miércoles, 20 de enero de 2010

Y tú ¿de qué color eres?

¿Es acaso el color de nuestra piel motivo para ser más o menos personas?

A lo largo de la historia de la humanidad, diferentes culturas han manifestado su aceptación o rechazo hacia otras personas por el color de su piel, o como en el caso de los judíos, por sus creencias asociadas a un grupo étnico determinado.

Ya en el siglo XIV se empieza a hablar de “sangre pura” y "sangre manchada”. Para nadie es un secreto que las familias reales buscaban casarse con personas que tenían algún grado de consanguinidad.


Por ejemplo la familia de la Reina Victoria de Gran bretaña se emparentó de tal manera que entre sus descendientes existía la hemofilia (enfermedad genética que provoca la mala coagulación de la sangre), fue de esta manera que el Zarevich Alexei Romanov, heredero al trono de Rusia, nació con este padecimiento.

A lo que me refiero específicamente es que por tratar de “conservar la sangre pura” lo que se logró es que se presentaran alteraciones genéticas o enfermedades con mayor frecuencia entre los descendientes de un mismo tronco y eso a la larga es afectar a las futuras generaciones por practicar ideas obcecadas.


En lo personal creo que el hablar de “razas superiores” es a la hora de la verdad un complejo de inferioridad de quienes lo practican. La ausencia de seguridad y calidades personales son compensadas con factores externos como el color de piel, posesión de bienes materiales, etc.


En el segundo semestre del 2009, NATGEO presentó un documental denominado Nuestro Árbol Genealógico en el cual “El Dr. Spencer Wells, renombrado genetista y líder del Proyecto Genográfico, descubrió evidencias en nuestro ADN que lo llevaron a elaborar una revolucionaria teoría sobre nuestro viaje por el planeta. Trabajando con un equipo científico multidisciplinario, el Dr. Wells llegó a la conclusión de que nuestras travesías dentro y fuera de África, y por el resto del mundo, fueron impulsadas por una fuerza: drásticos cambios climáticos planetarios.


El programa deja al descubierto que la especie humana se originó en África y que por diversos factores fue emigrando a otras tierras, de tal manera que al estar en nuevos climas y regiones, el cuerpo se fue adaptando a la largo de miles de años a las exigencias que imperaban en el lugar.


Les doy un ejemplo: las personas negras resisten más los rayos solares, tiene un nivel de melanina alto que los protege (es su escudo natural), pero al llegar a tierras del norte, en donde los rayos no son tan abundantes, el cuerpo elimina la defensa y el color de piel se aclara al igual que el de los ojos y cabellos.


TODOS tenemos la misma raíz, o dicho de otra manera, las razas no existen. Lo que vemos son adaptaciones de nuestros cuerpos de acuerdo al lugar en el que vivieron nuestros antepasados.


A la larga todos somos iguales por dentro, tenemos huesos, los mismos órganos, y la sangre sigue siendo roja…


Les dejo el link del programa de NATGEO (dura 1:33 minutos) pero les aseguro que vale la pena verlo.


4 comentarios:

  1. Somos todos iguales Vero... lo que cuenta es lo de adentro de cada ser. Y si el ser humano respetara a su prójimo se acabarían todas las cosas feas que existen (y cada vez con mayor frecuencia)
    Hermoso mensaje y hermoso link. Gracias.
    Un beso desde Argentina

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  2. Hola Mabel. Todos somos iguales, mismo color de sangre, de huesos. Somo como esas `personas que juzgan a los libros por su portada y nunca se atreven a mirar el contenido...

    La nobleza no tiene color.

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  3. Hola Vero... gracias por este mensaje que nos iguala. Si todos pudiéramos entender que las diferencias físicas nada tienen que ver con la calidad humana, muy distinto sería el mundo.
    "LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS, SOLO SE PUEDE VER BIEN CON EL CORAZON"
    IVES SAINT EXUPERY...

    Cariños amiga!!!

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  4. A veces pienso que tanta discriminación es un temor a reconocer esa igualdad, eso que de verdad nos hace grandes y mejores seres humanos.

    ¿Tenemos miedo a ser perfectos?... pareciera :$

    Un gran abrazo para ti.

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