miércoles, 3 de noviembre de 2010

Leyenda sobre la felicidad

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vio un letrero que decía: “Le quedan dos meses de vida”. Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida dijo: “Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida con las personas que me rodean”.

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, sólo al final de sus días, encontró que en su interior, en lo que podría compartir, en el tiempo que les dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene;
Disfrutar de lo pequeño y de lo grande;
Conocerse a sí mismo y aceptarse así como se es;
Sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar;
Tener razones para vivir y esperar y también razones para morir y descansar.

Entendió que la felicidad brota en el corazón con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión.
Que son instantes y momento de plenitud y bienestar; que está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para retenerla hay que gozar de paz interior.

Finalmente, descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser Él: amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.

Y en su mente recordó aquella sentencia que dice:
“Cuánto gozamos con lo poco que tenemos y cuanto sufrimos por lo mucho que anhelamos”. Se feliz antes de que se te haga demasiado tarde.

Monseñor José Roberto Ospina Leongómez

2 comentarios:

  1. Exacto. Lyn Yu Tang (filósofo, escritor chino y maravilloso ser humano)en su libro La Importancia de Vivir, dice:
    "el ruido no está en la plaza del mercado
    ni el silencio en la quietud de los bosques....
    ambos se encuentran en nosotros mismos..."
    (nosotros somos nuestro propio universo)
    Un beso amiga!
    (no te pierdas de leer el libro de Lyn Yu Tang)

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  2. Hola Mabel: Gracias por compartir tan hermosa cita, es muy profunda y enriquecedora. Es cierta pero en realidad muchas veces no nos damos cuenta de esa situación. Mira que las enseñanzas más grandes son a veces las más sencillas y ellas las que edifican la vida.

    Buscaré el libro del autor que me recomiendas.

    Un fuerte abrazo Mabel querida.

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