miércoles, 11 de noviembre de 2009

Sin límites, sin fronteras


Muchas veces me he preguntado qué tan necesarias son las fronteras, sobre todo en los casos en que hay naciones con lazos muy fuertes de cultura, raza, historia y costumbres. Entiendo que a pesar de tener las mismas raíces, cada pueblo tiene su propia identidad, pero no por ello se hace necesario marcar un límite de esa clase.

A lo que me refiero específicamente es a las manipulaciones políticas que se hacen para separar naciones o enfrentar a los mismos hermanos. En vez de buscar la reconciliación o el acercamiento nuestros dirigentes abren más la brecha.

Hace poco conmemoramos los 20 años de la caída del muro de Berlín, ocurrido el 9 de noviembre de 1989. La “Barrera de protección anti fascista” se construyó en 1961 para separar la Alemania Occidental de la Oriental. Su objetivo real era evitar a toda costa que continuara el escape de miles de alemanes inconformes con el régimen comunista que impuso la antigua Unión Soviética en el Sector Oriental. En el otro lado las condiciones de una vida digna eran mejores.

Más que el muro en sí, es increíble como las personas que están detrás del poder dividieron un país, separaron familias, amigos y amantes. De un lado quedó la esperanza y del otro la ofensa, pero ambos compartieron la profunda tristeza que una muralla provocó.

Somos diferentes pero no se puede negar que nos emocionamos cuando podemos ver que a pesar del idioma, de nuestras creencias, de nuestra historia y situación geográfica, podemos sentirnos como hermanos, vivir y compartir con otros sin tener en cuenta los límites o fronteras.

En medio de nuestra diversidad es bueno saber que tenemos muchas cosas en común, por ejemplo la sonrisa, la música, el baile, los valores, etc. Que podemos reconocer detrás de un rostro blanco, negro o mestizo, la calidad y la belleza del alma humana. En el fondo sabemos que tenemos sentimientos comunes, maneras de pensar que no discriminan, todos somos hijos, padres, hermanos, amigos…

Quiero compartirles un video que representa mucho para mí, en él veo un mundo sin límites y sin fronteras, veo como desaparecen esas líneas que dividen territorios, veo como los pueblos se pueden unir y demostrar que todos podemos ser uno.

La canción de fondo se llama Praan (Ciclo de vida), la letra es de un poema de Rabindranath Tagore y es interpretada por la cantante hindú Palbasha Siddique. Su traducción es la siguiente:

La misma corriente de vida que corre por mis venas noche y día, corre por el mundo y en los bailes rítmicos.

Es la misma vida que se inyecta a través de alegría, en el polvo de la tierra y en las innumerables hojas de hierba y se rompe en tumultuosas olas de hojas y flores.
Es la misma vida que se sacude en el origen del nacimiento y de la muerte.

El movimiento de mis piernas provocan el glorioso toque de este mundo de la vida,
Y mi orgullo por vivir está bailando en mi sangre en este momento.



3 comentarios:

  1. Ese video lo había visto anteriormente y lo tengo archivado como uno de los mejores.
    El baile, como expresión artística, es una forma - extremadamente hermosa - de transmitir emociones, juntar a las gentes, a los pueblos... y contar sus historias.
    Me gustó mucho esta entrada tuya, querida amiga. Te felicito por los conceptos que siempre tienes sobre la vida !
    Gracias !

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  2. Gracias por compartir el video y tu hermosa y muy sentida opinión, necesitamos mas corazones como el tuyo en este mundo!

    un abrazo!

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  3. Hay Alonso... de verdad a veces no se que me pasa pero este video me inspira mucho. Un abrazo para ti y tu familia. Espero que todo este bien con tu hija.

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