jueves, 14 de enero de 2010

De lo que das recibes

Muchas veces pensamos que no le debemos nada a nadie, padecemos de "amnesia selectiva" y olvidamos a todos aquellos que han sido apoyo en algún momento de nuestra vida. Esto es algo que no se puede dejar pasar por alto porque debemos ser concientes de lo que damos eso es lo que vamos a recibir. Los dejo con esta historia:


Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa. Durante largos años había trabajado con ahínco sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver convertido a su hijo en todo un hombre de bien y para lograrlo dedicó su escasa fortuna.


Tiempo después, cuando tenía setenta años, Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanza y lleno de recuerdos. Esperaba que su único hijo, ahora brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión. Esperó los días pero como no aparecía decidió visitarlo por primera vez y pedirle un favor.


-¡Hola papá!, ¡que milagro que vienes por acá!

- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo; además estoy cansado y viejo.

-Pues a nosotros nos da mucho gusto que vengas a visitarnos ya sabes que esta es tu casa.

-Gracias hijo, pero temía ser un estorbo para ti y tu familia, ¿te molestaría que me quedara a vivir con ustedes?

-¿Quedarte a vivir aquí?, si…claro... Pero no sé si estarías a gusto. Tu sabes, esta casa es muy chica… Y mi esposa es muy especial… y los niños tu sabes...

-Mira hijo si te causo muchos problemas olvídalo. No te preocupes por mi alguien me tenderá la mano.

-No papá, no es eso. Solo que… No se me ocurre donde podrías dormir no puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían… al menos que no te moleste.

-¿Qué?

-Dormir en el patio…

-A eso, no, para mi esta bien.


El hijo de Don Roque llama a su hijo Luis de doce años.

-Dime papa.

- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros, trae una cobija para que se tape en la noche.

-Si, con gusto… ¿y donde va a dormir?

-En el patio, no quiero que nos incomodemos por su culpa.

Luis subió por la cobija tomo unas tijeras y la corto en dos. En ese momento llego su padre.

-¿Qué haces Luis? ¿Por que cortas la manta de tu abuelo?

- Sabes papá estaba pensando…

-¿Pensando en que?
-En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas ya viejo y vayas a vivir en mi casa.


¿Alguna vez pensamos que en el futuro vamos a recibir de lo que dimos?


(Esta historia me la enviaron por e mail y originalmente se llama "La media cobija")

4 comentarios:

  1. ¡Durisimo! Pero muy gráfico...
    A veces, en el mundo acelerado en que vivimos, no nos damos cuenta de qué poco cuesta ser más serviciales. Cuando se nos presente la ocasión de ayudar de alguna manera, sería bueno recordar esta historia.

    Aunque dura, me gustó muchisimo.

    ¡Gracias Vero!

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  2. Luna, es increíble como llegamos a olvidad con tremenda facilidad a aquellas personas que fueron un todo en algún instante de nuestra vida. Comparto contigo la misma opinión... es una historia muy cruda pero también real.

    Gracias Luna

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  3. Qué triste y real a la vez es la história... ¡Cómo se puede desatender a un padre que lo dió todo por sus hijos desde el día en que nacieron...!¿Donde está el amor hacia ´los padres?.Se olvidan esos hijos egoístas, de que llegará el día en que ellos también serán viejos y necesitados de cariño y ayuda...y entonces, ¿qué podrán esperar de sus propios hijos,´que hoy están viendo como trata su padre a su abuelo?. El refrán dice que se recoge lo que se siembra. Un saludo.

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  4. Samsara, gracias por tus comentarios. No se como alguien que obra así con sus padres aspira a que sus hijos no se lo hagan. Definitivamente no hay nada como el buen ejemplo y un corazón dispuesto a seguir ese camino de nobleza y sacrificio.

    Gracias por tu visita.

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