otra cara de la moneda, si nos escandaliza estos casos ¿por qué fumamos y arriesgamos nuestra vida de tantas maneras? Si sabemos que eso no esta bien, ¿por qué lo hacemos?

Ya es hora de que demos un ejemplo a los pequeños.

miércoles, 19 de mayo de 2010

La Vasija Agrietada

¿Cuantas fallas de muchas personas son consideradas cualidades para otras? ¿Por que somos tan fuertes con la crítica? ¿Podemos aprovechar mejor las capacidades de nuestros hijos, de nuestra pareja?
Hoy quiero compartirles esta historia:


Un cargador de agua tenía dos grandes vasijas que pendían de los extremos de un palo que llevaba sobre sus hombros. Una de las vasijas era perfecta y conservaba el agua completa hasta el final del largo camino, desde el arroyo hasta la casa del patrón.

La otra vasija tenía una grieta por donde se iba derramando el agua a lo largo del camino. Cuando llegaba, sólo podía entregar la mitad de su capacidad. Durante dos años se repitió día a día esta situación.

La vasija perfecta se sentía orgullosa de si misma, mientras que la vasija agrietada vivía avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable por no poder cumplir a cabalidad la misión para la que había sido creada.

Un día, decidió exponerle su dolor y su pena al aguador, y le dijo:
- Estoy muy avergonzada de mi misma y quiero ofrecerte disculpas.
- ¿Por que? - le preguntó el aguador-.
- Tú sabes bien por que -responde la vasija-. Debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad del agua y por ello sólo recibes la mitad del dinero que deberías recibir.

El aguador sonrió mansamente y le dijo a la vasija agrietada:
-Cuando mañana vayamos una vez mas a la casa del patrón quiero que observes las bellísimas flores es que crecen a lo largo del camino.

Así lo hizo y, en efecto, vio que las orillas del camino estaban adornadas de hermosas flores. Aunque esta visión no le borró la congoja que le crecía en su alma de vasija por no poder realizar su misión a plenitud, al volver a la casa recibió esta respuesta del aguador:

- ¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen a un lado del camino? Siempre supe de tus grietas y quise aprovecharlas. Sembré flores por donde tú ibas a pasar y todos los días, sin tener que esforzarme para ello, tú las has ido regando. Durante estos dos años, he podido recoger esas flores para adornar la casa de mi patrón. Si tú no fueras como eres, él no habría podido disfrutar la belleza de esas flores.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Escultores de nuestro cerebro


"Somos escultores de nuestro cerebro y creadores de nuestra realidad"

Entrevista al Dr. MARIO ALONSO PUIG. CIRUJANO

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa).

ENTRENAR

Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

"Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.

Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

¿Psiconeuroinmunobiología?

Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

¿De qué se trata?

Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

¿Qué tipo de cambios?

Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente -no más razonable- llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

¿Dice que no hay que ser razonable?

Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

Exagera.

Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

Más recursos...

La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

¿Seguro que no exagera?

No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

  • El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

  • La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

  • Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando.

Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

Déme alguna pista.

  • Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

  • Ver lo que hay y aceptarlo.

  • Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

"SEAMOS EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO"

M. Gandhi

Gracias a Ana María G. por enviarte este e mail.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Para entender el socialismo

Quiero compartirles un e mail que me envió Carlos R. La verdad es para considerar.

¿Que es? ¿En qué consiste? ¿Qué significa? ¿Cuáles son sus principios básicos?

He aquí algunos razonamientos explicados en forma de sencilla analogía anecdótica para comprenderlo mejor.

Esta es una lección sencilla, casi escolar, en la cual no revisaremos las complicadas raíces del Socialismo. No citaremos a Carlos Marx ni a Lenín, y mucho menos trataremos de investigar las intrincadas doctrinas emanadas del Kermlin. Nada de eso.

Aquí solamente nos situaremos en una universidad imaginaria y narraremos lo que sucedió en el interior de una de sus aulas. Imagina, pues, que eres un alumno más en el salón y toma asiento en uno de los pupitres.

En una conocida y reconocida universidad latinoamericana se suscitó una discusión entre el maestro de Economía y sus alumnos. Los alumnos insistían en que el Socialismo era bueno, que sí funcionaba bien y que era la mejor forma de gobierno, pues en él no existían las clases sociales, ni pobres ni ricos, ya que todos eran iguales.

“La producción y la riqueza deben ser repartidos equitativamente entre todos para el beneficio común”, arguían.

El maestro, quien escuchaba con atención, propuso entonces hacer un experimento con todos los alumnos y propuso este plan:

Muy bien- señaló - De aquí en adelante las calificaciones que obtenga cada quien en sus exámenes serán promediadas entre todos los alumnos. Así cada quien obtendrá ese “beneficio del estudio y del esfuerzo común.”

Aunque no todos los estudiantes entendieron muy bien el nuevo plan, aquellos que iban más atrasados en sus estudios, que eran los más numerosos, aceptaron de inmediato logrando fácilmente la mayoría de los votos.

Al llevarse a cabo el siguiente examen, se vio que las calificaciones promediaban un 7.8 para todos.

Como es natural, los estudiantes que se habían preparado bien estaban inconformes, en tanto que los que NO habían estudiado se encontraban satisfechos y felices.

Al perderse el entusiasmo y el afán de superación el ánimo decayó. Nadie quiso ya estudiar, hacer tareas ni dedicarle más tiempo a la materia. La motivación se desplomó ¡Era de esperarse!

Pero cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron menos aun; y los que habían estudiado mucho decidieron no empeñarse tanto, ya que de todos modos no iban a lograr obtener un diez... y también estudiaron menos.

¿Por qué iban a desvelarse estudiando si de todos modos no tomarían en cuenta su esfuerzo? ¡El promedio del segundo examen fue de 6.5!

Nadie estuvo conforme. Los buenos estudiantes se quejaron de que no tomaban en cuenta su dedicación, pero los flojos dijeron que sí era justo obtener mejores notas a través del esfuerzo de los demás, pues las calificaciones tenían que obtenerse y “repartirse equitativamente entre todos...”

Sin darse cuenta estaban estableciendo los principios básicos del Comunismo ¡Y aún exigían más! Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen fue el acabóse: el promedio fue de 4.0 ¡Todos quedaron reprobados!

¡Se inició una pequeña revolución! Los estudiantes empezaron a pelear entre sí culpándose unos a otros por los fracasos obtenidos, hasta llegar a los resentimientos y los insultos, e inclusive a los golpes, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiaran los otros que no lo hacían.

Y sucedió lo que ya se esperaba. Las notas nunca mejoraron y obviamente, para asombro general, todos perdieron el año escolar en la clase de Economía.

Ya para entonces el experimento estaba latente y bajo la lupa de toda la escuela, y pronto también de toda la comunidad. ¡Todos estaban pendientes del resultado!

El maestro preguntó entonces si comprendían ahora el significado del Socialismo, en el cual todo es de todos, y a la vez de nadie en particular. Así es. Las calificaciones que habían obtenido pertenecían a toda la clase y no a cada alumno.

La explicación es sencilla. Simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando muy duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo propio; pero cuando el gobierno suprime ese incentivo y le quita al productivo para darle al pasivo, nadie va a hacer ya el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Por supuesto que no. ¿Para qué? Al final el fracaso será general.

Leamos ahora los conceptos que Abraham Lincoln expresó hace ya muchos años:

  1. No se puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia.
  2. No se puede fortalecer al débil debilitando al fuerte.
  3. No se puede ayudar a los pequeños aplastando a los grandes.
  4. No se puede mejorar al pobre destruyendo al rico.
  5. No se puede elevar al asalariado oprimiendo a quien paga los salarios.
  6. No se pueden resolver los problemas mientras se gaste más de lo que se gana.
  7. No se puede promover la fraternidad y el progreso de la humanidad promoviendo e incitando al odio de clases.
  8. No se puede garantizar una adecuada seguridad con dinero prestado.
  9. No se puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia, su libertad y su iniciativa.
  10. No se puede ayudar a los hombres realizando por ellos permanentemente lo que ellos pueden y deben hacer por sí mismos.

La Humanidad no ha aprendido aún a no caer en excesos, y desafortunadamente ignora la moderación.

CONCLUSIÓN

Como toda teoría filosófica, el Socialismo tiene sus aspectos buenos. Lo malo es que muchas veces las teorías se arrastran a casos extremos.

Los pensamientos expresados en esta presentación deberían hacernos meditar e invitarnos sacar conclusiones, que si bien no van a estar de acuerdo con las mayorías, deben estar apegadas a la razón.

“Las mayorías no tienen por qué tener la razón sólo por ser mayoría. No necesariamente. Tienen superioridad numérica, pero nada más”