jueves, 17 de junio de 2010

ENTRE LA LIBERTAD Y LA LEY

Francisco Porrúa Pérez definió el Estado como “Una sociedad humana asentada de manera permanente en el territorio que le corresponde, sujeta a un poder soberano que crea, define y aplica un orden jurídico que estructura la sociedad estatal para obtener el bien público temporal de sus componentes.”

Al vivir como una sociedad, cada uno de nosotros debe ser consiente que para lograr cierta armonía requerimos de algunas normas o leyes que puedan garantizarla. En otras palabras, cedemos algo de nuestra libertad para lograr una sana convivencia y tener definidas las reglas del juego.

Somos nosotros mismos, los que integramos una comunidad, quienes delegamos en algunos cuantos el poder de hacer leyes, de gobernarnos con principios sólidos. Es por ello que como ciudadanos podemos ejercer un control sobre ellos y acudir a los entes de vigilancia correspondientes. Somos nosotros quienes damos la autoridad, la fuerza y parte de nuestro poder para conformar un Estado.

La semana pasada leí en “El País” de España un artículo que me ha llamado la atención, pues es algo que se ha presentado en varias naciones y la situación que plantea la veo como algo que puede presentarse en un tiempo próximo en el mío.

Se titula “Ni crucifijos ni funerales católicos” y trata de un proyecto de ley sobre la libertad religiosa con la cual se pretende que el funcionario público se desligue de su parte personal, de sus creencias y convicciones. Se le prohíbe que manifieste su religiosidad abiertamente.

Se habla de una “neutralidad de los poderes públicos ante la religión y las creencias” para evitar “toda confusión entre funciones estatales y actividades religiosas”, al igual que se prohíbe en algunas instalaciones el uso de símbolos religiosos.

Dada la actual situación de España, considero que hay cosas más importantes como el paro de tantos ciudadanos, tema muy sensible que requiere medidas fuertes para superarlo lo más pronto posible.

El poner lar energías de un gobierno en promover de manera vedada el desconocimiento del libre desarrollo de la personalidad, a la libertad de expresión (porque ya no se podría tener ni un Cristo en la Oficina), y por lo que se puede ver, a la objeción de conciencia, es entrar a limitar lo que en esencia nos puede definir como seres humanos.

Independientemente de nuestros credos, idiosincrasia y preferencias, el ser humano tiene la necesidad de expresar todo lo que lleva por dentro, las artes y las letras son algunas de estas manifestaciones; no es secreto que en diferentes etapas de nuestras historias se le ha limitado injusta y equivocadamente. Considero que se ha debido a la falta de madurez de la comunidad y/o a la necesidad de manipulación sobre cada ciudadano por parte de quienes ostentan el poder.

Me da la impresión que nos quieren forzar a ser todos planos, como si fuéramos seres en serie, iguales, de un solo y aburrido color con dos dedos de frente.

Antes de ser funcionarios públicos, antes de ser ciudadanos, SOMOS PERSONAS, con luces y sombras, virtudes y defectos. Somos quienes conformamos la base del poder, el constituyente primario y eso es algo para respetar y tener en cuenta.

Como ciudadanos establecemos límites para poder vivir en comunidad, pero eso no le da facultad al Estado de hacerlo en campos que no le competen.

Tal vez esto sea el primer paso para cercenar nuestra libertad de a pocos… no lo se. La ley debe estar al servicio del hombre y no al revés.

Les dejo un Poema de Julio Flores:

Justicia

Cuentan que un rey soberbio y corrompido,
Cerca al mar, con su conciencia a solas,

Sobre la playa se quedó dormido,
Y agregan que aquel mar lanzó un rugido

y sepultó al infame entre sus olas.

Hoy bien hacéis, ¡oh déspotas del mundo!

En estar con los ojos siempre abiertos:
Porque el pueblo es un mar, y un mar profundo
Que piensa, que castiga y que iracundo

Os puede devorar, ¡vivid despiertos!


4 comentarios:

  1. Los factores reales de poder siempre han existido y existirán en toda sociedad humana, los factores reales de poder que rigen en el seno de cada sociedad son una fuerza activa y eficaz que informa todas las leyes e instituciones jurídicas de la sociedad en cuestión, haciendo que no puedan ser. La experiencia histórica nos revela el hecho de factores dados en la Constitución real y teleológica de las sociedades humanas como elementos condicionantes del derecho, en la inteligencia de que el predominio de una clase social y económica determinada, en un momento cierto de la vida de un país, es causa primordial de la tónica ideológica que presente la Constitución jurídico-positiva de un Estado específico.
    "“Una sociedad humana"
    Saludos VERO

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  2. Marisa, me da la impresión que están haciendo leyes no para proteger al pueblo, sino para quitarle identidad. Hay cosas buenas que vale la pena rescatar, pero lamentablemente nuestros legisladores que buscan innovación terminan dando un pasa para atrás.

    Te mando un gran y fraternal saludo. Cuídate mucho.

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  3. Es cierto Vero, están haciendo las leyes no para proteger al pueblo sino, como tan bien lo has dicho, PARA ROBARLE LA IDENTIDAD... y en poco tiempo seremos robots (QUE ES PRECISAMENTE A LO QUE APUNTAN).
    Sabes bien que soy atea, pero nunca votaría por una ley donde se prohibiera cualquier clase de religión o creencias y no estoy de acuerdo en que eso se promulgue.
    El respeto a las ideas y a las creencias de cada ser es lo UNICO NECESARIO para hablar de DEMOCRACIA.
    Un beso amiga !

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  4. Querida Mabel, agradezco mucho tu certera intervención.

    Pienso que muchas de esas epidemias y pánicos financieros solo buscan debilitar la seguridad y aumentar el miedo para poder controlarnos mejor y hacer las barbaridades como las que comento en el artículo.

    No podemos ser todos iguales, lo que nos enriquecen son esas particularidades que tenemos todos. Un mundo en serie sería supremamente aburrido.


    Un beso para ti también.

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