viernes, 9 de octubre de 2009

¿Ciencia al servicio de… nuestros caprichos?

María del Carmen Bousada de Lara, era una mujer española que se dedicaba al cuidado de su madre hasta que esta falleció a la edad de 101 años en el 2005. Bousada contaba para ese entonces con 65 años de edad y decidió someterse a un tratamiento de fertilidad en la clínica Pacific Center de Los Ángeles (Estados Unidos).

En ese país legalmente se permite ese tipo de tratamientos hasta los 55 años de edad. María del Carmen, mintió y adulteró los exámenes médicos que se realizó en España. Como es obvio su cuerpo fue sometido a un tratamiento hormonal para provocar el periodo y forzarlo para que tuviera las condiciones idóneas para tener un embarazo. Es así como en diciembre del 2006, a la edad de 66 años, da a luz en una clínica en Barcelona a un niño y una niña completamente normales.

“Ingenuamente”, María del Carmen declaró poco después del parto que "Sí, por supuesto que soy vieja, pero si vivo tanto como mi madre, imaginen: podría tener hasta nietos". El 11 de julio de 2009 muere por un cáncer en el estómago, algunas afirman que el tratamiento que le permitió a su cuerpo concebir a una edad tan avanzada fue el causante de la enfermedad que la llevó a la muerte.

Los deseos de esta mujer de ser madre, para no quedarse sola, fueron la excusa para que la ciencia hiciera alarde de su arrogancia y se lanzara contra natura. Muchos dirán que las leyes humanas permiten hacer ese tipo de cosas, pero lo que no se puede negar es que a veces las mismas normas legales son medios para callar o dormir nuestras conciencias, nos hacen ver lo malo o dudoso como algo aceptable.

El ser humano no es quien para tomar el papel de Dios, de alterar el delicado y perfecto equilibrio de la naturaleza. No entiendo como alguien, por miedo a la soledad, tome una decisión tan egoísta de traer una vida al mundo para cubrir un vacío. En definitiva, lo que le ha impulsado es el miedo y no un buen amor.

Pudo más la debilidad de una mujer y la arrogancia de un médico que nunca llegaron a considerar el bienestar de los que menos tenían que ver en el asunto, sus hijos, pero que van a padecer el 100% de las consecuencias.

Estamos en la obligación de formar nuestras conciencias para no ceder a las presiones de nuestras fallas, de la sociedad y el mundo. Necesitamos ser fuertes, personas de una sola palabra.


2 comentarios:

  1. Tienes razón.
    90% de acuerdo, en razón de que...
    Oí por ahí que "nadie conoce las circunstancias de otra persona, ni siquiera de su mejor amigo"
    Viendolo desde el punto de vista de la mujer, "pudo" haber sido un miedo terrible a la soledad, o "pudo" haber sido un gran deseo de ser madre, mismo que se pudo haber visto frustrado por la posible obligación de cuidar de su madre por casi toda su vida!
    Pero indudablemente sí, fue un acto egoísta al no pensar en la salud y futuro de las criaturas.
    Pero bueno, es sólo una opinión.
    Gracias por el aporte.

    ResponderEliminar
  2. Egora9, tu opinión es valiosa y coincido contigo, los niños son los más afectados, no fueron deseados sino planeados...

    Gracias a ti.

    ResponderEliminar