miércoles, 27 de enero de 2010

La Historia de los Peces y el Tiburón

Los japoneses siempre han gustado del pescado fresco pero las aguas cercanas a Japón no han tenido muchos peces por décadas. Para alimentar a la población japonesa, los barcos pesqueros se empezaron a fabricar más grandes para ir mar adentro.

Mientras más lejos iban los pescadores, más era el tiempo que les tomaba regresar a entregar el pescado y este ya no estaba fresco. Para resolver el problema, las compañías instalaron congeladores en los barcos pesqueros, así­ podrían pescar y ponerlos de una vez en los congeladores.

Sin embargo los japoneses pudieron percibir la diferencia entre el pescado congelado y el fresco, como no les gustaba el congelado tenían que venderlo más barato.

Como solución, las compañías instalaron en los barcos tanques para los peces. Podían así­ pescarlos, llevarlos a los tanques y mantenerlos vivos hasta llegar a la costa. A pesar de todo el esfuerzo, después de un corto tiempo los peces dejaban de moverse en el tanque, estaban aburridos y cansados.

Los consumidores japoneses también notaron la diferencia del sabor porque cuando los peces dejan de moverse por días pierden el sabor fresco.

¿Cómo resolvieron el problema las compañías japonesas?, ¿cómo consiguieron traer pescado con sabor fresco?

Si las compañías japonesas te pidieran asesoría, ¿qué les recomendarías? Mientras piensas en la solución lee lo que sigue:

Tan pronto una persona alcanza sus metas, tales como empezar una nueva empresa, pagar sus deudas, encontrar una pareja maravillosa, o lo que sea, empieza a perder la pasión. Ya no necesitarán esforzarse tanto, así­ que solo se relajan.

Experimentan el mismo problema de las personas que ganan la lotería, o el de quienes heredan mucho dinero y nunca maduran, o de quienes se quedan en casa y se hacen adictos a los medicamentos para la depresión o la ansiedad.
Como el problema de los pescadores japoneses, la solución es sencilla.

Lo dijo L. Ron Hubbard a principios de los años 50:
“Las personas prosperan mas cuando hay desafíos en su medio ambiente"

Para mantener el sabor fresco de los peces, las compañías pesqueras los ponen dentro de los tanques en los botes, pero también un ¡Tiburón pequeño! El tiburón se come algunos peces, pero los demás llegan muy, pero muy vivos.

Los peces son desafiados, tienen que nadar durante todo el trayecto dentro del tanque para mantenerse vivos.

Cuando alcances tus metas ponte otras mayores. Nunca debes crear el éxito para luego recostarte en él.

Así­ que, invita un tiburón a tu tanque, y descubre que tan lejos realmente puedes llegar. Unos cuantos te harán conocer tu potencial para seguir vivo y haciendo lo que mejor haces de la mejor manera posible.

Y si ya los tienes en tu tanque, déjalos que se muerdan entre si, que no te asusten sus dientes ni sus trampas, tú sigue alerta, pero siempre "fresco".

Siempre habrá tiburones a donde vayas...

Interesante lectura para aplicar a la vida y al trabajo. Recuerda que “Las cadenas de los hábitos son generalmente muy pequeñas para sentirlas… hasta que llegan a ser demasiado fuertes para romperlas."

NO PIDAS A DIOS QUE GUÍE TUS PASOS SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES.


Agradezco a Consuelo de Enríquez por haberme enviado esta historia a mi e mail.

7 comentarios:

  1. Gracias Vero por tan linda historia..y realmente verdadera..
    Ojala se pudiera aplicar un tiburon a la vida de todas las personas..
    Un abrazooooo

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  2. El ejemplo que diste es exacto. Por eso dicen los sabios, que más que la meta, importa el camino para llegar a ella.
    Muy bueno Vero. Gracias
    Cariños, amiga !

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  3. María del Mar y Mabel. Las dos tienen mucha razón, lo que realmente vele en el momento de buscar una meta, es lo que aprendemos mientras lo hacemos. Eso nos ayudará a la disciplina y a aspirar a cosas más altas.

    Un abrazo rompe huesos para ambas

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  4. Muy cierto, tomamos suficiente confianza como para prender de un hilo sin darnos cuenta

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  5. Tienes razón. No se porque esperamos a tener el agua hasta el cuello para reaccionar.

    Si fuéramos más diligentes y serios no llegaríamos a esos extremos.


    Éxitos para ti

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  6. Excelente historia!!
    Cuando estamos desganados, decaídos o tristes, es síntoma de estar dejando nuestra frescura..., es momento de meter un tiburón en nuestra pecera, y aunque muchas veces no es tan fácil, bien vale la pena el sacrificio.

    Un beso.

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  7. Es difícil ver esto, pero las dificultades nos aquilatan. Entre más fuerte sea el fuego, más brillaremos.

    Sin embargo es necesario reconocer que pasar por el sufrimiento da miedo y eso es lo que nos detiene, de verdad se necesita valor y visión para enfrentar las cosas.

    Cuídate mucho... :)

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