miércoles, 3 de marzo de 2010

Entregar todo

El dar todo lo que se tiene es el acto más grande de amor, las enseñanzas que nos deja la generosidad y el olvido de si mismo nos hace ver y sentir la vida con ojos nuevos.

Detrás del mostrador un hombre miraba distraídamente hacia la calle mientras una pequeña niña se aproximaba al local. Ella aplastó su nariz contra el vidrio del espectacular aparador y de pronto sus ojos color miel brillaron cuando vio un determinado objeto.

Entró decididamente en el local y pidió ver un hermoso collar azul que le había llamado la atención y le dijo al vendedor:

- Es para mi hermana ¿Podría hacerme un lindo paquete?

El dueño del local, quien estaba a un lado, miró a la chica con cierta desconfianza y con toda tranquilidad le preguntó:

- ¿Cuánto dinero tienes, pequeña?

Sin alterarse ni un instante, la niña sacó de su bolsillo un atadito lleno de nudos, los cuales delicadamente fue deshaciendo uno por uno. Cuando terminó, colocó orgullosamente el pañuelo sobre el mostrador y con inusitado aplomo, dijo:

- Esto alcanza, ¿no?

En el pañuelo solamente había unas cuantas monedas… Mirando al dueño con una tierna mirada que expresaba una mezcla de ilusión y tristeza le dijo:

- Sabe, desde que nuestra madre murió, mi hermana me ha cuidado con mucho cariño y la pobre nunca tiene tiempo para ella… Hoy es su cumpleaños y estoy segura que ella estará feliz con este collar, porque es justo del color de sus ojos.

El empleado miraba al dueño sin saber qué hacer o decir, pero éste sólo le sonrió a la niña, y se fue a la trastienda, y personalmente lo envolvió en un espectacular papel plateado e hizo un hermoso moño con una cinta azul.

Ante el estupor del empleado, el dueño colocó el hermoso paquete en una de las exclusivas bolsas de la joyería y se lo entregó a la pequeña diciéndole:

- Toma, llévalo con cuidado.

Ella se fue feliz saltando calle abajo.
Todavía no había terminado el día cuando una encantadora joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el paquete desenvuelto y preguntó:

- ¿Este collar fue comprado aquí?

El empleado cortésmente le pidió que esperara un momento y fue a llamar al dueño, quien de inmediato regresó, y con la más respetuosa sonrisa le dijo:

- Sí, señora, este collar es una de las piezas especiales de nuestra colección exclusiva y en efecto, fue comprado aquí esta mañana.

- ¿Cuánto costó?

- Lamento no poder brindarle esa información, señora. Es nuestra política que el precio de cualquier artículo siempre es un asunto confidencial entre la empresa y el cliente.

- Pero mi hermana sólo tenía algunas monedas que ha juntado haciendo muñecas de trapo con ropa vieja, pues mi sueldo es demasiado modesto y apenas nos alcanza para sobrevivir. Este collar ciertamente no es de fantasía, y ella simplemente no tendría dinero suficiente para pagarlo…!

El hombre tomó el estuche, rehízo el envoltorio casi ceremoniosamente, y con mucho cariño colocó de nuevo la cinta diciendo mientras se lo devolvía a la joven:

- Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: Ella dio todo lo que tenía.

El silencio llenó el local y las lágrimas rodaron por el rostro de la joven, mientras sus manos tomaban el paquete y salía de allí lentamente, abrazándolo fuerte contra su pecho.

8 comentarios:

  1. Este relato es emocionante hasta las lágrimas.
    No siempre se encuentra en la vida un vendedor tan generoso a tal punto que sea capaz de comprender el precio más alto: el amor.

    Me gustó muchisimo!!

    Gracias, Vero.

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  2. Un corazón que sepa dar hasta lo que no tiene esta llamado a ser la esperanza del mundo, y el que es capaz de reconocerlo sabe que ya tiene su semilla adentro.

    Las cosas serían distintas si supiéramos reconocerlo.

    Me alegra que te gustara este relato. Gracias a ti por pasar por aquí.


    EXITOS PARA TI

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  3. Es muy emocionante tu relato y me hace acordar de un hecho que fue importante en mi vida, pues ahi comencé a "descubrirme". Cuando tenía 5 años, hacía meses que deseaba un conejito de peluche vestido de jardinero con sombrero de paja y una azada en la mano. No lo pedía (nunca pedí nada) sólo lo miraba en la vidriera cada vez que pasaba por allí con mi mamá. Llegó el día de reyes y cuando me desperté, el conejito estaba sobre mis zapatos. Fue tanta la emoción que me puse a llorar apretándolo contra mi pecho. Al mediodía una mujer muy pobre con su hijita de la mano, golpeó la puerta de mi casa (casa de pobres trabajadores) y mi mamá lo único que pudo darle (ya que dinero era casi imposible) fue parte de la comida que estaba preparando, pan y algunas frutas, todo en una cacerolita que también le regaló)
    La nena, un poquito más chiquita que yo, con su carita sucia y triste, miraba hipnotizada el conejito que yo tenía apretado contra mi.
    Y de repente tuve la gran necesidad de dárselo
    ¡y se lo dí ! La nenita lo tomó despacito entre sus bracitos y me sonrió. Luego las dos se fueron caminando muy lentamente por la vereda de mi barrio, pero la nenita se dio vuelta muchas veces para mirarme... con unos ojitos que hasta hoy no los olvido. Mi mamá nunca dijo ni una palabra acerca de mi decisión, pero sé que se emocionó. Y yo me senti dichosa. Me empezaba a conocer y a saber que necesitaba compartir para ser feliz.... Y repitiendo tus hermosas palabras, Vero:
    " El dar todo lo que se tiene es el acto más grande de amor" y agrego: EL DAR TODO LO QUE SE TIENE, ES DAR REALMENTE TODO.

    Un beso Vero.

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  4. ¡Me imagino el orgullo de tu Madre! La alegría de saber que su pequeña era tan noble... ¡que felicidad!

    En ese momento diste todo lo que tenias y seguramente la vida ha sido buena contigo. Gracias por compartir esta vivencia tan personal.

    Te mando un gran abrazo rompehuesos

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  5. Me gusto, pero genera en mi 2 pensamientos.
    Uno, un mensaje alentador; esperanzador. Un mensaje para entender de que se trata y cual es el valor del amor.
    Dos, me pongo a pensar en la realidad. Una sociedad avarisiosa, tacaña, lujuriosa, egoista, presuntuosa, discriminadora (...)
    Me hace pensar lo dañada que esta la sociedad, y que las buenas personas y las buenas acciones son escasas.
    Leer un texto así, me hace pensar. Me hace comparar, comparar una situación de en sueño con la realidad cuando en realidad el texto trata de dejar un mensaje (...)
    Llega a mi, dos pensamientos. Ojala el mundo fuese más idealista (...)
    Saludos
    Si73n

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  6. Si73n
    En cuanto a lo que dices de la sociedad es cierto, pero recuerda que nosotros hacemos parte de ella y esa podredumbre no puede ser generalizada. La presencia de lo malo no quiere decir necesariamente que lo bueno no exista.

    Prefiero tener una actitud optimista, quiero ser parte del cambio y no del problema. Esta decisión esta en manos de cada uno de nosotros.

    Un saludo muy especial para ti también.

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  7. Hola Vero Cohen:

    Conmovedora historia. Y muy cierto el amor es el precio más alto k una persona puede pagar.

    Me gustó el relato, gracias por compartirlo.

    irlanda.

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  8. Hola Irlanda. Ojalá todos le diéramos el valor y el lugar que se merece, así las cosas serían mucho mejores y nuestra historia distinta.

    Gracias por tu comentario.

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