jueves, 14 de enero de 2010

“Tú en mí, yo en ti”

A veces nos aferramos a los recuerdos, obramos contra la verdad negándola o dejamos que el dolor nos ciegue de tal manera que olvidamos procurar el bien a los demás. Creemos que tenemos la vida comprada y que estamos exentos de cualquier desgracia, pero eso no es cierto.

A veces el mayor acto de amor es la entrega de quien más amamos, en el caso concreto me referiré al trasplante de órganos: se trata de una intervención quirúrgica por medio de la cual se extrae de un organismo, una célula, un tejido o un órgano para implantarlo en otro. Este asunto va mucho más allá de lo que es el campo de la medicina y toca profundamente las fibras más hondas que nos caracterizan como humanos.

Desde un punto de vista, el trasplante de órganos salva y mejora sustancialmente la calidad de vida de quienes tienen algún tipo de padecimiento, pero desde otro este campo de la medicina ha abierto discusiones polémicas por un sinnúmero de situaciones que le rodean.

Donarse a sí mismo implica una entrega que no busca aumentar la riqueza de nadie, hay algo más valioso que el dinero no puede comprar. El fin último del trasplante es un acto de profunda y auténtica solidaridad; no se espera ninguna clase de retribución y se llega más allá a lo que es una obligación, a un acto de altruismo.

Esto cambia nuestra perspectiva, ya no “vivimos con” los demás sino “vivimos para” los demás. Donar es otra manera de trascender, de extendernos y comunicarnos a otros, trayendo como consecuencia nuestra influencia en otras vidas.

El Papa Juan Pablo II expresó en un discurso pronunciado en una marcha el 2 de agosto de 1984 que “Con la llegada del trasplante de órganos,… el hombre ha encontrado el modo de donar parte de sí mismo, de su sangre y de su cuerpo, para que otros sigan viviendo” y eso literalmente es dar algo que tenemos en nuestras manos para depositarlo en otras que están vacías y necesitadas.

¿Somos consientes de que el rechazo a la donación, de algo que se va a descomponer en la tierra, es condenar a otro a una muerte prematura? Puede ser el acto más desinteresado y valioso que hagamos.

Para finalizar les recuerdo que la donación es válida, estando vivos, si con ello no afectamos nuestra salud ni calidad de vida. Los dejo con un impactante corto sobre el tema llamado "Para Siempre".


“Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos” Jn. 15, 12- 13

9 comentarios:

  1. Te felicito Vero, siempre dando pautas certeras y llenas de humanismo.
    Agradezco haberte hallado amiga !

    ResponderEliminar
  2. Parte de hacer el blog fue por ver el tuyo, entonces soy yo la que te agradece Mabel.
    ¡Gracias a ti!...

    ResponderEliminar
  3. ¡Ay Vero...!!! Me diste justo en el corazón y en mis sentimientos más profundos.
    No sé si debiera decir esto pero... hace varios años que soy donante de todos mis órganos. Un día sentí que era absolutamente necesario que lo hiciera y no lo dudé ni un instante.
    Creo que es lo más importante que hice en mi vida.

    Ojalá muchas personas vean esto y tomen conciencia de la importancia que tiene ser donante.

    Gracias por esta publicación.

    ResponderEliminar
  4. Hola Luna. Te felicito por ser donante y me llama la atención saber cuales fueron los motivos que te llevaron a tomar esa determinación.

    En lo personal te cuento que también lo soy pero de sangre. Tengo entendido que por cada donación de sangre puedes ayudar hasta 3 personas. Hay una serie de televisión en Universal Channel que trata sobre la donación de órganos, se llama “Three Rivers”, te la recomiendo, la dan los miércoles en la noche a las 9 p.m. hora de Colombia.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. si crees en dios deberias de odiarlo x darte lo q a mi me tambien me dio x la culpa de ese csm no puedo ser el mejor futbolista del mundo x q a otros nos perjudica q si sabemos valorar nuestro cuerpo y a otros les da un cuerpo sano y se dedican a tomar y a podrirse en su vida miserable

    ResponderEliminar
  6. Hola Anónimo. No conozco tu caso personal pero conozco gente que no tiene el cuerpo perfecto y tienen una calidez humana impresionante.

    Eso es algo que a mi me gustaría tener, ese carisma no es fácil de conseguirlo y mucho menos conservarlo.

    Te dejo un link de este mismo blog para que lo leas: Nick Vujicic
    http://historiasparaestrenarcerebro.blogspot.com/2009/10/la-historia-de-nick-vujicic.html

    No vale la pena que malgastes tu vida con el odio.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Me encanta Veru...gracias por compartirlo conmigo!!!

    ResponderEliminar
  8. Por qué publicaste acerca de este tema?? Coincidimos?? Desde mayo soy donante, hoy mi tía quiso serlo...y hoy amanecía con esa locura de dar vida después de la vida, es una forma de dejar huella...
    Un abrazo!!
    Veru!!! me hice seguidora de tu blog, me encanta.

    ResponderEliminar
  9. Hola Angelita:
    No tienes nada que agradecer. Escribí sobre el tema porque considero que es importante y la gran mayoría no tenemos conciencia de la trascendencia de la donación de órganos.

    Un abrazo para ti Angelita.

    ResponderEliminar