miércoles, 2 de diciembre de 2009

¡No te metas en mi vida!

En cierta ocasión escuché a un joven gritarle a su Padre: ¡NO TE METAS EN MI VIDA!


Ésta frase caló hondamente en mí, tanto, que frecuentemente la recuerdo y comento en mis conferencias con Padres e hijos.
¿Si en vez de sacerdote, hubiese optado por ser padre de familia, qué respondería a esa pregunta inquisitiva de mi hijo? y mi respuesta sería:

HIJO, UN MOMENTO, NO SOY YO EL QUE ME METO EN TU VIDA, ¡TU TE HAS METIDO EN LA MÍA!

Hace muchos años, gracias a Dios, y por el amor que mamá y yo nos tenemos, llegaste a nuestras vidas. Ocupaste todo nuestro tiempo, aún antes de nacer. Mamá se sentía mal, no podía comer, todo lo que comía lo devolvía, y tenía que guardar reposo. Yo tuve que repartirme entre las tareas de mi trabajo y las de la casa para ayudarla.
Los últimos meses, antes de que llegaras a casa, mamá no dormía y no me dejaba dormir.

Los gastos aumentaron increíblemente, tanto que gran parte de lo nuestro se gastaba en ti, en un buen médico que atendiera a mamá y la ayudara a llevar un embarazo saludable, en medicamentos, en comprarte todo un guardarropa.
Tu mamá no veía algo de bebé que no lo quisiera para ti, una vestido, un moisés,… todo lo que se pudiera, con tal de que tú estuvieras bien y tuvieras lo mejor posible. ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Desde la primera noche no dormimos. Cada tres horas, como si fueras una alarma de reloj, nos despertabas para que te diéramos de comer; en otras te sentías mal, llorabas y llorabas sin que nosotros supiéramos que hacer, pues no sabíamos qué te sucedía y hasta llorábamos contigo. ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Y cuando empezaste a caminar, no se cuantas veces he tenido que estar más detrás de "ti", si cuando empezaste a caminar o cuando creíste que ya sabías.
Ya no podía sentarme tranquilo a leer el periódico, ver una película o el partido de mi equipo favorito, porque para cuando me acordaba, te perdías de mi vista y tenía que salir tras de ti para evitar que te lastimaras. ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Todavía recuerdo el primer día de clases, cuando tuve que llamar al trabajo y decir que no podría ir porque en la puerta del colegio no querías soltarme y entrar. Llorabas y me pedías que no me fuera. Tuve que entrar contigo a la escuela y pedirle a la maestra que me dejara estar a tu lado un rato en el salón para que fueras tomando confianza. A las pocas semanas no sólo ya no me pedías que no me fuera, hasta te olvidabas de despedirte cuando bajabas del auto corriendo para encontrarte con tus amiguitos ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Seguiste creciendo. Ya no querías que te lleváramos a tus reuniones y nos pedías que una calle antes te dejáramos y pasáramos por ti una calle después, por que ya eras "cool".
No querías llegar temprano a casa, te molestabas si te marcábamos reglas. Tampoco podíamos hacer comentarios acerca de tus amigos sin que te volvieras contra nosotros, era como si los conocieras a ellos de toda la vida y nosotros fuéramos unos perfectos "desconocidos" para ti. ¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Cada vez se menos de ti por ti mismo, se más por lo que oigo de los demás.
Ya ni quieres hablar conmigo, dices que nada más te estoy regañando y que todo lo que yo hago está mal, o es razón para que te burles de mí.
¿No haz pensado que con esos defectos te he podido dar lo que hasta ahora tienes?

Mamá se la pasa en vela y de pasada no me deja dormir a mí diciéndome que no has llegado y que es de madrugada, que tu celular está desconectado, que ya son las 3:00 a.m. y no llegas. Al final podemos dormir cuando llegas.
¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Ya casi ni hablamos, no me cuentas tus cosas. Te aburre hablar con viejos que no entienden el mundo de hoy. Ahora sólo me buscas cuando hay que pagar algo o necesitas dinero para salir, o peor aún, te busco yo, cuando tengo que llamarte la atención.
¿NO TE METAS EN MI VIDA?

Hijo, yo no me meto en tu vida, ¡TU TE HAS METIDO EN LA MÍA!, y te aseguro que, desde el primer día hasta hoy, no me arrepiento que te hayas metido en ella y la hayas cambiado para siempre.

¡MIENTRAS ESTÉ VIVO, ME METERÉ EN TU VIDA, ASÍ COMO TÚ TE METISTE EN LA MÍA! …para ayudarte, para formarte, para amarte y para hacer de ti un hombre o una mujer de bien.

Sólo los padres que saben meterse en la vida de sus hijos logran hacer de éstos hombres y mujeres que triunfen en la vida y sean capaces de amar.

Papás: ¡Muchas gracias por meterse en la vida de sus hijos! … Mejor corrijo, por haber dejado que sus hijos se metan en sus vidas.

Y para ustedes hijos: Valoren a sus padres, no son perfectos pero los aman y lo único que desean es que ustedes sean capaces de salir adelante en la vida y triunfar como hombres de bien.

(Esta historia la recibí por e mail)

6 comentarios:

  1. Me ha encantado la historia que nos compartes, desgraciadamente hasta que no somos padres, si es que llegamos a serlo, entendemos mucho del actuar de nuestros padres, a veces como en mi caso ya es muy tarde para pedir perdón por ser tan faltos de comprensión.

    muchas gracias por la historia, como todo lo que nos compartes, llena de mensaje y directa al corazón!

    saludos!

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  2. Es cierto todo lo que comentas, sin embargo mas alla de la cuestion de quien se mete en la vida de quien, la pregunta es: quien decidio traer una criatura al mundo? Desde que uno es bebe, no sobreviviria porque no cuenta con los medios necesarios, pero ya sobrepasada una edad y habiendo dejado "el nido" de papa y mama (o quienes sean que lo hayan educado) hay ciertos puntos sobre los cuales deberian los padres dejarlos ser a sus hijos, y no intentar seguir moldeandolos como si fueran bebes, sino acompañarlos como personas, como buenos y grandes amigos, mas que como padres e hijos...

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  3. Todo iene que conformar una perfecta amalgama...pero para que eso suceda, tiene que haber respeto de ambas partes además de comprensión y mucho amor, lo cual debe ser dado, en principio, por los padres, para enseñarles a los hijos que todos ellos no son ni más ni menos que una "tribu", unida por sus costumbres, historias, familias y AMOR y sin tampoco olvidar los derechos y las "alas" de los pichones que crecen y quieren volar (como hicieron ellos en su juventud) Hay que buscar el perfecto equilibrio... para que no haya libertinaje ni sofocación.
    UN PERFECTO EQUILIBRIO ES SEÑAL DE PAZ, INTELIGENCIA y UNION DURADERA.
    Muy buena entrada querida amiga.
    Un beso.

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  4. Hola vero, soy Roberto.

    Reconozco que no lo he leído todo, me ha dado pereza pero, aún así, creo debes tener una cosa muy importante en cuenta: puedes elegir si vas a ser padre o no, pero no puedes elegir si vas a ser hijo o no. Ser padre se escoge y hay que asumir las consecuencias, pero nadie te pregunta si quieres venir a este mundo como hijo de otras personas.

    Sigo pensando lo mismo que el primer día que me enviaron esto por correo electrónico: un padre tiene derecho a educar a su hijo hasta los 18 años. A partir de esa edad, el hijo es un adulto y responsable de hacer con su vida lo que mejor le parezca, incluso a hacer cosas que considere correctas aunque sepa que eso no gustará a sus padres. Cada cual hemos venido aquí a hacernos felices a nosotros mismos, no a ser nosotros infelices para hacer felices a nuestros padres.

    Me ha tocado vivir en una familia de un padre muy autoritario, y te puedo asegurar que el sentir que no eres dueño de tu propia vida, más cuando eres mayor de edad, no es algo agradable.

    Un saludo.

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  5. Hola Vero..Soy Maria!
    muchas gracias por compartir esa linda historia!!!
    Y tienes un blog muy bonito!!!
    Saludosss amiga
    Besos

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  6. ALONSO:
    Ya sabes, solo se sabe lo que vale realmente ser padre hasta no tener esa experiencia, y con frecuencia hasta ese momento caemos en cuenta de cómo fuimos de hijos.


    ÁCET:
    ¿Quién trae una criatura al mundo? La respuesta es obvia, los padres, estén o no preparados, pero más allá del punto estricto de sobrevivencia no debes olvidas los fuertes lazos de afecto que se forman entre padres e hijos.

    En verdad, si sabemos guardar equilibrio en nuestras relaciones familiares, los hijos no deberían reclamar a los padres ni viceversa. Hay un refrán que dice que los hijos son prestados, los padres forman y educan y ya cada uno determinará si sigue o no lo que le han enseñado.

    Por otro lado tienes razón, un padre no puede vivir por su hijo. Cada uno caeremos en nuestros propios errores y tendremos que sanar las heridas, eso es algo que nadie más puede hacer por otro, pero no niego que contar con una mano amiga es de gran ayuda.

    Enfocas tu respuesta a que alguien ha tomado decisiones por otro, ¿quieres decir que te obligaron a comer para poder crecer? Mira, haz tomado decisiones que han influenciado en la vida de otras personas, pero no por eso hay que mirar las cosas tan negativamente.

    Quien vive realmente es el que se sobrepone a las circunstancias, hace todo lo que esta a su alcance para salir de ellas y no se queda como un espectador.

    ¿Tienes miedo de vivir? Cada quien hace su historia y no tiene porqué repetir la de su familia. Tú pones las condiciones.


    MABEL:
    Estoy de acuerdo contigo en el equilibrio, pero hay que saberlo buscar y trabajar por mantenerlo; es algo que requiere de disposición e inteligencia. La historia es muy gráfica, pero a veces hay que poner las cosas de esta manera para que podamos ver las cosas claras.
    Gracias por tus constantes comentarios.
    Un abrazo.


    ROBERTO:
    Roberto, un padre simplemente tiene derecho, no puedes limitar eso a una edad. El padre lo será por toda la vida, tal vez cambien sus obligaciones pero nunca dejará de “ser el padre de” como tampoco nosotros “ser hijos de”. Ya lo dije antes, el padre no puede vivir por su hijo, pero siempre estará dispuesto cuando éste lo necesite, eso sí, respetando la manera de ser de su hijo.

    Cada quien es dueño de su vida cuando quiere serlo. Dar el paso puede ser difícil, pero no imposible.


    MARÍA DEL MAR, gracias por entrar. Si quieres ayuda con tu blog solo avísame.

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