jueves, 28 de octubre de 2010

Mi Testamento

Creo que tarde o temprano a todos se nos ha cruzado por la cabeza esa inquietud de lo que podemos dejar cuando partamos de este mundo. Pero más que bienes materiales, que pueden ser muchos o pocos, hay cosas más trascendentales que se quedarán y perdurarán mucho después a pesar de que ni siquiera seamos recordados por nuestros nombres pero si por nuestras acciones.

¿Alguna vez hemos pensado en el legado que vamos a dejar? ¿Aspiramos a que sea algo más que un inmueble que se deteriorará o un carro último modelo que llegará a ser algún día un vejestorio? ¿Algo más que dinero..? ¿Somos capaces de dejar algo más valioso que objetos?

El testamento es una expresión de nuestra voluntad que se aspira se cumpla más allá de nuestra ausencia, es una manera de seguir haciendo presencia por medio de los frutos buenos o malos que pudimos dar. Obviamente la mayoría aspiramos a entregar los mejores. Si te preguntan que aspiras a dejar en tu testamento, ¿qué dirías? ¡enseñanzas de vida!

Divagando un poco, el mío tal vez diría algo así:

Si llego a dejar bienes materiales espero que sean bien usados, no por lo que son sino por lo que se puede hacer con ellos. Ahí va la parte importante del legado que aspiro dejar: ese “saber usar” entraña muchas cosas, saber servir, formación de conciencia y de valores, convicción, coherencia de vida entre lo que dije creer y lo que viví.

Aspiro a superar mis miedos, que no son pocos y vencer mis preocupaciones; saber valorar las crisis que de una u otra manera me han dado enseñanzas contundentes y mostrado lo que puedo ser. Es importante recordar que el crecimiento personal se da en los momentos más duros y que ellos revelan esas fortalezas o debilidades que a veces ni siquiera imaginamos tener.

Quiero que se valore los lazos de sangre pero también es necesario reconocer que los de amistad pueden ser mucho más fuertes que aquellos porque simplemente no son impuestos sino creados en el corazón.

Quiero aprender a levantarme, a no consentir nunca que mi lugar esta en el suelo, y si para ello es necesario aceptar con humildad la ayuda que requiera o solicitarla, hacerlo. Muchas veces las fuerzas no alcanzarán, recuerda que el gran árbol empezó siendo semilla, que no se planta solo ni se vale de sí mismo en el 100% de su existencia… estando solo no se puede crecer.

Los mayores obstáculos son los mentales, pueden ser muy fuertes y macizos como un muro pero recordemos que nosotros los creamos y alimentamos dándoles poder.

La vida es más sencilla de lo que pensamos, simple, asombrosa y hermosa. No entiendo como dejamos que de un momento a otro alguien ponga en nuestra espalda cargas innecesarias y le suma a ella una complejidad que llega a desfigurarla por completo llegando incluso a ocultarle o quitarle su valor.

Me gustaría despertar conciencias, ayudar a que otros abran los ojos y que finalmente todos estrenemos nuestros cerebros.

¿Qué diría el tuyo?..

ÉXITOS PARA TODOS


2 comentarios:

  1. Hermoso artículo el tuyo, lleno de sensatez, amor y ternura...
    Gracias por ser mi amiga !

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  2. Hola Mabel:
    Lo que pretendo mostrar con esta entrada es que todos estamos llamados a dejar huellas profundas que seguramente otros seguirán pero tal vez no nos percatamos de ello.

    Tal vez, si así lo hiciéramos, pensaríamos mejor nuestros actos y palabras y todo lo que conocemos sería mejor.

    Tanto hombres como mujeres tenemos la capacidad de una bondad inmensa pero muchas veces renunciamos a ella por perseguir cosas cercanas o materiales, desvirtuamos parte de esa naturaleza y nos olvidamos de trascender. Estamos llamados a ser grandes (como seres humanos) pero nos alejamos con una facilidad impresionante del camino...

    Un Abrazo Mabel

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